No, no son egoístas que piensan en España, son egoístas pensando en sus partidos. Cada cuál en el suyo
No son egoístas que piensan en España, son egoístas pensando en sus partidos. Por Rodolfo Arévalo

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No, no son egoístas que piensan en España, son egoístas pensando en sus partidos. Cada cuál en el suyo

Cabe preguntarse si la falta de principios morales y la manipulación mediante la publicidad y la propaganda esté enfermando a la sociedad a la que se aísla hasta que pierde por completo su percepción de la realidad

La Chiqui Montere y Calvo nos han descubierto el misterio de la Sanchísima Trinidad, dos, o tres mentirosos distintos y un solo «Sanc-hez » verdadero, la mentira encarnada en forma de cuna fraude

La izquierda tiene soluciones para la crisis que se avecina: No hay para todos. Suprimamos la mitad

Con el objetivo casi cumplido, España es mi opinión, un escenario perfecto para que la izquierda gané la partida final gracias a los errores de la derecha

Ole las paguitas guapas: A los zurdos, a las rubias y a los mulatos

Sueño con una Cruela de Vil y un final diferentes al de ‘101 dálmatas’ en el que Cruela se hiciera un potente fondo de armario con los pellejos de las 101 hienas

Vivimos en un país en el que la izquierda gobernante se limpia el culo con la vida y trabajo de los españoles a golpe de papel de boletín oficial del estado

Yo he decidido que desde ahora mi nombre comunista será el de Ciudadana Lucera; y busco academia para aprender a balar y sigo los discursos de los líderes.

PDF DE 136 PÁGINAS con todas las sentencias de muerte firmadas por Luis Companys que es vergüenza histórica para todos esos fascistas fundamentalistas que hoy de nuevo se ha revuelto en golpe de estado

En portada: ¿Todavía alguien cree a este personaje?: Si te he mentío que no vea la luz, que se vea mi padre preso y sin salud

Los jueces, en nuestro sistema de Derecho positivo, es decir de leyes escritas y aprobadas por un Parlamento, y de judicatura de carrera, NO son los representantes de los ciudadanos

Los del consenso ni siquiera nos conceden derecho a saber a cuántos tuvimos que enterrar

No me cabe duda que solo un mal espíritu es el que puede inspirar tanto desatino y despropósito en la gobernabilidad de una nación como España