Responde a las cinco preguntas y alza tu cabeza y grita, no sin mis principios, no en vuestro nombre piltrafas del pensamiento
Quién, Cómo, Cuándo, Dónde y Por qué os convirtieron en piltrafas del pensamiento. Por Rodolfo Arévalo

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Responde a las cinco preguntas y alza tu cabeza y grita, no sin mis principios, no en vuestro nombre piltrafas del pensamiento

Lo que toca la conciencia se desestima. Lo mejor es una foto en color del “enemigo” de turno y la masa blandita se siente poderosa

Nada más conocer que arde Notre Dame, lo primero que me viene a la mente es “esto no es fortuito ni accidental”, ¿por qué será? ¿Soy acaso un mal pensado que no confía en accidentes imprevistos?

Esclavo siglo XXI es una novela tan dura como necesaria. De un realismo áspero y doloroso, tal como es la realidad

El buenismo, una forma más de corrección política, tiene como fin la destrucción de la única civilización que hay en el Mundo

Ojo con lo que dices y ojo con lo que haces, que vas derechito al Gulag de lo políticamente correcto y la posverdad en esta nueva democracia

No es bueno un país en el que los medios de comunicación, casi en su totalidad, están al servicio de las mentes laxas y planas por mor a la corrección política

Me he levantado políticamente incorrecto y a favor de las mujeres que me rodean, mi madre, mi esposa, mis hijas, mis amigas y las jefas que he tenido (a algunas les debo mucho)

Quizás el delito de odio, por el contrario, se produzca en la gente intolerante que no quiere admitir que hay sentimientos humanos, que mientras no produzcan efectos físicos violentos a su alrededor no son coercibles


A mí, que no nací en democracia, fui mujer y española, me estafaron emocionalmente siempre; pero los victimismos me resultan insufribles. De la dictadura conocí mis años de Bachillerato. Enteros. La sociedad que nos rodeaba era provinciana, pobre, atrasada y bastante ignorante. No había colores ni demasiada música. Mi familia no era rica, y sigue sin serlo; pero me “mandaron” a un colegio de pago. Siempre estudié en privada. Todo, visto desde aquí, fue espantosamente ridículo, apolitizado, católico y con una “sexualidad” brutalmente reprimida. Prohibida en muchos casos. Eran aquellos años del coletazo final del franquismo, el despegue económico-social y la apertura. Y por todo ello reniego de la corrección política.
Nosotros éramos jóvenes que convivimos sin agredirnos políticamente y transgredimos, con más o menos aciertos, las reglas. Yo me salté tantas como pude y me dejaron. Los disgustos familiares no fueron sin importancia y me escapé de casa. Después fui ilegal en Francia hasta que conseguí una beca y permiso de residencia del Estado francés. Me casé por lo civil y no fui de viaje de novios porque mi marido, que era Catedrático, consideraba que su vida privada no repercutiría negativamente en sus alumnos. Me pareció natural y volví a mis clases (Tercero de Filología Francesa). Teníamos bombillas en los techos, un apartamento de alquiler que miraba al mar, y dormíamos con un colchón en el suelo y el mejor equipo musical del mundo mundial. Lavaba a mano la ropa y salíamos a cenar, chuletones de Buey, y cosas así, a menudo
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Mi marido no exigía nada ni daba un palo al agua en casa. Se consideraba “natural” y pese a ser un “moderno” aquello no le incomodó ni diciéndoselo yo. En todas las casas se cocían las mismas habas: en el mejor de los casos, que era el mío. Él era 10 años mayor. Y, con los suyos y los que yo tengo ahora, cubro toda una jubilación. Para decirles que pertenezco a la primera generación de mujeres “rompedoras” y sin apoyos. Fuimos contadas. La mayoría se adaptó y trampeó la verdad para evitarse mayores problemas. En muchos casos, son las mismas que hoy son las más modernas, las de mentalidad más avanzada, las más puestas… Todas son de izquierdas, buenas, trabajadoras y muy morales. Independientes, ningún ama de casa, que da mucha vergüenza y no se lleva, y al hombre lo tienen a raya. Son feministas y socialmente muy correctas y comprometidas. Son ateas que compraron piso, se casaron por la iglesia y bautizaron a sus hijos. Y el descuadre me repatea.

Se suelen achacar comportamientos de mala educación a comportamientos machistas. Grave error por parte de quien estas cosas argumenta. Claro que para ser sinceros son siempre los mismos o las mismas quienes estas cosas hacen. Al igual que otros movimientos populistas que tocan la fibra sensible de muchas personas inocentes, que carecen de conocimientos suficientes para separar el grano y la paja, se valen de medias verdades o verdades manipuladas convenientemente para que los intelectualmente más débiles caigan en sus trampas y apoyen medidas absurdas.

El New York Times dice justo lo que vengo yo avisando hace meses: «¿Están los progres ayudando a Trump?». Por resumir este artículo del New York Times, permítanme que les ponga un ejemplo simple.