Entrevista a don Antonio de Nebrija. Por Alonso de Madariaga

«Et lux in tenebris lucet et tenebrae eam non comprehenderunt» (San Juan 1:5)
Capilla de la Concepción o de los Chacones. Imagen de la Oficina de Turismo de Ocaña. Iglesia de San Juan Bautista.

     Recién estrenado el otoño Alonso se ha desplazado a Ocaña, Toledo. Día soleado, 21 ºC. Es la hora del Ángelus y toca parada obligatoria en el Bar el Comendador, situado en la hermosa plaza Mayor. Cae caña de cerveza y tapa de tortilla de patatas o española, como se prefiera. Mientras que apoyado en la barra del bar conversa animadamente con un lugareño… le pilla el toro, es decir, se le ha echado la hora encima. Abandona la plaza por la calle Mayor, gira a la izquierda por la segunda bocacalle —la del Cardenal Cisneros— hasta la plaza de Isabel la Católica. Allí está ubicada la Iglesia de San Juan Bautista (siglo XII), su destino. Originalmente fue una sinagoga, todavía hoy se puede apreciar la mezcla de reminiscencias góticas en las bóvedas y mudéjares en sus arcos de herradura. Se dirige a la capilla de la Concepción o de los Chacones, protegida esta con una verja gótica y donde se encuentra un sarcófago común con la representación labrada en mármol de Gonzalo Chacón y su esposa Clara Alvarnáez tendidos sobre el sepulcro. Arrodillado ante doña Clara está Antonio de Nebrija que no se ha percatado de la presencia de Alonso.

Entrevista a don Antonio de Nebrija.

«Visto lo visto, es un suicidio para España permitirle al poder que finiquite el idioma común que nos une y hace iguales a todos los españoles»

ALONSO DE MADARIAGA 

     ¡Buenos días luz de Dios! Permítame puntualizarle, don Antonio, que uno, estando acostumbrado a escoger el sitio de la entrevista, se pregunta el porqué del lugar que ha escogido para este encuentro.

 

ANTONIO DE NEBRIJA

    Fue en esta misma iglesia, en la capilla de Santa Ana, donde Isabel hizo la promesa canónica unilateral de esponsales con Fernando de Aragón. Una promesa hecha en secreto y a espaldas del rey Enrique IV. Un acto unilateral que reafirma su firme determinación —contra viento y marea— a casarse con Fernando sin el consentimiento del regente y hermanastro. En realidad, Isabel, se podría decir que nació para ser reina de un imperio y mientras fue infanta ejerció de reina de su persona. Su hermanastro, el rey Enrique IV, le quiso encasquetar una serie de muermos como pretendientes en contra de la voluntad de la muchacha. Desde muy jovencita, el rey, contempló en ella una pieza a sacrificar con la que formar nuevas y convenientes alianzas con otros reinos y por este motivo especulaba con una serie de candidatos que pudieran casarse con Isabel. En aquellos tiempos la conveniencia de los pactos políticos desplazaba los dictados del corazón. Otro motivo no menos importante era que Enrique IV veía en Isabel una amenaza y siempre quiso apartarla de la lucha por el trono de Castilla. Ella nunca quiso ni permitió que un tercero le impusiera un marido. 

     Y ahora me ves aquí, en la capilla de la Concepción o de los Chacones, inclinado ante el sepulcro de Clara Alvarnáez, una amiga [fotografías del sepulcro]. Ella perteneció a ese grupo reducido de mujeres que compartieron la infancia con Isabel. Una fémina con una influencia tal, que introdujo a su marido —Gonzalo Chacón— dentro del círculo más íntimo de la reina. Clara y Gonzalo siempre estuvieron al lado y del lado de la que sería reina, a las duras y a las maduras. La esposa de Gonzalo Chacón ejerció el que entonces era considerado por muchos el máximo honor palatino, el de camarera mayor de la reina, o sea, un cargo de la máxima confianza por gozar de un acceso permanente, directo e íntimo: ella se ocupaba del cuidado personal de la reina, era la encargada del protocolo, supervisaba el servicio, era su confidente. De hecho, no era otro cargo palatino más sino el más preeminente dentro de la servidumbre de la reina. Clara fue muy apreciada por la monarca, otorgándole el privilegio de tener escudo heráldico propio: cinco ortigas sobre unas rocas.

ALONSO

     Permitiéndome la licencia de echar mano de tu perspicaz mirada, ¿Cómo se puede distinguir un verdadero régimen político democrático de uno que es falso?

