«Otro capítulo de la dictadura feminista que pisotea la presunción de inocencia, criminaliza al hombre y destroza la familia tradicional».
Conversaciones en el andamio. La semana fantástica del Gran Coñazo Supino. Por Francisco Gómez Valencia

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«Otro capítulo de la dictadura feminista que pisotea la presunción de inocencia, criminaliza al hombre y destroza la familia tradicional».

«Si no fuera tan triste te tendrías que reír pero como ya no está de moda reírse de los paletos, dejémoslo en otra cacicada más de dos desequilibrados disfrutando de su charlotada histórica».

«Hoy no creo que lluevan pepinos rusos, ni por consiguiente habrá que dejar de hacer la compra para ir a defender Ceuta, Melilla o las Canarias de los moros».

«El problema es que quienes actúan así por estar en el candelabro son los mismos que durante los últimos 80 años y pico han desmantelado Europa».

«Este cargo público ha permitido que el hermano de koldo fuera quien la consiguió los trabajos a los que Jésica no iba pero de los que sí cobraba»

«Hoy desde lo alto del andamio hemos pasado de puntillas sobre cierto problema que tiene la profesión periodística. Soportarse a sí misma no debe ser fácil».

«¿A ver a quien le gustaría pagar la hipoteca del vecino que además de moroso es un golfo irrespetuoso? Pues eso, que no cuela».

«La condonación es un cheque en blanco firmado con la tinta de la necesidad política, pero el saldo lo ponemos todos»

«Según Sánchez España va bien gracias a que son muy feministas y pone de ejemplo su ley mientras alardea de su pacto de Estado contra la violencia de genero»

«Diferentes personajes se afanan en tratar de hacer pedagogía con lo malo que es “el moustro de las galletas” y lo maravilloso que es “el Leviatán”, o sea la UE».

«Viendo como ladra la perrita, la libertad queridos míos ya no es ni tan siquiera un objeto a idolatrar como pretenden vendernos Macron y su banda».

«No molesta quien quiere sino quien puede y al zurderío, Rodríguez le molesta mucho por su pasado con Aznar y su presente con Ayuso».

La casta bruselense y nuestros gobernantes de turno nos la han metido doblada y uno de fuera nos ha dicho que nos den por donde amargan los pepinos y que está harto de pagar la fiesta.

«La negociación de Trump con Putin podría no ser perfecta, pero ofrece una esperanza tangible donde antes solo había un horizonte de conflicto continuo».