Los meapilas del buenismo, la mala educación y el peor error de Aznar al acabar con el Servicio Militar Obligatorio. Por Rodolfo Arévalo

Jura de bandera del último reemplazo del Servicio Militar Obligatorio en el año 2001
Jura de bandera del último reemplazo del Servicio Militar Obligatorio en el año 2001

“Aznar, aparte de hacer cosas bien, hizo de pardillo cayendo en la trampa del 11-M, pero hizo algo mucho peor, terminar con el Servicio Militar Obligatorio”

Cuando Aznar gobernó España, aparte de hacer cosas bien, hizo de “pardillo” cayendo en la trampa del 11-M, pero hizo algo mucho peor, terminar con la mili, el Servicio Militar Obligatorio. Hace tiempo que, no todos, pero muchos jóvenes cuyos padres no ejercen de tales, incluso por miedo a ser agredidos, o simplemente denunciados por malos tratos por un cachete bien dado al revoltoso, hacen de su capa un sayo. Esto sucede en las casas con falta de respeto al padre y a la madre, en los colegios, institutos incluso en la universidad por no obedecer la autoridad del profesor y por supuesto en las calles, en las fiestas, en las discotecas, bares y múltiples lugares de la geografía nacional. Les han contado en todas partes que ellos están protegidos de todo y de todos.

Cuando yo tenía quince años ser reprendido por una persona mayor, aunque fuera desconocida, era un serio revés que había que aceptar y asimilar bajo la duda de saber si acabarías ante tu padre o ante la policía. Ahora esto es imposible. Los casos de acoso escolar, “Bullying” se multiplican y nadie parece saber cual es la explicación. Yo se lo respondo, la mala educación en la obediencia, el respeto y en la empatía.

“De ahí que veamos las grotescas imágenes de jóvenes enfrentándose a la policía municipal, la nacional o incluso a la guardia civil”

Sí, muchos padres no tienen la oportunidad, prácticamente de ver a sus hijos más que un rato por la noche, ¿quién los está criando?, porque después de los doce o trece años las malas conductas tienen difícil remedio. De ahí que veamos las grotescas imágenes de jóvenes enfrentándose a la policía municipal, la nacional o incluso a la guardia civil. Claro saben que sus acciones van a ser inmediatamente atendidas y exoneradas por los meapilas del buenismo y gentes por el estilo, de mente hueca y sin meta vital que no sea vivir del cuento. Luego está esa caterva de individuos que buscando las ganancias en río revuelto tratan de desestructurar la familia tradicional con los más variados pretextos, entre otros usando la enfermedad psíquica de algunos menores que se creen agredidos por el padre o la madre.

Muchos de estos desgraciados casos se dan entre las feministas acérrimas. De acuerdo en que puede haber casos de abuso por parte de los parientes, pero esto no es el pan de cada día sino la excepción. Se necesita mucho psiquiatra para resolver conflictos de Edipo en esta sociedad que al recibir todo a cambio de nada, no ha aprendido a matar inconscientemente al padre o la madre para superar esta etapa psicológica.

Digo que el mayor error de Aznar fue eliminar el servicio militar porque allí era donde los jóvenes, también el servicio social para las mujeres, aprendían el valor de servir a otros y de obedecer las ordenes, aprender a ver la jerarquía y saber el lugar que cada uno ocupa según su cargo o su estatus en la sociedad. Además hacía que el trato entre diferentes clases sociales hiciera ver a todos ellos las diferencias y similitudes entre ellos aprendiendo que el mismo mundo no es igual para todos y dándoles una versión variopinta del mundo. También y esto directamente a saber recibir y acatar ordenes, no todas, solamente las justas, aunque a veces haya que asumir algunas que no te gustan o sean malas y tengas luego que derivar por los conductos correctos. ¿Dónde se aprende esto ahora?

La respuesta es fácil, se aprende del más fuerte, del que te para los pies de un bofetón, al que lógicamente el afectado se rebela y, si no es inteligente y pliega, puede darse por apaleado; portero de discoteca, rival en el amor por una mujer, rival en la venta de drogas o incluso en las organizaciones delictivas, bandas latinas u otras étnicas o criminales. Dónde buscan los jóvenes la protección, la buscan en el grupo violento que no sabe usar más que esa violencia para defenderse frente a todo tipo de contratiempo. Y si no lo tienen lo generan en forma de pensamiento peligrosamente agresivo.

“Ahora es ya difícil reencaminar a todas esas generaciones que pueden ser dos o tres en el camino de la democracia”

Decía un demógrafo que cada treinta años aproximadamente era necesaria una guerra, para hacer que la agresividad en las poblaciones humanas decreciera y volviera a un estado de paz. Me da a mi en la nariz que este señor no iba desencaminado en absoluto viendo la violencia que vemos hoy, en muchos países estables de occidente, no cuento en los de los primitivos actuales, estancados en la edad media. Este problema es tan grave que ya está siendo apenas controlable en muchos lugares en los que debería reinar la paz, salvo incidentes locales aislados, y con pequeños grupos violentos que ha habido siempre. Ahora es ya difícil reencaminar a todas esas generaciones que pueden ser dos o tres en el camino de la democracia, en la que hay que asumir la violencia de las fuerzas de represión del Estado, para la prevención de males mayores.

No estoy hablando de lo que muchos energúmenos de ultra izquierda llaman el Estado Policial, en el que ellos son expertos pues en sus países de referencia están trufados de este tipo de policía. Ese tipo de hombres armados que, van por libre y, solo responde ante el Amado Gran Líder, si no en los cuerpos y fuerzas de seguridad de los Estados Democráticos, que con severas regulaciones desarrollan su trabajo. Tampoco se puede descalificar a la policía con el pretexto de decir que son cuerpos fascistas, sobre todo por vergüenza torera y más reconociendo que este tipo de fuerza sí está implantada en las sociedades no democráticas. A veces me pregunto como arreglaría el problema…

Lo tengo claro, es urgente reimplantar la mili, por lo menos la fase de instrucción y si esto, con algunos tipos que se creen muy duros o muy chuletas, no funciona mandarlos a combatir al DAESH sobre el terreno después de un buena instrucción. Veríamos cuantos chiquillos revoltosos de 18 o 19 años volvían convertidos en hombres que valoran, la vida de los demás, sus familias, las mujeres, su país, el amor y la paz, además de comprendiendo sin lugar a dudas qué significa respetar a los demás y a sí mismos como personas con derechos que viven en una sociedad que lo tiene casi todo. Pero para eso hay que poder ver a otros remojando sus barbas en sangre. Si no, cada vez más el caos.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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