(I) El Ministerio de la Verdad comunista: Mentira, Miedo y Manipulación. Por José Crespo

El Ministerio de la verdad comunista: Iglesias dice que ERC y Bildu comprenden mejor la Constitución que PP y Vox
El Ministerio de la verdad comunista: Iglesias dice que ERC y Bildu comprenden mejor la Constitución que PP y Vox

«Parece que nos quieren meter a machamartillo lo que predica Iglesias y su idea de la democracia, un comunista usuario de los tres principios reglamentarios que como tal pretende ejercer: Mentira, Miedo y Manipulación»

Parece que nos quieren meter a machamartillo lo que predica Iglesias y su idea de la democracia, un comunista usuario de los tres principios reglamentarios que como tal pretende ejercer: Mentira, Miedo y Manipulación hurgando en la herida reabierta y sazonándola con rencor para con ello tener tema de trabajo para esa “memoria histórica” ahora “memoria democrática” cuyo único poseedor es el gobierno social comunista.

Recordemos que Iglesias como comunista confeso de pro decía aquello de que «yo no he dejado de autoproclamarme comunista nunca» y después de hacer una voltereta semántica explicaba su plan de cómo llegar a la dictadura comunista «la palabra democracia mola, pues habrá que disputársela al enemigo cuando hagamos política, la palabra dictadura no mola, aunque sea dictadura del proletariado, dictadura del proletariado no mola, no mola nada, no hay forma de vender eso. Aunque podamos teorizar que la dictadura del proletariado es la máxima expresión de la democracia en la medida en que aspira a anular unas relaciones de clase injustas que en sí mismas ontológicamente anulan la posibilidad de la igualdad que es la base de la democracia, no hay a quien le vendas que la palabra dictadura mola. La palabra que hay que disputar es la democracia».

Toda una declaración de principios de cómo pretender alcanzar la dictadura comunista mediante el engaño, no tan moderno de apropiarse de la palabra democracia, recordemos que ya lo hacía en su nombre definitorio la “República Democrática Alemana”, democracia a la soviética que sigue viva  hoy más que nunca en África aplicando el marxismo leninismo en su forma más ortodoxa.

Monedero también lo deja muy claro cuando dice que «hubo gente que fundaron repúblicas. Lenin fue fundador de repúblicas, Mao fundó repúblicas, Ho Chi Min fundaron repúblicas, son personas a las cuales les debemos mucho respeto». Está claro que aunque la dictadura sea el objetivo como dice Iglesias «debemos decir democracia».

 

Pablo Iglesias sin careta. Hace tan solo tres años, cuando no sabía que iba a ser tan popular, se declara a favor del comunismo, enemigo de los demócratas y favorable a la dictadura del proletariado.

 

Creo que nadie debe llevarse a engaño, por eso es comprensible la simpatía y solidaridad demostrada sin tapujos por Iglesias en la herrikotaberna donde deja claro cuáles son sus aliados y cuál es su bandera.

 

Que diga un niñato como Iglesias «no hay nada que hacer perdimos la guerra»  nos da una idea de la podredumbre moral en la que ha sido criado, y lo digo yo con dos abuelos de bandos diferentes, uno que sufrió cárcel y otro, por decirlo suavemente fue «asesinado», sin entrar en detalles.

«Pablo Iglesias. Yo no puedo usar la bandera rojigualda no puedo decir la palabra España, discurso clarificador de un minuto»

 

Mi abuelo el comunista, jamás malmetió sobre nada ni a nadie, no supe nada de su forma de pensar hasta después de los 40, mis padres fueron escrupulosos en criar a sus hijos en el amor y no en el rencor. Mi abuelo que sí reconocía y agradecía los avances sanitarios, la Seguridad Social y las pensiones a Franco, cosa que le niegan estos mentecatos, desde luego no se dedicaba al almíbar hacia Franco, cuando salía en la tele simplemente se levantaba y se iba. Fíjense si era comunista y cómo creía en ese paraíso que estuvo a punto de enviar allí a sus tres hijas, una de ellas mi madre, a lo que se opuso en redondo mi abuela. Eso sí, cuando le invitaron a unirse a las partidas nocturnas del crimen organizado y tras no poder salvar la vida de una persona de derechas, un caballero según él, cogió a su esposa e hijas y abandonó el pueblo en un carro, sin poder impedir la terrorífica visión a sus hijas, tres niñas de 6, 7 y 8 años, aunque la madre les cubrió la cabeza con una manta, que vieron por las rendijas de la carreta el campo de Carrión de Calatrava, tierras sembradas de cadáveres semidesnudos de todas las edades.  

