Alguien debe decirlo, para no jugar con el sentimiento de la buena gente y los familiares de Julen. Por Rodolfo Arévalo

La entrada del pozo donde Julen cayó
La entrada del pozo donde Julen cayó

“Todo el mundo desea que el periplo de Julen acabe bien, lógicamente, ¿qué ser humano sería tan hijo de puta para desear lo contrario?”

Ya sé que voy a decir cosas contra corriente, porque no me gusta ser políticamente correcto. La realidad no lo es. Una cosa es querer y otra poder. Es bueno que los deseos se cumplan, pero a veces que se cumplan es del todo inhumano. Todo el mundo desea que el periplo de Julen acabe bien, lógicamente, ¿qué ser humano sería tan hijo de puta para desear lo contrario? Pero hay que apencar con la realidad y ésta no está ya para muchas alharacas. Pensar que un niño de dos años después de diez días en un pozo, tras una caída de setenta metros siga vivo es totalmente irracional.

En todo caso si así fuera sería horroroso, absolutamente injusto para Julen. Imagínense ustedes después de haber sufrido semejante caída, quedan encerrados en un agujero en el que moverse es imposible por su estrechez, en total oscuridad, sin oír nada de nada, con frío, con hambre y sed. Sin posibilidad de saber si alguien te va a sacar de ahí, más en un niño de esa edad que necesita estar atendido. Si fuera verdad que Dios existe, éste debiera haber sido piadoso, no con los padres, que efectivamente merecen un final feliz, si no con el niño, un ser totalmente desvalido. Haberle concedido una muerte digna e indolora hubiera sido lo mejor para él. Si no por la caída, que hubiera sido lo menos malo, sí por causarle la inconsciencia de su situación. Debería haberle dejado morir en la propia caída o a los pocos segundos o minutos en total inconsciencia. Eso sería lo justo, lo amable con el niño.

Imaginen además de todo lo anterior estar diez días allí apretado con dolor sin poderse mover. Imagínense y son adultos pensando en que no hay manera de salir. Se han puesto todos los recursos humanos en su salvamento y los medios de comunicación no dejan de informar a todas horas. Eso está muy bien, es admirable, pero alguien debiera decirles que hay un momento para dejar de informar, porque se hace en todo caso más daño que bien. No hay nadie que se haya atrevido a decir que lo más normal es que Julen haya muerto. Esto sería lo deseable, porque la otra situación es angustiosa e inhumana. No quiero ser agorero, pero estoy convencido de que este niño afortunadamente para él ya paso a mejor vida, sino en los brazos de los ángeles si en el calor de la muerte que lo rescatara de su sufrimiento y angustia, que él mismo no podría entender.

Es una lástima todo lo que ha sucedido, pero tal cúmulo de despropósitos juntos en aquel lugar, con un pozo destapado, con una construcción ilegal, con la propia edad del niño dejado un poco a su aire en vez de estar constantemente bajo la mirada de un adulto, hacen que una posible tragedia fuera inevitable. Nunca jamás en la vida a nadie se le ocurriría dejar a un niño con dos años sin vigilancia en medio del campo. Por lo menos yo no lo haría. Pero admitiendo que todo eso ocurrió o pudiera ocurrir, no creo que nadie pueda lamentarse a posteriori de lo que sí, fue un hecho fortuito, pero que tenía todas las papeletas para que pudiera ocurrir. No sé, la vida no es justa y es injusto que un ser humano deje de existir a tan tierna edad, pero en este caso me parece que el resultado por las dificultades habidas va a ser nefasto y alguien debiera decirlo, sobre todo para no jugar con el sentimiento de la buena gente y sobre todo de los padres y familiares del niño. Espero que Julen no haya podido sufrir nada, espero que la vida se apiadara de él dejándole partir en la inconsciencia.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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