Les voy a contar un cuento, de los de casi abuelo cebolleta, pero cuerdo, lúcido y sincero

Vientos del pueblo
Les voy a contar un cuento, de los de casi abuelo cebolleta, pero cuerdo, lúcido y sincero

“Hoy solo les voy a contar un cuento. Este cuento, además, es bastante corto porque narra algunas pequeñas cosas que hacen importante la vida”

Hoy solo les voy a contar un cuento. Este cuento, además, es bastante corto porque narra algunas pequeñas cosas que hacen importante la vida. Cosas como tener trabajo, comer a diario, ser libre para buscarse la vida, salir y entrar en tu país con un pasaporte, poder estudiar y trabajar en donde quieras, incluidas las mujeres en la universidad (Mi hija no lo creía, véase la manipulación en los bachilleratos) vamos lo que quisieras y que nadie te estaba machacando con las falsedades acerca de la Democracia, Solidaridad y demás cosas políticamente correctas, pero del todo cansinas y muchas veces falsas.

Recuerdo un tiempo en mi vida en el que era realmente feliz. Estudiaba música en el Real Conservatorio de Madrid. Nadie te hacía un examen previo de ingreso después de haber pasado por una escuela de música municipal, no. Pagabas tu matrícula, un cantidad mísera y después de rellenar los papeles te considerabas ya estudiante del conservatorio. Luego todo lo demás era tu esfuerzo personal o dedicación. Nadie se quedaba con un sueldo pequeño, porque podías tener un pluriempleo para ganar más dinero y pagarte un piso y ciertos lujos, por cierto, un piso por muy caro que fuera no se llevaba la mitad de tu sueldo o el sueldo completo de un trabajo, con la cuarta parte podías comprártelo o pagar un alquiler. Podías tener un utilitario para ir a trabajar sin que ningún Ayuntamiento te pusiera trabas de ningún tipo. No se pagaban impuesto salvo los indirectos y nadie se metía en tu economía a no ser los bancos, porque es su oficio.

Es verdad que se supone que no había libertad, que no podías votar excepto en los famosos referenda, (o sea votación en singular) que se pedían desde el Estado para algunos asuntos concretos. Pero también es verdad que tanto hombres como mujeres podían acceder a la universidad solo con presentarse a rellenar la matrícula. Y que las tasas en las públicas eran prácticamente gratuitas. Por otra parte tu, como hombre, llegado a la edad de diecinueve años entrabas en caja, esto quería decir que tenías que ir al ejercito para aprender los rudimentos de la milicia y el armamento correspondiente, los grados jerárquicos y ¿otras chorradas por el estilo?, para poder defender en todo caso tu país contra cualquier amenaza, en el peor de los casos dos años… Y aunque esto a muchos les parecía malo, no debía parecerlo a las personas que venían de aldeas aisladas en montañas o valles en las que la educación o no llegaba o no era accesible. Aprendían en el servicio militar. Además uno mismo aprendía a convivir y comprender a diferentes seres humanos de diferente procedencia, estudios y forma de pensar, lo que en definitiva era bastante útil.

Las mujeres por su parte debían prestar un servicio social que consistía en trabajar para algún organismo de acogida de niños o viejos u otras labores sociales. De hecho aquella sociedad era una dictadura, pero nadie lo notaba prácticamente, solo los muy imbuidos, como ahora de sentimientos de revancha de una antigua guerra civil. Yo participe en grupos que pedían libertades en España como Los Lobos (Vientos del Pueblo) y otros, también anduve por locales bastante díscolos con el sistema como Son Parnass en Lavapies o La Mandrágora. Nunca hubo ningún follón o enfrentamiento con la policía en aquellos lugares. Ésta solo acudía en caso de que hubiera conatos de peleas o asuntos similares. Además nadie de la familia tenía miedo a ser detenido, si no era por haber actuado contra el orden establecido de manera violenta o con propaganda. Podías pasear hasta altas horas de la madrugada, sin miedo a ser atracado, por cualquier calle de Madrid. Solo un primo de mi madre, afiliado al partido comunista en la clandestinidad, que repartía “Mundo Obrero” en el metro podía ser encarcelado durante unos días si se producía algún acto importante en Madrid. Imagino que por prevenir escándalos ante autoridades extranjeras.

Casi siempre, mi padre que no aceptaba la ideología comunista, con muy buen criterio, y tenía varios libros hablando del Comunismo, así como el Capital, lo acogía en nuestra casa para evitar que lo detuvieran. Años después el Partido Comunista legalizado no movió ni un solo dedo para recompensarle su dedicación de tantos años. (Cosas del Comunismo de los cataplines). Pero esto aparte, se respiraba un ambiente alegre y muchas veces festivo la mayor parte del tiempo. Se celebraban las fiestas de rigor, a sazón la Navidad, porque el pueblo español gusta de celebrar sus tradiciones, y como es su obligación los ayuntamientos ponían la decoración adecuada de Navidad con Belenes, Árboles, Iluminación de bolas de colores, muérdago y demás objetos relacionados con las fechas.

Recuerdo una España orgullosa de serlo. En el año 75 no recuerdo la fecha estaba de recluta y tuvimos que hacer una jura de bandera acelerada porque los “moros” de marruecos iban a hacer una marcha verde contra la provincia del Sahara y eso había que pararlo. No sé como quedó al final pero estuvimos, los reclutas, acuartelados por si tenían que trasladarnos al Aiún para defender nuestro país. Luego no pasó nada, no fuimos, pero el mero hecho de que contaran con nosotros par hacerlo, siempre nos llenó a mi y a mis compañeros de orgullo.

Tres años después se votó La Constitución Española. Las constituciones son buenas cuando se ajustan a Estados de Derecho, como el nuestro, y que no se pervierte su legalidad, sus bases y leyes es fundamental para el desarrollo del país. Pero en España muchos Españoles nunca han aceptado libertad del individuo como animal de compañía y así nos ha lucido el pelo desde tiempo inmemorial. Tal vez sea que somos muy burros ,y erre que erre, para vivir en democracia, si no ¿qué sentido tiene que haya gente que añore tiempos pasados? Como les decía, hoy solo les he contado un cuento de los de casi abuelo cebolleta, pero más cuerdo, lúcido y sincero que cualquier persona que se dedique a la política..

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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