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Acerca de la Televisión española, esa caquita envuelta en papel de celofán

Creo no equivocarme si afirmo que el día en que el programa la Clave de Balbín, por indicación de los gobernantes de turno, cambió su contenido desde el científico, filosófico y cultural al político, para hacer la venta al “pueblo” de las Autonomías, empezó la decadencia en los contenidos. Luego más tarde la liberalización de la televisión terminó con ella como un instrumento de servicio público cuya misión original era la de entretener, formar e informar.

Hacia el cantonalismo que nos viene de la mano del neosocialismo, del separatismo y del dontancredismo: ¿Les suena de algo?

El derecho a decidir es solo del Pueblo Español señores míos, pues es el titular único de la Soberanía Nacional Española. Recuerden el cantonalismo, cuando el Presidente federalista de la Primera República Española, Pi y Margall, estuvo a punto de romper la unidad de España al reflejar y sancionar en la Constitución Federalista que las regiones eran Estados Soberanos.

La amiga Silvia desde Santander: Al menos, me quedan la lectura y mi imaginación

Es un día raro
Al menos, me quedan la lectura y mi imaginación

«Está todo fuera de sí…  Algunos pensamientos rebeldes en un cuerpo caprichoso.., al menos, me queda la lectura y mi imaginación»

Es un día raro.., de ésos que no sabes muy bien por dónde viene.. Creí que tenía todo controlado.. Soy mayor, no mucho.., lo que se dice madura.. Sé lo que quiero, lo que no , lo que me apetece, lo que me desagrada, lo que creo que nunca haría, lo que me queda por hacer…

Sin embargo, está todo fuera de sí.. Alma , materia gris , corazón… Y algunos pensamientos rebeldes en un cuerpo caprichoso.., al menos, me queda la lectura y mi imaginación:

“La seducción de los sentidos es tan penetrante, los caprichos de la imaginación son tan violentos, que el espíritu se forja un sueño lleno de deleites, transportes y éxtasis o, por lo menos, una novela de sensualidad viva y variada; luego, en la ocasión propia, el torrente contenido se desborda, rompiendo los diques de la ley y el deber”.

Hippolyte Taine