Ante la insurrección golpista y la inacción gubernamental, solo nos queda Superman. Por Vicky Bautista Vidal

Ante la insurrección golpista y la inacción gubernamental, solo nos queda Superman
Ante la insurrección golpista y la inacción gubernamental, solo nos queda Superman

«¿A qué santos irán las oraciones y a que maestros de experiencia se acudirá para que la detestable situación de Cataluña se solucione?»

En un país donde la mayoría no recuerda su historia más allá del gran Chiquito de la Calzada, pese a estar saturada esta de héroes auténticos, ¿qué esperanza queda?… ¿A qué santos irán las oraciones y a que maestros de experiencia se acudirá para que la detestable situación de Cataluña se solucione?…

¿En quién pensarán?, ahora que el último extractor de castañas del fuego es desenterrado indignamente en el monumento que se alzó para honrar a los caídos de los dos bandos, y que fue enterrado allí, no por su deseo, sino por el del rey del momento: Juan Carlos I. Un país empujado a enfrentar hermanos contra hermanos ya en una ocasión, contiene a muchos silenciosos.

«Los pobres, eran pobres con coche pobre, televisión pobre y piso propio pobre y la única preocupación del régimen era la de controlar “contubernios judeo masónicos” imaginarios»

Acostumbrado durante la “dictablanda” a que se le dieran las cosas hechas, y a vivir durante cuarenta años bastante bien, que yo no vi un mendigo hasta que no fui mayor. Que tampoco se pagaban impuestos y podía el trabajador aspirar a una pensión de retiro con tres años cotizados. Los pobres, eran pobres con coche pobre, televisión pobre y piso propio pobre y la única preocupación del régimen era la de controlar “contubernios judeo masónicos” imaginarios, crear pantanos y pisos protegidos y mantener a una manada de desabridos escarmentados de si mismos, en paz, lo que no le fue difícil por el hartazgo de guerra, y donde todo se empezó a estropear cuando los que no habían vivido la conflagración se hicieron mayores. Dicen, que los hijos mimados siempre son los peores hijos, y el país está sufriendo las consecuencias por ellos.

Visto lo visto, es posible que el animal “racional” de dos piernitas, resulte que no disponga del mecanismo adecuado para vivir en Democracia auténtica, y por eso, le sea siempre necesario un déspota, positivo o negativo, que le ate corto y lo tenga bien cogido por las colgajancias, físicas o intelectuales, que para algunos se encuentran en el mismo sitio.

«Cuarenta años más han sido necesarios para desmontar entre todos el tenderete y volver al desequilibrio y la inseguridad de los tiempos que dieron paso a la Guerra Civil»

Cuarenta años más han sido necesarios para desmontar entre todos el tenderete y volver al desequilibrio y la inseguridad de los tiempos que dieron paso a la Guerra Civil. Si tienen por costumbre pasear por las redes sociales, visiten el foro que visiten, de cualquier tendencia, encontrarán a muchos, incluso a ustedes mismos… a mí, lloriqueando acerca de “lo que alguien nos ha hecho”, “de lo que nos están haciendo”, “de lo que nos harán” … Es trágico y cómodo culpar a alguien del desastre, pero no se nos cae la melena si votamos varias veces seguidas, por ejemplo, al profeta mastuerzo que nos llevó a la ruina y volverá a hacerlo.

Aguardamos siempre al héroe que nos salve en última instancia, porque nosotros, parecemos incapaces de creer que tengamos algo que ver en el resultado final. Pero si hay algo que sí somos es tolerantes. Toleramos cualquier cosa que creamos que no nos va a tocar.

Políticamente habremos escuchado a muchos, ante leyes leoninas y conductas políticas inaceptables, aquello de: ─ “Como a mí no me concierne” ─. Lo peor: que el asunto acaba concerniendo a todos más tarde o más temprano.

«Todavía no hemos caído en la cuenta de que no nos quedan héroes a los que acudir, ahora que el yugo de la religión ha sido ladinamente disuelto»

Todavía no hemos caído en la cuenta de que no nos quedan héroes a los que acudir, ahora que el yugo de la religión ha sido ladinamente disuelto para eliminar aquella fortaleza, real o no, que daba a casi todo el mundo la Fe y la Esperanza; y también, por que no decirlo, la contención, el cauce por donde encaminar energías y acciones.

El último “Imperio romano” está cayendo otra vez y los bárbaros se preparan para la escabechina cuando no quedan guías carismáticos capaces de influir en el intelecto sin desbrozar por la educación o la Filosofía, eliminada esta última también: Nuestros líderes políticos son más ignorantes que su pueblo. Los religiosos han olvidado las bases del Nuevo testamento y se visten de tópicos estúpidos sin saber muy bien de qué va su propia doctrina, gracias de nuevo a la poca preparación e interés.

Y todo se tolera. Y las alimañas, contentas de que las ovejas del redil no pongan trabas a la maniobra, cada vez avanzan un paso más, acorralándolas. ¿Qué se puede esperar del momento actual, tomado por cantantes que no cantan, pintores que emborronan telas y compiten en arte con nuestros niños de tres años, poetas que no riman, políticos sin estudios suficientes, líderes más débiles que su grey, gobernadores que compran su cargo a cambio de favores a su persona que no al país?; todos alegremente consentidos frente a los auténticos merecedores de laureles, casi siempre ignorados.

«En un país donde se cierne, amenazadora, la necesidad de un golpe de estado, pues no hay estado, no nos queda punto cardinal a donde mirar. Solo nos queda Superman…»

Contamos, entre otros, con “anti-presidente” de comunidad autónoma: Torra, marioneta del huido, enfrentándose a todo el estado cuando su función es respetar el cargo. Organizador de los levantamientos que debía aplacar. Una alcaldesa sin preparación ni afecto por su patria que protege, en Barcelona, todo lo que vaya en contra de la ciudad y de sus ciudadanos. Un presidente cuyos logros más meritorios han consistido en cambiar un colchón en la Moncloa, luchar por desenterrar a un ídolo olvidado y resucitarlo y proteger bajo su manto indigno a toda la escoria del país.

Así, visto lo visto, en un país donde se cierne, amenazadora, la necesidad de un golpe de estado, pues no hay estado, no nos queda punto cardinal a donde mirar. Solo nos queda Superman… ¡Que alguien lo llame! ¡Y escondan la Criptonita! No vaya a ser que…

Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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