LEBRIJA

     Cuando se quiere conocer la pureza o autenticidad de un metal ha de someterse a la prueba del crisol: el calor extremo derrite el metal quedando en el fondo el metal puro y las impurezas en la superficie para ser eliminadas. Metafóricamente hablando, esta idea o sistema político al que te refieres ha de pasar por el crisol con el fin de conocer sin ningún género de dudas su pureza «democrática» y esto se consigue valorando si existe libertad de expresión —donde se comprendería la libertad de información—. El poder político se siente incómodo cuando se le fiscaliza o controla en su gestión y esto se hace fundamentalmente de dos maneras: mediante el poder judicial donde todos han de responder ante la ley; por otro lado, mediante el ejercicio de la libertad de expresión por parte de un ciudadano que no se conforma a que lo circunscriban a una condición de súbdito y que pegando un puñetazo en la mesa reclama la autonomía de la que goza un ciudadano para despotricar sobre los excesos de la casta política. Es decir, el pardillo integral ibérico se resiste con uñas y dientes a que el político lo constriña en el papel de apoquinante —de limón a exprimir— y además del cuatrienal voto… exige tener voz y que le den vela en el entierro. En román paladino, quiere poder decirle a la cara al poder político: “Ya que me estás saqueando y chupándome la sangre…, ¡por lo menos no me prives del derecho a ponerte como un perejil!”.

ALONSO

     ¿Tan fastidiosa es la libertad de expresión y la libertad de información?

NEBRIJA

     En la España actual se padece una plutocracia disfrazada de democracia y por todos los medios se intenta restringir o limitar este derecho fundamental como lo es la libertad de expresión y de información. Existen diversas razones para imponer coactivamente esta dictadura ideológica. Primera: en su peregrinación perpetua en busca de la laicidad pura, los masónicos y  pseudodemocráticos países occidentales han convertido la corrección política con su consustancial filosofía woke en una verdad incontrovertible, en una verdad teológica, algo que por sagrado es incuestionable. Como el teócrata o integrista está imposibilitado para negociar con sus valores sagrados, sólo le queda que imponerlos a machamartillo. Por este motivo, cualquier discrepancia o crítica del discurso oficial se ve como una amenaza, un ataque frontal a sus valores sagrados. Lo considera —y reacciona— como un ataque a sus intereses vitales. Algo que no se puede consentir, ¡de ninguna manera! Los que pretenden vivir aferrados como sanguijuelas al momio de lo público, disfrutando del agradable calorcito que te proporciona andar junto al rebaño, balan significándose a favor de la corrección política con tal de ser apesebrados y recibir la aprobación social. En el otro polo tenemos a quienes no están dispuestos a vender su alma al Diablo y optan por soportar en solitario el frío e inhóspito mundo exterior por aferrarse a los datos e información contrastada a costa de ser «cancelados», es decir, sufrir la marginación del establishment. La libertad de expresión tiene una exigencia fundamental: aceptar la existencia de otras opiniones distintas a las nuestras, pareceres o creencias que con casi total seguridad no serán de nuestro agrado.

     Segunda: supone un amenaza directa al statu quo. Cuando se critica a las estructuras de poder, a Perico I y a La Bego, cuando se denuncian los privilegios, excesos y el trinque generalizado en esta España autonómica con su infinidad de chiringuitos que como satélites orbitan sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE)… incomodas a quienes expolian y maman del sistema. Estás atacando su posición hegemónica, te ven como una amenaza que puede debilitar su poder. Como «desinformador» te consideran y tratan como de un peligro para la seguridad nacional. Tercero: si aportas datos que arrojan luz sobre como una inmigración ilegal masiva y descontrolada genera y generará conflictos sociales y repercutirá negativamente en el estado de bienestar, quienes se están haciendo de oro con el inhumano tráfico de personas te tildarán de racista y de ser un acólito de extremaderecha, de alguien que no tiene derecho a expresar su opinión porque forma parte de la ignominiosa máquina del fango. ¡Pedirán tu cabeza! Cuarta: la libertad de expresión genera disonancia cognitiva cuando con el discurso políticamente incorrecto se confronta y desestabiliza el sistema de creencias de la persona que escucha la diatriba conspiranoica y facha, ocasionándole desasosiego y angustia emocional. ¡Razón más que suficiente para ser estigmatizado de hereje por parte del Ministerio de la Verdad al infractor de la Ley de Prensa! La idea que subyace a todo esto es la de generar un ambiente coactivo y de presión social que atemorice a quien se sienta tentado a discrepar del amado líder o de su consorte, celebrando consigo mismo un pacto que selle sus labios imponiéndose la autocensura. Que se lo piense dos veces antes de abrir la boca. En el franquismo se podía censurar un artículo de índole política, con la pseudodemocracia woke la secta de los Sorosianos va un paso más allá queriendo multar y encarcelar a quien expresando opiniones inaceptables, disienta. En definitiva, aplicar la muerte social.

ALONSO

     Así como la invención de la imprenta supuso un impulso gigantesco a la libertad de expresión, ¿no deberían posibilitar las nuevas tecnologías —con su universalización poniendo al alcance de todos la posibilidad de que se escuche su voz— que esta libertad de expresión alcanzase niveles estratosféricos, nunca imaginados?

