Nunca lograremos agradecer los esfuerzos de nuestro presidente, el doctor Sánchez, por añadirse a la lista de los traidores de la historia.
Altas traiciones y bajas pasiones. Por Amando de Miguel

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Nunca lograremos agradecer los esfuerzos de nuestro presidente, el doctor Sánchez, por añadirse a la lista de los traidores de la historia.

La designación de Qatar como sede del Campeonato del Mundo de Fútbol, es una demostración de lo que impera en el mundo, el poder del dinero.

Comienza el Mundial de fútbol y Sánchez se frota las manos por el mes de pan y circo para tapar vergüenzas que le espera.

Es lógico sentirnos alarmados ante la incertidumbre de no saber hasta donde puede llegar este disparatado caos en el que actualmente vive la sociedad española.

No era un quiero y no puedo, era un quiero porque me da la gana. Puestos a hacer el ridículo ¿qué más dan los atuendos?

Irene es coprófaga, gusta de la mierda. La cagó con la ley del aborto, la caga con la del sí es sí y la va a cagar con la ley trans.

Lo de Sánchez y su banda es más de vaciar que de llenar. Vacían las iglesias de fachas, las cárceles de indeseables y el erario a manos llenas. ¿Y esto era el progreso?

Al narciso Sánchez la napia de Pinocho horrenda no hay forma de que le deje de crecer…

Sánchez es un gobernante dispuesto a prostituir su cargo para mantenerse en el poder y para el que la democracia vale como el papel higiénico.

La Portada del Feliz Miércoles: Los malos se hacen con el mundo. Putin provoca a la OTAN. Sánchez despenaliza la sedición y el saqueo…

De la importancia de los los personajes como Sánchez que hasta al más templado de los votantes conducen a abominar de la propia democracia.

Un personaje de una popular serie televisiva suele repetir que no cree en las casualidades, yo añado: ¡Me too!

Nos encontramos entre la ceguera y las mordazas ante una afrenta al rigor histórico por parte de quienes tienen tanto que callar.

Al frente de la manifestación de la MEMA un monigote representando a Isabel Díaz Ayuso como personificación del enemigo público número uno.