«Sánchez se posicionó directamente a favor de Alejandro Fernández tachando a Milei de ultraderechista. De esos barros, estos lodos».
Conversaciones en el andamio. La batalla por Milei. Por Francisco Gómez Valencia

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«Sánchez se posicionó directamente a favor de Alejandro Fernández tachando a Milei de ultraderechista. De esos barros, estos lodos».

«Ver a un fiscal general, sometido es penoso, pero sarna con gusto no pica y en su cara, ayer se podía leer, Pedro te voy a comer lo más negro»

«La acumulación de poder en una sola persona, como está ocurriendo en España, convierte a cualquier democracia en una tiranía».

«Los actuales sátrapas achicharrados, vaya tropa. Del “rajoyismo” al “sanchismo” sin comerlo ni beberlo, y en medio, Su Majestad».

«A este… ponga calificativo, lo que les pase a trabajadores o parados le trae al fresco del aire acondicionado de Moncloa que pagamos todos».

«Pobre pringao el señor fiscal, se va a quemar a lo bonzo por “Su Pedrosidad” en defensa de la inconstitucional Ley de Amnistía».

«Mantearon un muñeco que simulaba al Rey de España, lástima que no se fracturaran los brazos ante el peso de la Historia».

«Que el presunto político corrupto mayor del reino ponga en jaque al sátrapa de la Moncloa, no me negarán que no es un nuevo episodio de justicia poética».

«Esta manipulación no es nueva, ya la hizo el Lenin español antes de la guerra civil de 1936-39, esa guerra que ZP y el dottore Sánchez han ganado».

«Su pasión por controlar la justicia es un síntoma vengativo, por eso –la venganza – es la gasolina que corre por sus venas».

«Tras las cortinas de la diplomacia, las cortesías mutuas, las alianzas y los brindis, asoman los rencores, viejos como el mundo».

«Es crucial que el Gobierno de España reflexione sobre las implicaciones de su propuesta y actúe con responsabilidad».

«Todo eso nos está dejando a un Sánchez desencajado y herido, pero no muerto, en una huida hacia adelante que lo convierte en más peligroso porque querrá morir matando».

«Su creciente cobardía ya a nadie extraña: en vez de dar la cara escurre el bulto y se esconde, sabedor de que no hay ya quien le crea en toda España».