Al “cine progre” español que lo vea Txapote, como castigo y tortura. Aunque como es bien sabido y notorio, yo le haría otra cosa, más delicada.
¿Cine «progre»? No, gracias. Por Antonio E.

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Al “cine progre” español que lo vea Txapote, como castigo y tortura. Aunque como es bien sabido y notorio, yo le haría otra cosa, más delicada.

«Demos gracias al Gran Mongol por sacarnos de la oscuridad y de la España en blanco y negro que representa nuestra Semana Santa»

«El ciudadano es libre y nadie tiene que orientarle ni inmiscuirse en sus ideas, o creencias, a la hora de hacer cine, o acudir a ver una película».

«Son siete años los que lleva en la Moncloa y es hora ya de enjuiciar políticamente todo ese periodo gubernamental. El veredicto de los españoles lo daremos en las urnas».

«Desde que preside Pedro Sánchez, las cuantiosa subvenciones que ha recibido Cruz Roja por parte del Gobierno han ido en aumento».

Tengan valor. No tengan miedo. Los que enarbolan la bandera de las libertades no van a coartar su libertad de expresión. ¿O sí?

Todas sus banderas están ¿Cómo no? subvencionadas. Apelan al 34, a la guerra, la muerte y el dolor. Vaya panda de subvencionados egoístas y traidores.

Puede parecer estrambótico el reconocimiento de una extraña religión mundana para tipificar a los actuales mitos progresistas.

Pastores y apicultores ecológicos: Nuestros gobernantes saben bien lo que hacen, primero generan un problema y luego se inventan una ocurrencia.

– ¿Y de la venta quien se ocupa?- Ni idea, supongo que los del departamento responsable de pedir las subvenciones…

La mayoría da más valor a las personas por su ideología que por sus logros personales a causa de la subvencionada confabulación de la izquierda.

Los españoles estamos condenados, de momento, a vivir bajo una especie de democracia autoritaria, tal como van las cosas de la política.

Es patente que el sector público en España cuenta con un ángulo desmedido, teniendo en cuenta los servicios que ofrece.

Son innúmeras las prácticas, ejercidas por los Gobiernos de una u otra ideología, para controlar el funcionamiento de la prensa.