Por mucho esfuerzo que uno haga, cuando el lavado de cerebro de la población ha sido exhaustivo, parece imposible volver al sentido común.
En España parece imposible volver al sentido común. Por Rodolfo Arévalo

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Por mucho esfuerzo que uno haga, cuando el lavado de cerebro de la población ha sido exhaustivo, parece imposible volver al sentido común.

Igual que Magallanes cayó en Mactán, el Pros cayó en Guam, y con la pérdida debemos hacer reflexión y homenaje a todos los que no lograron volver

Tras el descalabro electoral, con el miedo metido en el cuerpo, hay un éxodo de podemiteros a lo de la Yoli.

Otra vez las victimas del terrorismo claman al cielo mientras asisten a otro infame homenaje, así que visto lo visto ¿Con quien estás, con los asesinos o con las victimas?

Abrimos la mañana de este jueves con «Serenata» de Tim Shorten, una obra de pintura donde bien podríamos pensar que nos introducimos en una escena de cine.

Asevera ‘Ivanete y Cortadillo’ (cuanto más viejo, más pelillo) que la izquierda sólo gana «cuando enamora y emociona.»

Los presidentes autonómicos se deben a los españoles que viven en cada una de las regiones y en función de la Constitución Española.

Este mes de Junio se van a cumplir 46 años del asesinato de mi abuelo a manos de ETA después de un mes de secuestro.

El Pavo Iglesias y sus refrescadas están fuera. Los inscritos e inscritas les ignoran electoralmente. La Yoli no quiere que sumen.

O sea, ni cinco ni siete: seis y como yo quiera, como yo diga, cuando yo disponga, como a mí me de la gana y con quien yo elija.

El nazionalismo excluyente, tanto el vasco como el catalán, son la perfecta simbiosis entre el desprecio al ser humano, el racismo, el sectarismo y el totalitarismo.

En la vida española, una virtud muy apreciada es la querencia por la igualdad que no debe confundirse con la igualación.

En el Ala Oeste de la Moncloa: Las encuestas son chungas y Sánchez piensa en no presentarse a las elecciones…

Parece que a Sánchez se le ha aupado por méritos propios (en vida), en el pódium de los indeseables y eso, queridos: si que es hacer Historia.