NEBRIJA

     Efectivamente, los canales y medios que proporcionan las nuevas tecnologías hacen que el eco de nuestra voz se replique exponencialmente y esto mortifica al poder… mucho. Pero si algo ha hecho daño a la libertad de expresión ha sido el creciente deterioro de la economía española dejando más secos que la mojama a ese ejército multitudinario de profesionales dedicados a crear opinión. Se podría pontificar diciendo que sin independencia económica no hay posibilidad real de ejercer este derecho por rimbombante, fundamental y constitucional que sea. De ahí que la profesión periodística —salvo honrosas excepciones— se haya prostituida vendiéndose al poder por un plato de lentejas, ¡igual que Esaú vendió a Jacob sus derechos de primogenitura! Así que, la función que se ejercía de influencia en la opinión pública a través de la vigilancia al gobierno y las instituciones y que históricamente ha recaído en la profesión periodística, ante la dejadez deliberada de esta al vender sus servicios al mejor postor, ha comprometido su objetividad e independencia, convirtiéndolo en la verdadera máquina de desinformación y noticias más falsas que Judas Iscariote. De modo que, ha obligado a que ciudadanos intrépidos cojan el testigo y asuman por su cuenta y riesgo esta responsabilidad de atribuirse las competencias del otrora cuarto poder: denunciando la corrupción, injusticias y abusos de poder. Esta labor propia de caballeros andantes es fundamental ya que proporciona la información necesaria en base a la cual el ciudadano y apoquinante habrá de tomar una decisión informada sobre quién le está llevando al huerto y le deja en cueros vivos. 

ALONSO

     Escribía Teresita Ávila sobre la desilusión sufrida por un futuro esperanzador en el que se nos prometía todo y que se ha convertido en uno «vulgar, macarra y pretencioso».

NEBRIJA

     Es cierto, la España actual padece un grave deterioro y retroceso en los ámbitos de la cultura y el pensamiento. La España del Siglo de Oro había abierto unas expectativas de progreso y avance en todas las ciencias y en el campo de la cultura que tristemente no se han visto cumplidas, ¡todo lo contrario! Se ha creado ex profeso una sociedad sin un norte moral, decadentista, expresándose con toda su fuerza, en todo ámbito y con recochineo. Una sociedad occidental que está palmariamente en su ocaso y que manifiesta en todo su «esplendor» una decadencia hegemónica y revisionista del canon de lo artístico. Adorando y postrándose ante al becerro sagrado de la cultura de la cancelación, reniegan, desprecian y atacan a los grandes autores de la literatura universal por el hecho ser de raza blanca o heterosexuales. Lo mismo pasa con el resto de las artes, la pintura, la arquitectura, la escultura, la música, el cine. Por ejemplo, la plataforma HBO Max decide retirar de su catálogo la película Lo que el viento se llevó esgrimiendo el siguiente argumento para mermados vocacionales:

«La película de 1939 ya no está disponible. “Estos retratos racistas eran equivocados entonces y lo siguen siendo hoy, y sentimos que mantener esta obra sin explicarlos y denunciarlos sería irresponsable”, explicó un portavoz de la compañía, quien aseguró que el film ‘regresará junto con un debate sobre su contexto histórico’».

     Ya puestos, si hay que quemar en la hoguera a alguien ilustre, que sea William Shakespeare. ¡Dicho y hecho!:

«“No creo que un británico fallecido hace mucho tiempo sea el único escritor que pueda enseñar a mis alumnos sobre la condición [naturaleza] humana”, escribió un profesor en The Washington Post en 2015, refiriéndose, por supuesto, nada menos que a William Shakespeare. Al año siguiente, los estudiantes de la Universidad de Yale solicitaron “descolonizar” el canon literario exigiendo que los cursos anteriores a 1800/1900 abarcaran un estudio de ‘literaturas relacionadas con el género, la raza, la sexualidad, el prejuicios contra los discapacitados y el origen étnico’. Casi al mismo tiempo, estudiantes de la Universidad de Pensilvania eliminaron un retrato de Shakespeare y lo reemplazaron con una fotografía impresa de Audre Lorde, la poeta y novelista feminista negra, para protestar por el énfasis excesivo que se daba en los grados académicos en inglés a los autores masculinos blancos»

     La élite globalista —la secta de los Sorosianos— ha decidido unilateralmente bajar hasta el subsuelo los niveles o cánones culturales del Renacimiento para dar acomodo a los fracasados, indolentes y mediocres a través de becar y premiar los suspensos, penalizando al auténtico artista que es quien persigue la excelencia consiguiéndolo. El mérito y la capacidad se sustituye por un neologismo mágico llamado «discriminación positiva». O sea, por medio de modificaciones legislativas promover la inclusión de determinados colectivos en sectores como la educación, el empleo, la cultura y la representación política independientemente del mérito y capacidad. Esto se hace a través de cupos o cuotas en el empleo, menores exigencias para optar a un empleo público, becas exclusivas y acceso prioritario a los beneficios de los servicios sociales del Estado. Hablando de políticas igualitarias, se podría decir que la discriminación positiva es algo así como racismo positivo. Se pervierte e impone este lenguaje torticero por parte de la élite que domina: a nuestros políticos, al poder económico patrio, los medios de comunicación de masas y los centros del saber. Hoy Miguel Ángel, Quevedo o Velázquez no es que estarían desempleados, ¡es que se hallarían en la cárcel!

