De hijo de… en hijo de…, y tiro porque me toca, en este siniestro juego de la Oca , por Antonio de la Torre

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De hijo de… en hijo de…. y tiro porque me toca, en este juego de la Oca siniestro

“La casualidad ha querido que González, Rodríguez y Sánchez sean los apellidos de los tres presidentes socialistas del Gobierno español que el “destino”quiso obsequiarnos en esta reciente etapa de la Historia de España”

Que nadie se asuste, porque esos puntos suspensivos no significan lo que, a primera vista, pudiera pensarse. Líbreme Dios de caer en lo soez o el insulto y mucho menos por escrito.

Recuerdo de mi niñez -entre otras cosas-, cuando en el parvulario -de cuatro a seis años- y en la escuela preparatoria -de seis a diez-, que terminaba con el examen de Ingreso -ese en el que más de dos faltas de Ortografía te llevaban a Septiembre-, se enseñaban esas cosas, que algunos maestros y profesores nos explicaban el origen de algunos apellidos españoles -nada de catalanes y vascos que, en todo caso, también son españoles- en la asignatura de Gramática Española y de Historia de España -la de verdad, no la que hoy se quieren inventar algunos-. Así, entre otros muchos, nos decían -creo que al primero que se lo escuché decir fue a mi padre, q.ep.d.- que González derivaba del nombre Gonzalo, cambiando la vocal final “o” por el sufijo “ez” -sin significado que yo sepa en español-, que se usaba como “hijo de”, siendo así que González quería decir “Hijo de Gonzalo”, como Rodríguez, “hijo de Rodrigo” o Sánchez, “hijo de Sancho” y así podríamos decir de Fernández, Gómez, López, Pérez o Ramírez, por citar algunos más con este origen.

Pero me refiero principalmente a los tres primeros porque la casualidad ha querido que González, Rodríguez y Sánchez sean los de los tres presidentes socialistas del Gobierno español que el “destino”-y algunos forzamientos del mismo- quiso obsequiarnos en esta reciente etapa de la Historia de España que vivimos desde la Transición a la ansiada democracia, que se inicia a todos los efectos con la Constitución de 1978, aunque hubiera un ensayo previo en 1977.
Así pues, han sido, “un hijo de…Gonzalo”, “un hijo de… Rodrigo” y, ahora, ”un hijo de… Sancho”, los tres presidentes a los que, durante trece, siete y medio y Dios sabe cuántos, años, les ha tocado -o toca- la responsabilidad de dirigir la nave del Estado Español.

Como no soy historiador ni tampoco quiero hacer aquí un relato histórico, citaré a título de soporte algunos personajes que con esos nombres recuerdo que hayan destacado en la Edad Media de nuestra Historia, en la que aparecieron los cimientos de la Nación Española que hoy conocemos, que podemos situar en el final de la Reconquista.

El primero, por orden de llegada de los tres presidentes citados, sería Gonzalo, y con este nombre, el que antes me viene al recuerdo -tal vez porque fuera de mi tierra- es nada menos que Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como El Gran Capitán, que destacó en la Batalla de Granada bajo el mando de los Reyes Católicos.

El segundo, Rodrigo, por méritos propios, corresponde sin duda a Rodrigo Díaz de Vivar, o sea El Cid Campeador, del que poco hay que añadir. Por último, Sancho, que hubo varios en ese periodo, pero voy a citar sólo a Sancho II, a cuyas órdenes y hasta su muerte sirvió el Campeador.

Felipe González le canta las 40 al Snchz
Felipe González le canta las 40 al Sánchez, por Linda Galmor

“El primero, hijo de… Gonzalo, Felipe González Márquez -1982/93- llegó con el pendulazo de una sociedad ávida de gobierno del pueblo para dejar una España que no la va a conocer ni la madre que la parió”

Y vamos ahora con los “hijos de…” alternos de nuestra reciente democracia en ese deshojado “no, sí, no, sí, no” de los últimos treinta y seis años. El primero, “hijo de… Gonzalo”, Felipe González Márquez -1982/93- llegó con el pendulazo de una sociedad ávida de “gobierno del pueblo” para dejar una España “que no la va a conocer ni la madre que la parió” -que dijera el que durante gran parte de su gobierno fue su inseparable número dos, Alfonso Guerra- y empezó con la intervención de RUMASA para seguir con la LODE y la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985 y, como recoge en una magnífica ponencia sobre Corrupción y Democracia presentada en el aula Política del CEU por el exministro José Manuel Otero-Novas: “la supresión de Interventores de Hacienda como cuerpo autónomo y la exención de Intervención previa que llevó a fiscalizar a veces sólo el 1% del gasto” mientras “En varías Leyes de Presupuestos se fue rebajando el nivel de competencias, y por tanto de garantías, para disponer de bienes patrimoniales; lo que estaba reservado al Consejo de Ministros, se atribuye al Ministro, y lo que era del Ministro se pasa al Director General.

