Breve e interesante meditación del sacerdote católico brasileño Gabriel Vila Verde, meditación que titula Esquizofrenia social.
La esquizofrenia social: Si no es el fin de los tiempos, debe ser el ensayo. Por José Crespo

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Breve e interesante meditación del sacerdote católico brasileño Gabriel Vila Verde, meditación que titula Esquizofrenia social.

En una dictadura de izquierda extrema, como la actual, nada es al azar y todo está controlado porque el que pilota la ignominia se cree invulnerable.

Si el tiempo no lo remedia, nos desvelará quien es la mente pensante en este vodevil, en esta comedia del absurdo. Preparen palomitas.

Los mayores olvidamos la perspectiva y en muchas ocasiones somos excesivamente críticos al valorar a los jóvenes.

Asistimos a una ceremonia de la confusión a nivel global en la que los enemigos de España y de la Hispanidad, tanto externos como internos, se debaten moviendo los mismos fantasmas

El octavo mandamiento de la ley de Dios dice textualmente: “No darás falso testimonio ni mentiras”.

Discurso de Mola, 15 agosto 1936 : Nosotros hemos ido al Movimiento, seguidos ardorosamente del pueblo trabajador y honrado, para librar a nuestra Patria del caos de la anarquía

En la larga lista de sus casos de corrupción parece justo añadir el mayor robo de la historia de España, el tesoro del yate Vita.

Por primera vez en Málaga, además en un pueblo señero de la Costa del Sol, Mijas, entra VOX en el Equipo de Gobierno.

En el extinto partido, otrora PSOE, la lluvia convirtió el habitual lodazal en el que siempre subsistió, en una charca infecta.

Por mucho que diga que negociar con partidos separatistas sirve para mantener la paz social y puede que sea cierto, que diga también ¿A qué precio?

Durante años hemos conocido las gestas de Juan Carlos Unzué como portero y entrenador destacado de futbol de la primera división española.

¡Dimitid de una vez caraduras! Entre sueldazos y retiros dorados a nuestra costa. Y que los corruptos devuelvan lo robado con su patrimonio.

La adolescencia y juventud que brujulea por estos lares es un claro síntoma de hasta dónde se pueden estirar las cuerdas del Estado de Derecho.