ALONSO

     ¿Cómo definirías la etapa histórica actual?

NEBRIJA

     Como la Era de la Mediocridad. En el siglo XXI cuando se compite globalmente en todos los órdenes, España se suicida al reducir el nivel de exigencia y al percibir la excelencia como una amenaza a la que hay que combatir desde las instituciones. Deliberadamente se está fomentando la conformidad y el estancamiento personal al desalentar la cultura del esfuerzo como medio para superar lo malo, e incluso lo bueno, con el fin de alcanzar lo óptimo. Una sociedad adormecida y aletargada, carente de ambición en busca de la superación. Sin más expectativa en el horizonte que hacer el mínimo necesario para vivir —en el mejor de los casos— cuando no es posible apesebrarse a través de la anhelada «paguica». Las élites han creado premeditadamente un rebaño de borregos sin más motivación que la búsqueda desenfrenada de la comodidad y la estabilidad, sin el menor deseo de alcanzar el máximo potencial como personas.

ALONSO

     Después de tus cinco años en la Universidad de Salamanca, recibes una beca para estudiar en el elitista Real Colegio de España en la Universidad de Bolonia, donde te pasaste diez años. Parece que te dominaba tu empeño por el latín. ¿Por qué? 

NEBRIJA

     En mi mundo, el de mayor esplendor de la historia de la humanidad, no había espacio para la discriminación positiva con su imposición de cuotas. Se seleccionaba a los alumnos becados en función de dos parámetros: mérito y capacidad. El Real Colegio de España era una institución donde se educaba a las élites del país. Los estudiantes procedíamos de las más importantes universidades de España. Allí recibíamos formación en derecho civil y derecho canónico con la idea de servir mejor a nuestra patria desde la Administración o desde la Iglesia. Terminada mi estancia en Bolonia y de regreso en España, a instancia del arzobispo de Sevilla me paso tres años más preparándome para enseñar latín. El latín era el idioma del saber universal, si queríamos avanzar como nación era esencial acceder y dominar correctamente la lengua de la medicina, las ciencias y humanidades donde estaba comprendido todo el conocimiento y la cultura de nuestro tiempo… y este idioma era el latín. Si eras médico, maestro, jurista  o teólogo y no entendías y escribías correctamente el idioma, no sólo tú tenías un problema sino que se lo trasladabas a otros. Aquí tenemos un ejemplo oportuno sobre los perjuicios de la mediocridad: maestros que no conocían bien el latín no podían enseñarlo correctamente y lo corrompieron, cerrando la puerta del conocimiento a sus estudiantes y por tanto, obstaculizando el progreso de nuestra nación. Era imperativo para que España saliese de la barbarie de la ignorancia recuperar la pureza del latín porque sería la llave que nos abriría las puertas del conocimiento y de la cultura, posibilitándonos civilizar y unificar culturalmente a los habitantes de la península Ibérica. No podía haber educación sin el dominio correcto del idioma. Ante la ausencia de manuales competentes para la enseñanza del latín, decido crearlo: Introductiones latinae, un método de enseñanza cuyo objetivo era facilitar el aprendizaje al alumno. En mi afán de ayudar a los estudiantes fui precursor al escribir diccionarios bilingües: «Diccionario latino-español» y «Vocabulario español-latino». La gramática es la base de toda clase de ciencia, no podía ser más importante para España.

ALONSO

     Contribuyes con pasión en la elaboración de la Biblia Políglota Complutense, sin embargo, llegado un momento te retiras del proyecto. 