Pero además, si observamos el art. 85 de la Ley de Presupuestos de 1990, veremos que los bienes que se desafecten del servicio público, que antes podían ser enajenados por el Gobierno a través de concurso público, a partir de entonces pueden serlo por el Ministro, en adjudicación directa y sin concurso”. La enajenación de inmuebles en forma directa y sin concurso público, desde 1964 la podían hacer los Ministros hasta una cuantía de 5 millones de pesetas; en 1987, esa posibilidad de venta sin concurso se elevó hasta 1.000 millones, aunque en la forma que reglamentariamente se estableciera; y en 1990, se volvió a elevar de 1.000 a 2.000 millones, pero suprimiendo además la exigencia de someterse a lo que digan los Reglamentos”.No hay que tener mucha imaginación para suponer que esa laxitud de control y falta de rigor presupuestario tal vez hayan podido tener relación directa en que, sobre todo en las dos últimas legislaturas de González, se abriera el camino de la corrupción, con invitaciones tales como “España es el país en el que se puede hacer uno más rico en menos tiempo”, que dijera Carlos Solchaga, Vicepresidente y Ministro de Economía y Hacienda, materializadas en casos como el abuso de fondos reservados para el sufragio de los GAL, el asalto a la caja de los Huérfanos de la Guardia Civil llevado a cabo por Luis Roldán -el “Ingeniero Economista” que no era ni una cosa ni la otra-, el papel del BOE, la Cruz Roja, etc., etc., hasta dejar el poder con una España quebrada -con Pedro Solbes al frente de la Economía española- que no tenía fondos ni para pagar las pensiones de Diciembre de 1996 a la llegada de José Mª Aznar.

Zapatero es contratado para tocar la pandereta y el tamboril en el palacio de Maduro. Ilustración de Linda Galmor
Zapatero es contratado para tocar la pandereta y el tamboril en el palacio de Maduro. Ilustración de Linda Galmor

“El segundo en llegar fue  el hijo de Rodrigo, José Luis Rodríguez Zapatero, que lo hizo aupado por un dramático atentado con 192 víctimas inocentes y su vergonzosa manipulación”

El segundo en llegar fue “el hijo de Rodrigo”, José Luis Rodríguez Zapatero, que lo hizo aupado por un dramático atentado con 192 víctimas inocentes y su vergonzosa manipulación, tras años de agitar las calles buscando lo que las urnas le negaban a su partido. Se encontró la caja llena y empezó con un aumento desorbitado del gasto, leyes sectarias fruto del resentimiento de cuna que llevaba en su mochila, tales como la de Memoria Histórica que despertó las dos España de Machado; Paridad, que llevó a la subida al primer plano de la política a muchas mujeres por el mero hecho de serlo, no por su valía intelectual y profesional; Violencia de Género, desequilibrada en el castigo, dependiendo de que el delito lo cometa un hombre o una mujer; Matrimonio Homosexual o la implantación de la Educación para la Ciudadanía, todas ellas para atacar al individuo y a la familia, pilares básicos de la sociedad que tan poco le gusta a la izquierda. Todo ello sin dejar de lado la ruina económica que su pésima gestión de la crisis mundial de2007/08 dejó a su marcha, tras no haberla querido reconocer y tapar el creciente desempleo, próximo a los seis millones de parados a su marcha, con gasto absurdo en aquellos Planes E consistentes en remodelar bordillos y rotondas con obras innecesarias en las que los carteles obligatorios para anunciarlas eran más caros, muchas veces, que las propias obras.

