De Podemos, la intolerancia de la izquierda y la política con minúsculas, no me gusta hablar. Por Jorge R. Rueda

Podemos se rompe: Iglesias presentará un candidato contra Errejón en Madrid. Por Santi Orue
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“No me gusta hablar de política. Así que no comentaré nada sobre la fracturación de Podemos. Ni sobre la traición de Errejón y la profunda herida emocional que ha provocado en el corazón del amado líder”

No me gusta hablar de política. Así que no comentaré nada sobre la fracturación de Podemos. Ni sobre la traición de Errejón y la profunda herida emocional que ha provocado en el corazón del amado líder. No diré que me ha sorprendido, porque no sería cierto. ¿Cómo me iba a sorprender que un partido como Podemos, que no respeta las reglas de la democracia, que defiende el caos, el alboroto, la violencia y la ruptura de la nación, esté dividido en sí mismo?

No puede haber unidad entre un grupo de personas ansiosas de tener poder y protagonismo. Personas cuyas ideas fluyen en multitud de direcciones diferentes. Ideas divergentes con un único denominador común; romper el sistema. Es imposible que haya unión sin principios, sin metas comunes, sin una verdadera voluntad de crear algo, algo bueno, positivo y pensado para el bien común de la sociedad por la que, se supone, que vas a trabajar. Ya sea en el ámbito del trabajo, de la política o de la vida en general.

Pero había quedado en no hablar de política. Así que no voy a decir lo que pienso sobre el futuro de la extrema izquierda, o de la izquierda casi extrema, o de la izquierda a secas. En España estoy hablando, claro, que hay otra izquierda en otros países que no tiene nada que ver con esta y que ojalá los de aquí aprendieran algo de ella. Pero bueno, eso es política y no me gusta hablar de política. Tampoco aludiré al PSOE, y a la incuestionable fractura que ha provocado la derrota de Susana Díaz, ni cuál será el futuro que le espera a la Sultana. Ni a la incomprensible reacción del partido ante la pérdida del poder en Andalucía al alentar a la gente para que proteste por el resultado de unas elecciones democráticas, aunque eso sí, disfrazadas de protestas en defensa de los derechos de las mujeres.

No voy a decir nada sobre cuánto está escociendo a la izquierda el auge de eso que llaman “ultra derecha”, ni porqué. Entre otras cosas porque es demasiado obvio, pero sobre todo, porque como he dicho antes, no me gusta hablar de política.

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Jorge R. Rueda

Jorge R. Rueda

Nací al principio de mi vida, pero no me di cuenta de ello hasta que cumplí los treinta. Entonces descubrí que el mundo es un lugar hostil y que a través de la literatura tenía la oportunidad de rediseñarlo a mi manera, aunque no sirviera realmente para nada. De lector me convertí en escritor. Soy autor de cuatro libros; El don de olvidar y otras historias, La conciencia dormida, Diario de un presunto suicida y Gente corriente y ahora me estoy replanteando volver a ser lector, lo que se me da mucho mejor. Me encanta Nueva York, aunque vivo en Murcia por razones prácticas. Antes crecí y viví en Granada. Suscribo la frase de que uno no es de donde nace, sino de donde pace. Me gusta Mahler, el vino tinto, la cerveza y las bandas sonoras. Los cómics de Batman y la gente corriente. Vivo y dejo vivir.

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