«Escuchar a comunistas hablar de genocidio en Gaza y haciendo suyo el eslogan terrorista desde el río hasta el mar da la medida de la catadura moral».
Gente sin alma. Por José Crespo

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«Escuchar a comunistas hablar de genocidio en Gaza y haciendo suyo el eslogan terrorista desde el río hasta el mar da la medida de la catadura moral».

«Muchos recordarán, dentro de siglos, no a un tal ‘Paco’ o Francisco Franco, sino a Pedro Sánchez El Caudillo, que se hartó de hablar de lodo y barro».

«Esto es lo que hace la izquierda en el mundo, aniquila la libertad, roba la propiedad, destruye la vida».

«También es cierto que en un país normal este sujeto nunca habría llegado a ministro, casi ni a tirar de un carro».

«Son solo esbirros que ni se representan a ellos mismos, ni a quién con ostentosa mansedumbre sirven. Lo suyo sí que es puro teatro».

«Comunistas y socialistas arrojaron al vacío por el tajo de Ronda a 512 personas, incluidas mujeres y niños, por el delito de no ser de izquierdas».

«La guerra civil española no comenzó en 1936 sino en 1934, pues hubo eventos significativos en ese año además de todos los planes previos bajo un proyecto totalitario soviético».

«Hoy miércoles, lo importante será ver o haber visto correr de nuevo al ‘galgo de Paiporta’, y la reacción posterior de todos ante lo que nos cuente».

España necesita una derecha social que recupere el espíritu de construcción, cohesión y ascenso social que la hizo grande.

«El estado de derecho socialista se parece más a una cárcel bolivariana, que a un estado donde las leyes están para cumplirse».

«Ali Jamenei, férvido siervo de Alá, luego del pepinazo que le dedicara Trump todavía no ha dicho ná de ná».

«Los hombres de acción se han situado en la cúspide del Estado para saquearlo, derribar sus muros y facilitar su demolición».

«Mientras roban a manos llenas, muchos siguen aplaudiendo con las orejas sin enterarse… o porque la farsa continúa sin descanso».

«La lógica sanchista nos dice que el edecán Pumpido acogerá en su seno a los ladrones sociatas, a su jefe, a la familia del jefe, y a quién sea menester, incluidas las putas».