Salvador Romas, las armas y la auténtica responsabilidad de todos los que tienen los medios para evitar los abusos y las matanzas.
Salvador Romas, las armas y la auténtica responsabilidad. Por Rodolfo Arévalo

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Salvador Romas, las armas y la auténtica responsabilidad de todos los que tienen los medios para evitar los abusos y las matanzas.

¡Que yo respeto! es La indigna frase pronunciada en el Congreso que perseguirá para siempre a un indigno presidente del Gobierno de España.

Creo que se equivoca el Rey Felipe VI, o sus asesores, si interpretan que el apoyo publico es únicamente a la figura de Don Juan Carlos.

Resultan muy preocupantes el deterioro de las instituciones del Estado y la degradación moral de todos y cada uno de los miembros del Gobierno.

La traición y la burla del cochon français deberían suponerle el cierre definitivo de las puertas del Estadio Santiago Bernabéu.

El Rey es bienvenido, es la única persona de alcurnia que, junto a muy pocos más, tiene el derecho de ser bien recibido en su país.

Ni tanto ni tan calvo, que las instituciones, en este caso el Estado, no deberían estar sujetas en su consideración a los intereses partidarios de nadie.

Mª Eugenia Rufino Morales, Alcaldesa de Salobreña, primero defiende la legalidad, pero… la mano de Moncloa que reparte es alargada.

Nos movemos dentro de un muy peligroso consenso occidental en el que quien se salga de la opinión generalizada es un fascista,

El Real Madrid sólo le está dando a Mbappé la oportunidad. Ya lo decía Bernabéu quien no quiera jugar en el Real Madrid ahí tiene la puerta.

La consigna del Gobierno del PSOE ha sido la frase más inteligente de la Pantoja: Dientes, dientes eso es lo que les jode.

Isabel Díaz Ayuso los tiene calados: Sánchez, Barroso, Contreras & Ferreras y las grabaciones extrajudiciales, que no están en las causas.

Si Pedro Sanchez mirára hacia la izquierda de su gobierno, encontraría un forma clara y obscena de prostitución comunista.

Me consuela saber que la ministra Robles no es eterna; pues aunque no tiene principios, sí que tendrá un final.