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Linda Galmor presenta hoy el biopic de la progresía española titulado «Qué bonito es tener principios»

Insultan muy bien y a la primera de cambio te llaman facha porque tan sólo ellos tienen la razón de sus principios. Anticatólicos y buenistas en ellos priman los sentimientos mas que la razón sobre todo por las noches madrileñas donde pululan como los nuevos ricos de la política que son. Chavistas, comunistas, progres y pijos que están en contra de la educación, el respeto y el capitalismo que representa la Coca Cola Cola. ¡Qué bonito es tener principios!

El ‘viacrisis’ del periodismo en un par de pasos. Introducción

El guiño para periodistas es espectacular: Produce la irremediable sonrisa cómplice, pero además, en una segunda lectura, nos invita a la reflexión sobre la crisis, la ética y el futuro del periodismo, una polémica de calado, y viva, en nuestros días. Una auténtica diatriba que el autor plantea sutilmente, “entre líneas” y con profunda exquisitez, en su obra póstuma que hace tres años “consumió” gran parte de la opinión pública de la sociedad industrial del primer mundo. Ochenta millones de ejemplares en todo el mundo

El Padrino, Bonasera, la cabeza del caballo y las deudas de honor de los periodistas que en España propician los políticos

Hablo hoy de periodistas y su oficio que desaparece. Y para ello recuerdo el impagable “El Padrino” y un diálogo cinematográfico de “Todos los hombres del Presidente”, la película estadounidense de 1976, dirigida por Alan J. Pakula y basada en el libro homónimo de Bob Woodward y Carl Bernstein, publicado en 1974, que relata la historia de la investigación periodística que condujo al famoso escándalo de “Watergate“, que obligó a Richard Nixon a dimitir como presidente de los Estados Unidos

Del caos y la inestabilidad perpetua como falsos paradigmas de la auténtica libertad

Portada de Hermano Lobo
Portada de Hermano Lobo dedicada al caos

 

Malos tiempos para la verdad. Buenos tiempos para la mentira. Es momento oscuro en el que el cambio constante y frenético es una opción positiva. Parece que la sociedad busca con ahínco la inestabilidad perpetua como paradigma de la auténtica libertad, una libertad falseada que solo sirve para la autodestrucción. Se busca una felicidad vacua. Toda ella basada en la inestabilidad, muy propia de la cultura mediática y de su peculiar forma de presentar la información, dándole un aspecto efímero y, en muchos casos, partidista y sectario.

 

Enriquecimiento cultural en su máxima expresión
Enriquecimiento cultural en su máxima expresión. Malos tiempos para la verdad. Buenos tiempos para la mentira

 


Son síntomas inequívocos de lo que hoy se denomina, impropiamente, modernidad que, unidos a la moda más latente como es el laicismo, hacen del mundo occidental un caos de primera magnitud. Lo pasajero prevalece sobre lo estable. Todo vale para conseguir el cambio progresista, utilizando hasta la saciedad el relativismo y lo políticamente correcto como medio infalible.

 

 

Sustituir la teología por la ciencia materialista y las creencias religiosas por la política para cambiar y comprometer la mentalidad de la población y convertirlos en meros robots cretinizados. En definitiva, crear el caos que propicia la llegada de los falsos salvadores que, con solo frases huecas y falsas, dominen plenamente al idiotizado pueblo. Que así no sea.