Y dije antes lo del almíbar por lo que hemos sabido a través del extraordinario libro del señor Losantos en el que desvela una carta del señor abuelo Iglesias al generalísimo, permítanme que emplee el término para no quedarme atrás en el nivel laudatorio de la frase del abuelito Iglesias: «Serenísimo señor y Príncipe de Santiago… Quiero colaborar con mi pobre persona en su Obra Eterna»… 

Con esa experiencia consanguínea en los azúcares, almíbares y mieles podemos escucharle en sus palabras tabernarias hacia sus aliados terroristas: «para mí es un honor y un orgullo poder participar en un acto con la izquierda vasca y con Sabino», refiriéndose a Sabino Cuadra, de Amaiur, el que rompió la Constitución en el Congreso luciendo una camiseta separatista catalana sin que ningún parlamentario tuviera un mínimo de decencia para ir corriendo al estrado y bajarlo a bofetadas como se hubiera hecho en Ucrania. Para Iglesias «es más mucho más que un diputado vasco es un diputado del pueblo que ha sido capaz de conectar de manera más contundente con las reivindicaciones y con el sentimiento de rabia e indignación de los de abajo en todo el estado», refiriéndose a España, esa palabra que no podía pronunciar el hoy vicepresidente, alabando el éxito de sus videos en sus intervenciones «por eso para mí es un honor».

A continuación alardea de llevar un polo con la bandera republicana y sintiéndose un macho con pelotas por ir a una herrikotaberna a dar una charla con una bandera española y que «es la bandera de los españoles que defendemos el derecho de autodeterminación» y que «cuando finalmente os vayáis y decidáis como pueblo os echaremos mucho de menos» para luego hablar de la noción de «crisis de régimen… régimen político español es lo que surge de ese proceso de metamorfosis del franquismo que se llama Transición Española y que asienta una serie de poderes de tipo material, digamos hay una Constitución material que va más mucho más allá de lo que se escribiera en aquel papelito de 1978… no instaura una serie de reglas del juego democráticas sino que de alguna manera mantiene una serie de poderes que de una forma muy lampedusiana, cambiarlo todo para que todo siga igual… permitieron la permanencia de una serie de elites económicas y también políticas… y quien se dio cuenta de eso desde el principio fue la izquierda vasca y ETA… hay una serie de derechos que no se pueden ejercer en el marco de la legalidad española por muchas cosas que diga la legalidad española».

Para luego pasar a atacar a la monarquía diciendo «en un momento en el que ya todo el mundo asume que la monarquía es básicamente una máquina corrupta para hacer dinero» citando el desgraciado caso Urdangarín, para el que en su día algunos pedimos incluso que se le desposeyera de la Gran Cruz del Mérito Deportivo, considerando incluso la vergonzante forma de eludir el Servicio Militar Obligatorio cuando se declaró, mediante un certificado amañado, con sordera bilateral irrecuperable siendo jugador de balonmano e incluido en la lista de deportistas de élite del Consejo Superior de Deportes. Iglesias siguió con aquel canto adulatorio a ETA para cargar contra el sistema económico actual y llevar el ascua a la solución bolivariana.

 

«Pablo Iglesias (La Tuerka) en Euskal Herria, en Iruñea, en la Herriko Taberna en compañía de Sabino Cuadra (Amaiur) y Alberto Pradilla (periodista Gara)»

No debemos ni podemos llevarnos a engaño y sorprendernos cuando nos demos de hoz y coz en un sistema soviético y revolucionario. Iglesias define lo que es democrático cuando afirma que: «a veces defender el puesto de trabajo lanzando tuercas y cohetes es el mayor acto democrático que se pueda llevar a cabo».

 

¿Cuál es la diferencia entre Dictadura y Democracia?

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«Mañana segunda entrega»

José Crespo

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Historia. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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