Los políticos que hacen las leyes son los más inteligentes… O eso debería ser ¿no votantes? Por Rodolfo Arévalo

Los políticos que hacen las leyes son los más inteligentes…
Los políticos que hacen las leyes son los más inteligentes…

“No hay de que preocuparse, se supone que los políticos que hacen las leyes son los más inteligentes… O eso debería ser ¿no votantes?”

El otro día pasé por la Seguridad Social para preguntar acerca de mi próxima jubilación. La verdad es que hay poco personal en relación a la demanda diaria de consulta, pero la atención ha sido perfecta, clara y amable. Nada que objetar al personal que atiende al preguntante. Si en cambio se puede pedir más en cuanto a la forma de llamar para la atención. Si has pedido cita previa a través del teléfono o internet, tu espera será igual de larga que si no lo hubieras hecho, porque en todo caso tienes que coger un número de orden y la hora que te dieron como prevista se retrasa como mínimo una más, incluso mucho más con respecto a todos los que están allí y no pidieron cita previa. O sea que da exactamente igual, al final eres el QSO46 o el AN038, o el ST089. Da igual es lo mismo.

Cuando por fin tras esperar una hora cumplidita te llaman, entonces puedes preguntar. Un amable funcionario en este caso funcionaria viene a decirte, cuando te sientas en su mesa que le des el carnet de identidad. Lo haces. Entonces busca tu vida laboral, que ese día no está bien actualizada porque como “hace poco que cambió la ley, todavía no está reflejada toda la variación”. Me dice que he cotizado por el máximo y que me quedará una buena pensión.

Ya se que mi caso es atípico, porque me jubilo el treinta de Noviembre de este año pero todavía tengo hijos, estudiando en la universidad o en escuelas de estudios superiores, a mi cargo, una hipoteca, pequeña pero hipoteca y una madre de la que cuidar. Siempre puedo ir vendiendo objetos valiosos que heredé de mi padre, pero he constatado que esto solo contribuirá a que a la hora de vivir de la pensión de la que detraerán cuatrocientos euros mi calidad y nivel de vida bajará alarmantemente.

Me pregunto, ¿qué pasa que los viejos han de vivir peor, por ser unos putos viejos? No sé, no parece haber respuesta. La funcionaría me informa de que puedo seguir trabajando si quiero… ¡Ah ya!, ¿en qué condiciones, hay alguna empresa que coja a mayores de sesenta y cinco? Sería la primera noticia. Pregunto si puedo seguir escribiendo a lo que me dice que sí, pero tendría que darme de alta como autónomo, absurdo total, ya que las editoriales ahora no publican a ningún desconocido si no compartes los gastos. O sea tira de pensión para publicar. Pero si tienes éxito, entonces de lo hablado nada a hacer declaración de la renta, y a tributar como todo quisque, e imagino que diciendo que tienes dos pagadores.

Total todo muy incentivador para la cultura y la creación. Luego me tengo que callar porque hay que oír que tenemos un país de lujo y fantasía. Sí, pero no para los creadores, no. Bueno el caso es que yo voy a seguir escribiendo, porque no pienso ponerme en el parque a echar migas de pan a las palomas y los pajaritos, me niego. Tengo derecho al trabajo creativo, ¡que le genera beneficios a alguien!, pues que pague los impuestos, pero no debería el estado cobrar impuesto sobre la creatividad del país, que bastante renqueante anda por las trabas y la piratería.

No sé, no nos gusta a los españoles, sobre todo a los nuevos de izquierda y a los de la derecha de toda la vida que nunca han apostado por la Cultura, no la clásica, si no por la cultura en general, que nos digan lo de la España de Cerrado y Sacristía de Charanga y Pandereta, pero, ¿cómo no vamos a serlo si el propio estado trata tan mal a quienes debiera premiar después de toda una vida de trabajo? Como decía un productor que tuve una vez: “Eso hay que preguntárselo al maestro armero” que claro en la actualidad ya no existe entre el común del personal, sí en algunos reductos militares y policiales, pero desde luego no en los ministerios, empresas o en nuestra casa. Viene a querer decir que no hay respuesta. Y sí, si que la hay, respuesta y hasta solución, lo tienen que resolver los políticos, como siempre, dejando de tocarse el bolo en el escaño y trabajando leyes que permitan hacer compatible la jubilación con el trabajo. Aparte de subirse ellos mismos la jubilación y de seguir otorgando prebendas a las Comunidades Autónomas, para que tengan más dinero los jefes indios de por allí…

Los de aquí de a pie y sin caballo que llevar a Madrid les damos igual. Usad el metro cerdos que oléis a sobaquina, deben decir. Ya sé que un albañil no se va a jubilar a los setenta años, porque sería algo cruel y fuera de lugar, es más a lo mejor debería adelantársele la edad de jubilación a los cincuenta, siempre que los que hacemos otras profesiones más compatibles con una edad más avanzada pudiéramos jubilarnos con más años o hacer compatible el cobro de la jubilación con el trabajo extendido y cotizando, lo que desde luego sería de gran ayuda a la economía en la situación actual. Otra cosa es cambiar la mentalidad de las empresas y también la de defender el trabajo humano frente a la máquina, sobre todo en trabajos creativos y solo usar esa tecnología robótica en procesos repetitivos y tediosos.

Pero con el dinero hemos dado. ¿Cuánto ganamos con una máquina? “¡Uy! Mas de veinte veces que con el trabajo de un obrero, pues eso, máquinas al poder y el resto que se joda. Pues eso, que tributen las máquinas por el valor de producción de veinte obreros y así todos contentos. Es probable que así podamos llegar algún día a esa “buenísima” sociedad del ocio que vaticinaban en los sesenta, en la cual la cultura de todo tipo se adueñaría del mundo y de las personas permitiendo al ser humano estar libre de las cargas alienantes. Pero pasa el tiempo y no, todo eso quedará enterrado en el paro, el mal vivir en las empresas de personal semi esclavo en países comunistas como China. Y en jubilados aburridos y enfermos que generan cargas. Pero nada, no hay de que preocuparse, se supone que los políticos que hacen las leyes son los más inteligentes… O eso debería ser ¿no votantes?

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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