Pedro Sánchez gobierna anclado a más de cien mil ataúdes manchados con la sangre derramada por sus socios en el reino de su hipocresía.
El reino de la hipocresía. Por Francisco Gómez Valencia

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Pedro Sánchez gobierna anclado a más de cien mil ataúdes manchados con la sangre derramada por sus socios en el reino de su hipocresía.

De traiciones en Francia saben mucho, por una cuestión de grandeur, aquí en España vamos “sobraos”, pero de orgullo, mentiras y chulería.

La Yoli se pone flamenca. Quiere que las empresas dejen de ser una sala de tortura para los trabajadores. ¿Solución? ¡Democratizar las empresas!

La ideología del cuento de hadas se mofa de la propuesta de Feijó de bajar los impuestos para aliviar la inflación en la población.

Le recuerdo que él no es ni el Jefe del Estado ni España, es exclusivamente un presidente del gobierno con ínfulas, autócrata y oclócrata.

Son raros. Habitan entre nosotros. Viven del sudor de la frente de los demás. Son resentidos sociales. Desean romper nuestra normalidad. Nos odian.

La lucha entre Comunismo y Capitalismo, no da una tregua y te dicen que estás en un bando o en otro. Yo me niego a ser hijo legítimo de la bastarda continuidad.

Estas menganas vestidas de morado, de aullido fácil y con alma de cartón, no son más que una ridícula caricatura de lo que es una mujer de verdad

Se estima que 7 millones de personas saldrán de Ucrania por la invasión rusa. Sánchez ofrece España para acoger a parte de estos refugiados.

Los hijos de Pedro Sánchez son todos de buena familia con apellidos muy conocidos: Depresión, Desaliento, Desmoralización, Postración, Agobio y Desfallecimiento…

Lo de Podemos es una broma macabra. Es inconcebible que este partido tenga cuatro miembros en el Gobierno de España. Es para echarlos a patadas.

Se ha desatado entre la izquierda radical del país, la crítica a la guerra, pero solo en el sentido de que Ucrania no debe defenderse usando la violencia.

Somos unos intolerantes de extrema derecha y sobre los Comunistas de extrema izquierda, corramos un tupido velo, o mejor un estúpido velo.

La amarga victoria del Partido Popular y la incuestionable derrota de la izquierda, en sus dos versiones, la extremada del PSOE y la extrema de Podemos.