NEBRIJA

     He sido una persona que ha dedicado su vida a la búsqueda de la excelencia, contra viento y marea, enfrentándome a tirios y troyanos. Mis mayores adversarios estaban en el mundo académico. Sin embargo, también en Iglesia encontré oposición. Si íbamos a hacer una nueva traducción mejorada de la Biblia, no podíamos hacer una traducción de una traducción como era la Vulgata. En un esfuerzo por purificar y clarificar el texto bíblico, hicimos acopio de cuantos manuscritos pudimos conseguir en los idiomas originales de la Biblia, en hebreo y griego, para que comparándolos entre sí pudiéramos conseguir un texto maestro en el que basar nuestra traducción. La Políglota es una Biblia trilingüe: a la izquierda está el texto hebreo, en el centro el latín, y a la derecha en griego. Una vez conseguido este texto maestro, me encontré con dos problemas fundamentales: yo quería revisar el texto de la Vulgata y en caso de discrepancia entre la Vulgata y los manuscritos originales en hebreo y griego, no podíamos priorizar el texto de la Vulgata por ser posterior a los manuscritos; en el caso de la interpretación de los manuscritos en hebreo —el 77 % de la Biblia— más cualificados que nosotros estaban los rabinos judíos. Así que, con la Iglesia me topé:

«Esta inquina alcanzó su culmen cuando fue requerido por Cisneros para integrase en la edición de la Biblia políglota complutense, sobre 1502. En cuanto Nebrija comenzó sus investigaciones, redactó una Primera cincuentena de castigos o errores gramaticales en la Vulgata (382 d. C.), y en consonancia con su escrupulosidad lingüística, además, solicitó la participación de rabinos para la exacta estampación de los textos hebreos; ambas medidas soliviantaron a los teólogos y Nebrija se encontró procesado por la Inquisición. Afortunadamente, con la llegada de Cisneros a la presidencia del Santo Oficio, en 1507, su causa se sobreseyó».

ALONSO

     En el 1492 publicas la célebre obra que te consagrará Gramática de la lengua castellana. ¿A qué obedeció?

NEBRIJA

     Mi primera preocupación fue siempre la enseñanza. Para poder aprender correctamente el latín, previamente se precisaba de unos conocimientos teórico-gramaticales en la propia lengua materna, el castellano. Así que, Dios quiso que la publicación de esta obra coincidiese en el tiempo con dos hechos históricos trascendentales: el fin de la Reconquista con la toma de Granada y el descubrimiento de América… la primera globalización. En dicha obra, en el mismo principio del Prólogo, menciono: «Que siempre la lengua fue compañera del Imperio; y de tal manera lo siguió, que juntamente comenzaron, crecieron y florecieron, y después junta fue la caída de entrambos». Las lenguas, como las naciones, atraviesan tres etapas: nacimiento, desarrollo y su ocaso. La lengua castellana tuvo su niñez en el tiempo de los jueces, reyes de Castilla y de León. Comenzó a mostrar sus fuerzas en el tiempo de Alfonso X El Sabio, cuando se crean las Siete Partidas (un marco jurídico unificado y común para todo el reino). Es entonces cuando se empieza a traducir al castellano las obras en latín, árabe y hebreo, posibilitando el acceso al conocimiento y la cultura. Desde allí, el castellano, se extendería por Aragón y Navarra para pasar a Italia, consiguiendo que los miembros se reuniesen en un solo cuerpo alrededor de una lengua franca … la unidad del Reino, la unidad de España. Así como el latín acompañó la expansión y consolidación de imperio romano, así el idioma castellano posibilitaría la expansión del imperio español. Han pasado más de cinco siglos y nuestro legado perdura en el tiempo: hoy 500 millones de personas tienen el español como lengua materna y es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, tras el chino mandarín. Si añadimos quienes la tienen como segunda lengua la cifra se dispara hasta los 599 millones de hablantes. Además, es la lengua oficial en 21 países, algo de lo que ningún otro idioma puede presumir. No es de extrañar que por quinto año consecutivo los alumnos de bachillerato en Inglaterra escojan el español como lengua extranjera preferida… según el British Council.

ALONSO

     Un buen recuerdo…

NEBRIJA

     En el 1514, estando en Sevilla y teniendo yo setenta años, acude el cardenal Cisneros para ofrecerme la cátedra de Retórica en su amada y recién estrenada Universidad de Alcalá de Henares, concediéndome una libertad total al decirme: «que leyese lo que quisiese, y si no quisiera leer, que no leyese; y que esto no lo mandaba dar porque trabajase, sino por pagarme lo que me debía España». El cardenal Cisneros como consejero de los Reyes Católicos no sólo representaba el poder, era un hombre inteligente y profundamente religioso, con una mente preclara y que primaba los intereses de España. Compartimos siempre un objetivo común: luchar contra la barbarie, la ignorancia. Que él me ofreciese esa cátedra en la Universidad de Alcalá de Henares —la niña de sus ojos— y con una libertad total para ejercer la docencia, fue un halago para mí, reconocía mi valor como erudito. Evidentemente, quiso potenciar mi talento intelectual creando las condiciones ideales para que pudiera desarrollarlo a plenitud. Pero lo que me caló hasta lo más hondo fue la última parte de la oración, donde se expresaba la razón fundamental de su oferta: «por pagarme lo que me debía España». Quien posibilitó y pagó mi formación académica fue España y era para con nuestra nación con quien me sentía endeudado. Este reconocimiento de mi labor desde lo más alto de las instituciones del Estado, fue la constatación de que había logrado mi objetivo fundamental. 

