Ayer hablé con la muerte. Ahora que soy consciente de la realidad, de que camino hacia ella de manera inexorable, como todos aquellos que pisan este planeta.
Ayer hablé con la muerte. Por Julio Moreno López

www.lapaseata.net

Ayer hablé con la muerte. Ahora que soy consciente de la realidad, de que camino hacia ella de manera inexorable, como todos aquellos que pisan este planeta.

Quizá ha llegado el momento de sacar las antorchas. Quizá ha llegado el momento de tomar las calles, de devolver el poder al pueblo.

Es la mala hora, condenado estoy. Cien pájaros hambrientos anuncian la aurora. Es la mala hora, mi suerte acabó… Radio Futura.

Si el tiempo no lo remedia, nos desvelará quien es la mente pensante en este vodevil, en esta comedia del absurdo. Preparen palomitas.

Lo realmente interesante, a la hora de escribir, es no tener ni idea de lo que vas a escribir y dejar que tus elucubraciones fluyan, para convertirte en lector de lo que estás escribiendo.

Ahora donde están, las palabras que, desde el corazón, dijiste una vez”. (“Las palabras que me dijiste”. MClan

Estar informado es un derecho y un deber fundamental si queremos sostener el sistema democrático. La información es poder. No lo olviden.

Tengan valor. No tengan miedo. Los que enarbolan la bandera de las libertades no van a coartar su libertad de expresión. ¿O sí?

¿En qué escalafón se ha visto que uno tenga que tragarse treinta años para ascender al grado inmediato superior?

No quiero que se molesten los que tienen niñas. No tengo nada contra las niñas, pero el día que impartieron la paciencia, hice pellas.

Vaya, esta vez Drexler no me va a ayudar. ¡Luz, cámara, acción! Venga, coño, que ya casi es viernes. Arriba. Yo a lo mío.

Como decía Machado, toda la vida es ahora. El pasado ya se fue y el futuro es una posibilidad, pero no deja de ser una ingratitud olvidarnos del camino recorrido.

Nunca, por más que lo intente, estaré a su altura. Nunca, ahora que ya no puedo decir papá, olvidaré que si ahora estoy donde estoy, se lo debo a él, se lo debo a ellos.

En un ejercicio de auto sinceridad, sin duda la más difícil de las sinceridades, piensen si quieren continuar el camino o cambiar su ruta. En sus manos está.