«Falconeti el escapista no puede salir a la calle en España por temor al abucheo creciente, y de ahí su escapismo permanente».
Falconeti el Escapista y un desgobierno cambiante, pero “tos colocaos”. Por Antonio de la Torre

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«Falconeti el escapista no puede salir a la calle en España por temor al abucheo creciente, y de ahí su escapismo permanente».

Vamos hoy con el nuevo apelativo de los que amontona ya nuestro principal protagonista de la semana, más bien actor secundario: El Previsible.

Don Pinochete anunció para su legislatura levantar un muro para evitar que la derecha y la ultraderecha puedan gobernar.

Lo cierto es que Cerdán volvió esta semana a Bruselas para mendigar otra vez el apoyo al del maletero, el delincuente fugado Puigdemont.

Que Dios y el Apóstol Santiago le iluminen para acertar con la tecla en sus negociaciones o que, de lo contrario, no se arrastre por el fango la Constitución.

Como me dijo una vez una persona muy sabia, hijos pequeños, problemas pequeños. Hijos grandes, problemas grandes.

Ellos han llegado a creerse que realmente pueden andar como Pedro por su casa, sin embargo; no todo el monte es orégano.

Que somos españoles ¡coño! y que quien dijo seis ahora dice 10. ¡Sanchinflas, “empalmao” y la Margarita, en shock! Anda que no…

Margarita es la Sargento de Hierro! Sánchez, no satisfecho con el holocausto yayo, la excarcelación de malos y la ruina general, nos mete en un follón bélico.

La izquierda pega un golpe de Estado judicial y el PP lo condena en dos tweets y pretende recurrir la decisión al tribunal corrompido.

Es lógico sentirnos alarmados ante la incertidumbre de no saber hasta donde puede llegar este disparatado caos en el que actualmente vive la sociedad española.

Tu tranquilo ya te llegará el momento de poder decir que comer fresas fuera de temporada es insolidario con la otra parte del mundo.

El maniquí parlante es como el maestro y colaborador acreditado de esta casa Guirong Fu, tuvo a bien calificar al presidente Sánchez.

Me consuela saber que la ministra Robles no es eterna; pues aunque no tiene principios, sí que tendrá un final.