
«Torra miente al comparar a Cataluña con Armenia, el pueblo que sufrió un auténtico genocidio conocido como el Holocausto armenio durante el gobierno Turco del imperio otomano»
Detrás de las banderitas cuatro micrófonos de medios de comunicación pública españoles, dos de Cataluña y dos estatales. Y ahí, en su poder de amplificación, en su relato y manipulación o consignas editoriales, se sustancia a partir de hoy, la esencia de este iluminado sectario arropado, al parecer, por el gobierno de Sánchez.
El fanático Torra toma la palabra en el acto de inauguración del SmithSonian Folklife Festival, en Washington del que Cataluña es la cultura invitada junto a Armenia. Miente infamemente al comparar a Cataluña con Armenia, el pueblo que sufrió un auténtico genocidio conocido como el Holocausto armenio durante el gobierno Turco del imperio otomano entre 1915 y 1923, que padecieron cerca de un millón y medio de personas, y para redondear su victimismo racista y falsario declara ante el mundo el mantra golpista de los presos políticos, las mentiras de su particular 1-0 y su particular concepción de la historia.
«Le replica el embajador de España en Washington, el señor Morenés, ex ministro del Gobierno de Rajoy, que niega la existencia de presos políticos en España y desmonta sus falacias»
Le replica el embajador de España en Washington, el señor Morenés, ex ministro del Gobierno de Rajoy, que niega la existencia de presos políticos en España y desmonta sus falacias, y como un niño mimado, Torra protesta, patalea , se levanta de la mesa de presidencia y se marcha con todo su séquito catalán. Monta el pollo al estilo insufrible de la gentuza mal educada, incluido el cántico de Els Segadors y cuando quiere volver los de seguridad no le vuelven a dejar entrar.
Para rematar la infamia declara en la calle ante esos micrófonos del estrado, medios de comunicación españoles, que exige al actual gobierno de España que cese al embajador y ahí está, ya les decía, la sustancia y corolario de la vil hazaña. La teatral rabieta se sustanciará en modo político por un Pedro Sánchez que en el hemiciclo de los Diputados, y también ayer, toda una paradoja temporal, y al tomar la palabra para replicar al parlamentario macarra Rufián, no consideró oportuno, diplomático o estratégico, rebatir el nuevo insulto a España y a la democracia proferido por este parlamentario de ERC, al definir a los políticos presos como secuestrados.

Como pensaba que el imperio de la ley abarcaba del último gañán hasta el Rey, hasta la presente he sido respetuoso con políticos y administración de justicia.
A partir de ahora y en adelante no me cortaré un pelo con esta gentuza si jueces y fiscales no actúan de oficio inmediátamente.
No me siento orgulloso de ser español porque no es mérito mío. Sí estoy empezando a sentirme avergonzado de serlo ante la miseria moral y ética de nuestros gobernantes.
No nos merecemos lo que se nos ha echado encima, aunque me lo temiera por previsible ante el acceso al poder de Rinconete y Cortadillo.
Un saludo.
P.D.
Para los exabruptos está twitter?