Comenzamos el miércoles con una obra, A través de los colores, de un artista campurriano, recientemente fallecido: José Espurz González.
La Pintura de los días por Mila Soyyo. Hoy, a través de los colores

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Comenzamos el miércoles con una obra, A través de los colores, de un artista campurriano, recientemente fallecido: José Espurz González.

«Aquí no basta con ganar las elecciones en justa lid democrática, aquí se trata de que cuando alguien gobierna, lo haga con mal café, con propósito de hacer mal».

«¡Que asco dais Aitor! Qué carácter tenéis tan agrio, que cara de estreñidos continuos, que arrogantes tan zafios».

Con el tiempo algo revuelto os traemos «Rubor vespertino» una obra de pintura invernal a la vez que hermosa.

«Apareció el Chulo de la Moncloa, autoerigido como opositor en el mundo de los que para él son un grupo de tecnobillonarios que no se conforman con ostentar un poder económico casi total».

«La combinación de un riff introductorio, una letra contundente y un estribillo pegadizo hizo que “Lola” se convirtiera en un éxito inmediato».

«Pertenezco a una generación, perdida en el tiempo, que considerábamos el domingo como un día especial».

«Con la que está cayendo la oposición no debería carecer de estímulos para provocar reacción social en vez de luchar contra el relato».

No es la primera vez que os presento una obra de Terry Redlin. Hoy lunes os persento la titulada En alerta.

«Cuando la evidencia de la gravedad de los hechos no es suficiente para mover a una catarsis colectiva, solo queda esperar la muerte del enfermo y creer en la otra vida».

La pirámide Cestia en Roma es algo inesperado, como tantos otros lugares de una ciudad que para admirarla no vale una vida».

«Numerosas personas han dado testimonio de los milagros que la Virgen de Umbe realiza tras aplicarse el agua del Pozo de Umbe».

En esta poesía podrás encontrar 56 títulos de canciones de Los toreros muertos, incluyendo su disco homenaje a Javier Krahe. Todos ellos han puesto talento y mucho y tan necesario humor, a nuestras musicales vidas, durante décadas.

Pocos amaron tanto como Quevedo á su patria; pocos le hubieron de consagrar las prodigiosas dotes intelectuales que debió al cielo, con igual desinterés y vehemencia.