«La ministra comunista se vino arriba y decidió hacer de salvavidas de la banda criminal, creyendo que así los suyos la reconocerán su labor dentro del ejecutivo».
Conversaciones en el andamio: Yolanda Díaz se desnuda. Por Francisco Gómez Valencia

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«La ministra comunista se vino arriba y decidió hacer de salvavidas de la banda criminal, creyendo que así los suyos la reconocerán su labor dentro del ejecutivo».

«Crónica matutina de un jubilado que, entre petanca y gorriones, se topa con ministros, mentiras y bacanales negadas».

«Crónica de una farsa servida por tramposos, mentirosos y estómagos agradecidos que han convertido las urnas en papelera de reciclaje para promesas incumplidas».

«El gobierno además de mucha vergüenza ajena, repelús y bastante grima, ya simplemente da risa y el presidente más».

«En los bajos fondos del partido controlados hasta hace poco por Ábalos, por quien se recita haciendo el egipcio es por Quevedo y su poderoso caballero es don dinero».

«De las revisiones médicas a las urnas: una reflexión sin receta sobre el estado general de España con pronóstico reservado».

«Estamos en manos de perversos, trepas y delincuentes que llevan a España al abismo. Si no se da un giro de 180 grados a la situación, estamos perdidos».

«De rosquillas de San Isidro a persecuciones a tiros: una crónica descarnada del disparate nacional. Entre la charanga y la hipocresía política, vamos al abismo sonriendo».

«LaCasta ha convertido la democracia en una dictadura con lazo. Mierda de Gobierno y de Oposición: todos medrando mientras el pueblo vota y calla».

«Este tipo no tiene ni pajolera idea ni de economía, sin vergüenza torera, además de carente de ética de cualquier tipo».

«Tras la concentración en Colón, una reflexión amarga: la España constitucional ya no existe. El viejo pacto se ha roto: toca construir una nueva España».

«¿Cuál de estas necesidades, la alimentación, el sueño, el sexo o la venganza, sería hoy en día prioritaria para la señora Robles?».

«Mientras nos venden cuentos chinos sobre energías verdes, la red eléctrica se cae a pedazos entre enchufes y enchufados».

«Una negación deliberada marcada con fines ideológicos que perjudican gravemente la soberanía energética de nuestro país»,