Por fin, como tercero en el orden -o mejor dicho desorden, que es lo que siembran y dejan los gobiernos socialistas- tenemos al último por ahora, el “hijo de… Sancho” -y de Pero también, en este caso, por lo de Pérez-, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, nieto de un general golpista -como ahora llaman los suyos a los que participaron en el Alzamiento de 1936-, que llega al poder tras la moción de censura “más rápida” de la historia, soportada en una sentencia -¿”filtrada” previamente? – llena de irregularidades y no firme, trufada de una serie de circunstancias cuando menos extrañas, en la que confluyen el precisamente apartado por prevaricación en la instrucción del caso Gürtel, Baltasar Garzón, su gran amigo que lo hereda, José Ricardo de Prada y la no menos amiga, la Fiscal Dolores Delgado, nueva ministra de Justicia. Una moción de censura que es votada por nueve grupos del hemicirco parlamentario que engloban a veintidós partidos absolutamente dispares en ideología, aunque comunes en sacar al Partido Popular del Gobierno, como sea -frase favorita de ZP- y si fuera posible de la escena política, más el “hermano pequeño catalán”, el PSC. Empieza Sánchez por recuperar el número de ministerios de su antecesor ZParo -del que es su mejor clon-, diecisiete, amplianda en cuatro carteras el gabinete de Mariano Rajoy y, según se apunta, un 30% el gasto de la organización ministerial, para conformar un equipo “preelectoral”, con gran parte de efecto show, a la vez que el más femenino -11 mujeres-, feminista y “feminoide” -dos homosexuales declarados-, con sólo cuatro hombres más el propio presidente, de los que dos prometen “guardar las deliberaciones del Consejo de ministros y ministras”, siguiendo la línea de la nueva ministra de “igual da” y vicepresidenta, heredada del ministerio de “CuRtura” del asesor de Maduro -no es errata la “R”, sino lo que corresponde a la que ha sido “cocinera antes que fraila”, que llama a la Romería del Rocío “la máxima expresión de la fiesta del Mediterráneo”-.

Y para rematar el siniestro Juego de la OCA que citaba en el título, esperemos que este “de oca en oca” socialista, al que nos ha llevado el “laberinto” de la corrupción y el no menos político, entre otras cosas por no haber actuado con la contundencia necesaria ante el primer desafío nacionalista en 2014 -no quiero llegar más atrás, que se podría- ni ante el segundo, y gracias también a ese otro laberinto de votos del pasado día 1 de junio, no nos lleve, como en el conocido juego de mesa, al 30, es decir, al Frente Popular de aquella década.

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Antonio de la Torre

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

4 comentarios sobre “De hijo de… en hijo de…, y tiro porque me toca, en este siniestro juego de la Oca , por Antonio de la Torre

  • el 9 junio 2018 a las 11:44
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    Mayormente podríamos esta en sintonía con el meollo de la cuestíon hereditaria del nombre del padre, ya que la madre que los parió no necesita reconocimiento alguno. Conocerá vd el dicho: los hijos de las hijas nietos son, los de los hijos lo son o no lo son.
    El apellido cubre una necesidad paternofilial, máxime en una sociedad primitivamente matrialcal como la nuestra.
    La terminación -EZ ( NO en vasco ) viene a decir en GONZAL-EZ: No es gonzalo, pero casi?.

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    • Antonio De la Torre Luque
      el 9 junio 2018 a las 19:13
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      Gracias por su comentario y acepto esa magnífica apostilla que hace utilizando el significado el significado de “EZ”, que estuve a punto de añadir en un nuevo párrafo, pero no lo hice para no dar cabida a esa “lengua” inventada por la cutrez nacionalista, ya que el auténtico vascuence no conservaba ni una docena de palabras, mal contadas, aparte de ser tropocientos dialectos según la aldea y nunca una lengua.
      Como a Gonzál-ez, lo mismo vale decir para Rodrígu-ez o Sanch-ez. Ninguno sería digno, no ya, hijo, sino mero descendiente de los Gonzalo, Rodrigo o Sancho que cito en mi artículo.
      Feliz tarde del domingo.

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  • el 15 junio 2018 a las 12:37
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    Naturalmente, nada que objetar a la denominación y origen de ciertos apellidos; otros por el contrario son topónimos, tanto mayores como menores. Uno de los casos que entonces no ocurría y hoy si abunda,es traducir los nombres y apellidos en español al vascuence y al catalán; lo peor aún es que hasta los que no somos de esas dos regiones, solemos nombrarlos de tal manera, siendo los periodistas, posiblemente, los mayores culpables. El que escribe, en la medida en que pueda, procura apartarse de esas denominaciones.
    También, efectivamente, con Felipe González se alumbraron las primeras corrupciones de la actual democracia española – Me libraré de citar los múltiples casos para no aburrir -. Dicha corrupción siguió existiendo hasta nuestros días; corrupción que afectó también al PP, CDC y en menor medida a otros. La diferencia, entre otras, radica en la distinta vara de medir entre la del PP y las demás.
    De como llegó al poder ZP, de todos es tristemente conocida la brutalidad de los atentados en los trenes y la canallesca y antidemocrática actitud del “Químico maquiavélico”.
    En cuanto a Sánchez, su avidez de poder y su llegada al mismo, harán bueno al nefasto Zapatero.

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