ALONSO

     Dejando a un lado la gangrena que sufre España debido a la parasitaria e insaciable casta política, ¿qué ayes padecemos en este siglo XXI?

NEBRIJA

     Fui un hijo del espíritu del Humanismo renacentista: impulsor de un renacer tanto del hombre como de la cultura. Había que elevar al ser humano pero no a través de un relativismo moral que limitándole y atrapándole en esa telaraña tejida por sus deseos y pasiones lo aproximase al mundo animal sino partiendo de una concepción cristiana de la vida y por medio de suministrarle las herramientas que le posibilitasen acercarse a la cultura clásica con sus incomparables e insuperables pensadores y filósofos humanistas. El hombre había sido creado a la imagen de Dios y debía renunciar a pastar y balar distinguiéndose del género lanar, lográndonlo al recurrir a la razón y haciendo uso pleno de sus capacidades de investigación y reflexión aunadas a la facultad de expresarse correctamente… un orfebre de la palabra. Siempre luché por la libertad de investigar y de divulgar y mis múltiples obras académicas lo acreditan. No acepté la censura, tampoco me importó que todo el mundo académico y parte del religioso pudiese ponerse en mi contra. Hice frente a las críticas furibundas de mis colegas con una doble ración de erudición y datos, soportando la descalificación personal de los envidiosos, que impotentes, recurrían al ataque ad hominem como último recurso. En la España del siglo XXI no se me hubiese permitido realizar la labor que hice. La corrección política y los límites a la libertad de expresión junto con la cultura de la cancelación… sufriría un linchamiento público y pedirían mi cabeza sólo por decir en España que «Que siempre la lengua fue compañera del Imperio». 

     El segundo ay lo denuncia con precisión matemática y notarial Alicia Delibes —entre otros—: el suicidio de nuestra civilización occidental debido a que deliberadamente se renuncia a la transmisión del conocimiento a causa de un odio irracional a los principios y valores de nuestra cultura, a nuestra propia historia. Esto lleva irremediablemente a la pérdida de identidad, la incomprensión de nuestro mundo… y a su suicidio. Critica con atino el fracaso de las teorías pedagógicas imperantes, uno constatado año tras año en los informes PISA: 

«Hoy resulta casi imposible hablar de selección de los mejores, de exámenes, de esfuerzo o de afán de superación. Se sigue pensando que los alumnos que triunfan son los que provienen de una burguesía ilustrada y que los que fracasan siempre son de clases desfavorecidas. Lo cual convierte a los malos alumnos en víctimas de un sistema injusto de enseñanza. […] El socialismo del siglo XXI, para que triunfe su modelo de sociedad, necesita una sociedad inculta y fácil de manipular. […]. La pasión por la igualdad ha matado el deseo de superación, la valoración del esfuerzo y el reconocimiento del mérito. Vamos a una sociedad de mediocres en la que se procura que nadie sepa más que nadie. […]. Ese abandono de la transmisión de saberes como eje esencial de cualquier sistema escolar, está llevando a la desaparición de la escuela como institución fundamental de los países occidentales. Esa desaparición, impulsada y dirigida por las fuerzas políticas de los partidos que se llaman del socialismo del siglo XXI… va a llevar consigo la desaparición de la propia civilización occidental».

ALONSO

     La España «democrática», ¿Qué nos puedes decir al respecto?

NEBRIJA

     Tras fallecer de muerte natural en su cama el Generalísimo, el combativo antifranquismo, como una casta política depredadora y apátrida, emergió desde las entrañas de la tierra y de manera sincronizada, como por generación espontánea, en la forma de muertos vivientes. En la mayoría de los casos supuso un mero cambio de chaqueta. Es decir, un cambio de opinión repentino y generalizado por purísima conveniencia económica. En un ejercicio de adaptación en busca de la aptitud biológica este ejército de piratas y cleptómanos disfrazados de benefactores se dieron de bruces con El Dorado, ¡la ciudad de oro macizo! De modo que, la modélica Transición —el paso pacífico de un régimen autoritario a uno supuestamente democrático— supuso trocear España en diecisiete pedazos como si de una tarta se tratase. Diecisiete taifas donde los partidos políticos —como auténticos virreyes— se irían alternando en el ejercicio del poder, o sea, como agencias de colocación y trinque generalizado con poco o ningún riesgo para estos zombis insaciables con capacidad para alimentarse de carne humana… pero sin alma ni conciencia. Para asegurarse su impunidad, la casta política corrupta ha colonizado todas las instituciones y resortes que tiene el Estado para fiscalizar a las poderes Ejecutivo y Legislativo. Cuando todo esto falla, siempre tienen debajo de la manga los comodines de los indultos y amnistías a la carta… además de providenciales sobreseimientos o archivos de las causas por errores judiciales o prescripción de delitos.

