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El barco se hunde. Una reflexión sobre la propia vergüenza de ser española y europea

Después de la rabia, de la indignación, de la impotencia y de la tristeza viene la reflexión. Por desgracia el atentado de Londres no es la primera vez y si Dios no lo remedia no será la última. Mi reflexión es sencilla: me avergüenzo de ser española y europea. Si,me avergüenzo porque un país, una unión de países que se supone miran por el bienestar, la libertad y la unión de sus ciudadanos, se limita a condenar, a hacerse fotografías a las puertas de las instituciones, a hacer comunicados mas o menos acertados y.. ¡¡NADA MAS!!.

Los asesinos del terrorismo islámico entre nosotros. La pesadilla más temida ya está aquí

Cara de suizo, ideas de suizo, pues pasa lo normal;
El rostro del protagonista del último acto terrorista en Suiza que como los anteriores se califica de aislado, y de que muy posiblemente nada tenga que ver con el terrorismo islámico.

 

La pesadilla más temida ya está entre nosotros. Los asesinos del terrorismo islámico  están aquí. Tras largos años de paciente y resignada espera, el terror islámico anida en nuestras calles y plazas. Esa amenaza anunciada a tomado cuerpo y busca con ahínco destruirnos por gracia de unos valores trasnochados, obsoletos e injustos. El terrorismo islámico ya es una amenaza real, en guerra contra occidente, mejor dicho, contra aquellos que no aceptan sus ideas. De seguir con la cotidianidad de sus actos terroristas, pronto dejarán de ser noticia , y ese momento será crucial, por no saberse la actitud que adoptarán. Temo ese bajón mediático.

 

Un portal islamista ofrece la capital catalana para emigrar Vestir hijab, orar en la mezquita o menús halal son parte del día a día de Barcelona
Un portal islamista ofrece la capital catalana para emigrar: «Vestir hijab, orar en la mezquita o menús halal son parte del día a día de Barcelona».


Tras la llegada de miles de refugiados se han cumplido los peores augurios. Europa sigue hipnotizada. Su grotesca obsesión por restar importancia a los crímenes ha quedado en entredicho. Busca apaciguar las funestas premoniciones y apoyar a los necesitados de dosis de buenismo. Busca este occidente desnortado restar importancia a las acciones criminales de los radicales del Daesh, convirtiéndolos al instante en lobos solitarios o simples psicópatas, es patético y peligroso. Unas ocultaciones que siguen debilitando el corpus de Europa, en especial de la izquierda que mantiene sin dudas su apoyo al mundo musulmán.

 

¿Qué hacemos para defendernos de esta lenta pero letal guerra? En realidad muy poco, solo apelan los lideres políticos a grandilocuentes manifestaciones y discursos. Muy emotivos pero nada efectivos.. Como el zika, ya están estos asesinos entre nosotros, aprovechándose de las múltiples ventajas de las sociedades democráticas. Y disimulan muy bien. Ya no es preciso asistir a la mezquita, ya vale ser un juerguista mujeriego y bebedor. Sus superiores les dan permiso para vivir así y les ofrecen aquí en la Tierra, lo que tendrán en el Paraíso. Es sencillo e inteligente. Para colmo, el Papa Francisco ha dicho que no hay que confundir el Islam con el terrorismo, cuestión muy debatida. Pero lo peor ha sido que ha comentado que también existen extremistas entre los cristianos. ¿Cabe comparar en estos tiempos la actitud de unos y otros? El mal entendido buenismo siempre presente.

Un año después, hoy y ahora, yo soy París ¿Y las matanzas de cristianos por los terrorstas islámicos, qué?. Si vis pacem…

Todos fuimos París y nos sentimos Francia, pero ante las masacres y matanzas de cristianos en Siria, Libia, Irak o Egipto, donde por cierto hay cristianos y la Cristiandad les llegó mucho antes que a Europa, o las muertes de cristianos de Paquistán, los cientos de mujeres cristianas esclavizadas…ante ello, nadie susurró: «ahora todos somos cristianos».