«La impudicia del dictador crece y crece hasta límites intolerables, y como resultado de esta infamia, el actual régimen emerge imparable hasta sustanciarse en grotescos sumarios» .
La impudicia del dictador. Por Antonio E.

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«La impudicia del dictador crece y crece hasta límites intolerables, y como resultado de esta infamia, el actual régimen emerge imparable hasta sustanciarse en grotescos sumarios» .

«Más que ausente, el presidente, espectro redivivo, que rima con ausente. Debió ir de tapadillo probablemente para evitar la pitada… ¿arbitral?».

«Sin darle demasiada importancia o énfasis, hoy Manuel me ha dicho que los españoles nos hemos sentado sobre el peligroso barril del fuego griego».

«¿Qué preocupa a este gobierno del señor Pedro Sánchez? Al parecer está claro, ¡que se le pueda ver el plumero dictatorial que gasta!».

«Qué actividad “profesional” ejercía doña Begoña Gómez antes de que su marido accediera torticeramente a la presidencia del gobierno».

«O despertamos, o a lo mejor cuando salgamos del sueño, ya será imposible solucionar todo esto. Despierta España».

Los días de terral, no sólo en los pueblos, podías ver a la gente con sus sillas en las puertas de las casas, de puertas abiertas.

«Estas tres palabras deberían figurar entre las primeras obligaciones de cualquier mandatario que se preciase de ser un político honorable».

Me da la sensación que por lo que tenemos que luchar no es por la libertad de ser anormales sino por la libertad de ser normales.

«¡Cuánta gente con mala leche, y por supuesto, no muerta sino muy viva, decide subir por la rampa de la maldad!».

Decidamos si vamos a escribir el obituario de la democracia, o es la democracia la que escribirá, sin remedio, el obituario de España.

«¡Nunca le fue dado ver, al ser humano, tan de cerca, el puto Infierno! Es lo que acaba ocurriendo cuando se vive bajo la égida… de los tibios».

«Tu asesinato marco mi vida, mi compromiso con las víctimas del terrorismo, acrecentó mi amor a España y sobre todo acrecentó mis ansias de libertad».

«Nos hallamos ante el umbral que separa una vulgar dictadura bolivariana, de los restos de lo que una vez fue un estado de derecho».