ALONSO

     En la dedicatoria de tu obra Introducciones latinas contrapuesto el romance al latin (1488), escribías una oración: «De aquí que todos los Libros, en que están escritas las artes de todo hombre libre, yacen en tinieblas sepultados”. ¿A qué te referías?

NEBRIJA

     El castellano era la lengua viva de comunicación, sin embargo, todo estaba escrito en latín, por tanto, el conocimiento en general y el de las ciencias en particular estaba vedado… sepultado entre tinieblas. Para que España pudiese avanzar y prosperar se necesitaba imperiosamente conocer correctamente esa lengua en la que los libros estaban escritos. El lastre y los perjuicios de la ignorancia eran enormes. Los Reyes Católicos lo comprendieron rápidamente y por eso dedicaron tantos esfuerzos y recursos en fundar universidades, becar el talento y en apoyar proyectos como el mío. El progreso del hombre y por tanto de la sociedad debía fundamentarse en el acceso al conocimiento y la educación. Teníamos el deber de liberar al hombre de la barbarie —la ignorancia— y darle las herramientas y las oportunidades con el fin de que pudiese desarrollar a plenitud su potencialidad. En última instancia, el conocimiento es poder. Una nación para su progreso precisa de una persona formada y con acceso a los datos, lo que le dará a su vez la compresión del mundo que le rodea y la capacidad de tomar decisiones fundamentadas, a la vez que le salvaguarda del Perico y la Begoña de turno. Sobre esta premisa de poder acceder al conocimiento y estar abiertos a nuevas ideas fue posible asombrar al mundo con el insuperable Siglo de Oro español a la vez que éramos protagonistas del descubrimiento de América y la primera globalización. Quinientos años después nuestro legado está ahí, expuesto a los ojos del mundo entero, más vivo que nunca… la Hispanidad.

ALONSO

     ¿Por qué no se puede estudiar en español en la pseudodemócrata y plutócrata España autonómica?

NEBRIJA

     En España, a nivel cultural, desde hace 46 años tenemos a nuestros propios Jemeres Rojos, unas minorías integristas, es decir: al KKK catalanista y al KKK del Rh-. Estos dos colectivos minoritarios vienen imponiendo su voluntad a la mayoría. Tanto es así, que la permanencia de Perico I en la poltrona de La Moncloa depende del golpista capitán Maletero y del etarra Otegui. ¿El mayor error de España como nación? Haber traspasado la competencia de Educación a estos enemigos de España, lo español y la hispanidad. No hacía falta ser un Séneca para vaticinar que esto acabaría en la desmembración de la nación española. Decía y nos advertía el avispado exagente del KGB, Yuri Bezmenov que se necesitan de 15 a 20 años para realizar un lavado de cerebro completo ya que es el mínimo de años que se precisan para educar a una generación de estudiantes, ¡en España se llevan tres generaciones consecutivas educando a unos jóvenes en el odio a España! ¿Qué puede salir mal…?

     La traidora y cobardona casta política española, en consonancia con esa arraigada tradición que ha mantenido durante los últimos doscientos años, ha rendido la plaza sin luchar pero poniendo el cazo. La Constitución Española de 1978 (CE) dice en referencia a la primacía del español:

  • Art. 3.1: «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla». 
  • Art. 3.2: «Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos».

     Sin embargo, la Constitución de 1931 de la Segunda República española —la de Azaña— era más explícita a este respecto en su Art. 4: 

«El castellano es el idioma oficial de la República. Todo español tiene obligación de saberlo y derecho de usarlo, sin perjuicio de los derechos que las leyes del Estado reconozcan a las lenguas de las provincias o regiones. Salvo lo que se disponga en leyes especiales, a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional».

     A los masonazos españoles, ¡tan nostálgicos ellos de la República Francesa!, cuando cocinaban la (CE), omitieron deliberadamente remitirse al artículo 2 de esta constitución republicana, donde dice taxativamente: «la lengua de la República es el francés». Para quien crea que Francia es un país monolingüe, precisar que según el Institut Français, el país vecino tiene unas 75 lenguas regionales. Los galos republicanos tienen claro el papel de las lenguas regionales en la enseñanza:

«El artículo 2 de la Constitución francesa establece que “la lengua de la República es el francés” y el Consejo constitucional ha adoptado tradicionalmente una interpretación estricta de dicha disposición por lo que se refiere a las lenguas regionales o minoritarias. En un asunto reciente relacionado con un plan del Gobierno de integrar las escuelas de enseñanza media bretonas Diwan en el sistema público de enseñanza (3), dispuso que no existen impedimentos constitucionales para la incorporación, siempre y cuando ni los alumnos ni los profesores estén obligados a utilizar el bretón en la vida escolar o en la enseñanza y aprendizaje de asignaturas que no sean la propia lengua bretona».

