«El pueblo español está profundamente aburrido de algunos temas importantísimos, incluida la libertad, por pura desesperación».
La desesperación. Por Rodolfo Arévalo

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«El pueblo español está profundamente aburrido de algunos temas importantísimos, incluida la libertad, por pura desesperación».

«Lo malo, lo malísimo, que ocurre en España no es la falta de cultura, de la que yo tampoco soy un referente. Lo catastrófico es no reconocerlo».

«Los falsos ritornelos de Pisarello abrirían un largo debate acerca de la capacitación para ejercer como diputados a muchos de los que hoy están en el Parlamento».

«Sánchez juega al ajedrez con la muerte sabedor que pedir imposibles en España es fácil, por ejemplo su dimisión de la presidencia del gobierno por nefasto».

«Ojo Pedro Sánchez, hay cosas que los Españoles no perdonan y una de ellas es ser vendidos al mejor postor».

¿Qué preocupa a este gobierno del señor Pedro Sánchez? Al parecer está claro, ¡que se le pueda ver el plumero dictatorial que gasta!

«Paseando por esos mundos de Dios o de quién sean, al presidente Sánchez encontramos y se dice que está haciendo política institucional».

«¿Cuántas cosas hubieras cambiado si hubieras tenido tiempo? Pero ya no se puede, cuando en la novela o la vida una palabra escrita dice fin».

«Tanto los obtusos de ultra izquierda, como los también obtusos de ultra derecha no debieran de ser tenidos en cuenta, ni como pinta paredes».

«Y es que: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda” ¡Que bueno es el refranero Español!»

«La gran mayoría de Españoles y Europeos no quieren tener que aguantar inmigraciones nada razonables, venidas de África».

«¿En qué clase de mundo estamos viviendo? Para el conjunto de personas que detentan cierto poder, todos somos delincuentes».

«Si por casualidad alguno de mis programas de Adobe, legalmente adquiridos se desactiva, pasaré yo a mi vez a demandarles, y no en su país, sino aquí en España».

«Si España deja de ser una y va cuesta abajo hacia la miseria, ya saben ustedes quién es el responsable, ese que se cree el gran Yoyó».