
«Algo me dice que debo decir gracias una y mil veces al hecho de que Franco facilitó una transición pacífica a un nuevo régimen»
En esta España agonizante algo me susurra el atronador silencio de Zapatero, de Sánchez y de toda la rehala aliada carente de perrero mayor, al saberse de la concesión del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado. Un silencio acompañado de algún ladrido lastimero por parte de la podemia desorejada.
El comunista y exvicepresidente Iglesias clamó expulsando su vómito contra el Nobel de la Paz a María Corina Machado: «Se lo podrían haber dado a Adolf Hitler a título póstumo»… «El año que viene que lo compartan Putin y Zelenski. Si ya total…». El mismo que clama de forma macarril contra cualquier manifestación de aprecio, reconocimiento a los aciertos del régimen de Franco con expresiones como… «¡Eso es connivencia con el fascismo, tío!».
La gran oradora comunista y sonriente a los etarras Belarra fue tajante: «El premio Nobel de la Paz ahora lo reciben golpistas y criminales de guerra». Todos ellos judeófobos y propalestinos defensores del enemigo de España Largo Caballero, desde Zapatero, actual presidente en la sombra, hasta el sindicalista Pepe Álvarez, sin antecedente laboral conocido, y su fular morado vs pañuelo palestino.
Defensores del tirano Maduro que mantiene en su República y en su ejército el insultante adjetivo de bolivariano, costra de herrumbre, cieno de inmunda porquera, extendido sobre la Hispanidad. Algo me dice que debo decir gracias una y mil veces al hecho de que Franco impidió el advenimiento de una dictadura comunista en España convirtiéndola en una república soviética de la mano de Largo Caballero en loor de su admirado Stalin.
Algo me dice que debo decir gracias una y mil veces al hecho de que Franco facilitó una transición pacífica a un nuevo régimen, pero que lamentablemente se ha transformado, por la mala gestión, de una gran herencia en un fracaso político por el que esa túnica de riqueza se ha fraccionado y repartido en el peor sistema de gestión territorial que es la administración autonómica que, más pronto que tarde, debe tocar a su fin con sus corruptos pesebres que nos consumen y arruinan día tras día.