     Después de esto, me queda cerrar elegantemente el argumento recurriendo al consabido “No hay más preguntas, Señoría”. Por otro lado, la babelización de la Educación y la Administración de Estado, además de estar hipotecando el futuro de los jóvenes sometidos —en el sentido de avasallados— a los variopintos experimentos sociales de inmersiones lingüísticas varias patrocinadas por las diferentes ramas regionales del KKK patrio, suprime los derechos de las personas contemplados en el Título Preliminar de la (CE) en el enésimo ejercicio de malévola «discriminación positiva» para otorgárselos a territorios. ¿De quién depende el Tribunal Constitucional…? ¡Pues de quien depende la Fiscalía! Por este motivo, en España te pueden sancionar por rotular tu negocio en español o te pueden despedir de un centro sanitario por no poder acreditar unos conocimientos específicos de la lengua regional. Tampoco puedes cursar tus estudios académicos en español, como lo pueden hacer nuestros vecinos de la República Francesa ya que te aplican el apartheid por suplicar el cumplimiento de una sentencia judicial donde se te concede la limosna de un 25 % de las clases en castellano para tu hijo.

     Coincido con Gregorio Salvador —pilar de la filología española durante los siglos XX y XXI— cuando afirmó: 

«Allá por los años noventa, después de un par de lecciones mías en los cursos de verano de Santander –de las que se hizo eco la prensa–, en las que yo me preguntaba si los territorios tienen derechos, porque a mi entender los derechos corresponden a las personas, no a las cosas. Ni los territorios ni las lenguas tienen derechos; son objetos de derecho, no sujetos; los sujetos de derecho son las gentes que los habitan, las personas que las hablan».

     La España posfranquista, presumible y presuntuosamente democrática, se pasa por el arco del triunfo tanto el espíritu como la letra de nuestra la Carta Magna (CE) mientras la ralea política se halla obcecada repartiéndose cual piratas el botín de los Presupuestos Generales del Estado en Isla Tortuga. 

ALONSO

     ¿Cuál es la función y el destino de los idiomas?

NEBRIJA

     Los idiomas son principalmente un instrumento o herramienta de comunicación y cohesión social y han de estar al servicio de las personas y no las personas al servicio del idioma. Salvo casos anecdóticos para nostálgicos y románticos sin remedio, las personas aprenden un idioma por necesidad ya que exige una ingente cantidad de tiempo y esfuerzo llegar a dominarlo… ¡si es que se domina! Las razones suelen ser de índole social, laboral o cultural. Muchos dicen que la naturaleza nos somete a los seres vivos a un proceso constante de selección natural, de modo que, sobreviven los más aptos, los que poseen características que les ayudan a adaptarse al entorno y sobrevivir. La historia nos enseña que los idiomas corren la misma suerte: aparecen, se desarrollan y mueren cuando el hablante se percata de que ya no le es útil… ¡sin resentimiento! La obligación, la imposición de su aprendizaje provoca rechazo. Los idiomas tienen futuro cuando las personas eligen libremente hablarlos.

     No obstante, las lenguas tienen otra arista menos amistosa y romántica cuando la casta política las utiliza en provecho propio como factor de confrontación social: a río revuelto, ganancia de pescadores. Es entonces cuando se convierten en factor de inestabilidad social al crear barreras en una sociedad generando y separando grupos. En España, hay comunidades autónomas que utilizan la lengua como una auténtica arma de discriminación excluyendo el español —el más hablado entre la población— de la administración, educación y medios de comunicación. Los españoles estamos asistiendo impotentes al «genocidio» lingüístico del español y lo español por parte del KKK cuando millones de niños y jóvenes no reciben educación en su lengua materna, experimentando peores resultados académicos y mayores tasas de abandono escolar, lo que perpetúa la desigualdad y consolida las posiciones de poder de la minoría dominante. Visto lo visto, es un suicidio para España permitirle al KKK que finiquite el idioma común que nos une y hace iguales a todos los españoles. Acabaré con una advertencia: en la antigua Yugoslavia las élites políticas utilizaron el idioma y la cultura para dividir y fracturar a la población, constituyéndose ambos elementos en dos de los factores que les llevó a una cruenta guerra civil. 

     

     

 

     

 

     

     

 

     

Alonso de Madariaga

Natural de una Barcelona maravillosa, abierta y cosmopolita que ya no existe. Exiliado lingüístico, hui de la dictadura del KKK catalanista. Heredé el humor de mi padre, Cervantes y Quevedo. Me gusta entrevistar (in absentia) a personajes públicos inaccesibles e importunarlos con preguntas políticamente incorrectas aderezadas con un puntito de ironía y de sarcasmo. ¡Vamos, que les ajusto las cuentas! Graduado en Criminología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, mención o especialidad en Psicología de la Delincuencia.

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