«Mal muy mal van las universidades, si a sus alumnos se les utiliza como carne de cañón para lucimiento de sus revolucionarios en nómina».
Catedráticos, catedráticas, doctorados y otras especies difícil de catalogación. Por Antonio E.

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«Mal muy mal van las universidades, si a sus alumnos se les utiliza como carne de cañón para lucimiento de sus revolucionarios en nómina».

«La crónica de hoy, sobre el calvo y la cabra, reconozco es un pelín extraña e incluso extravagante, pero que quieren que les diga, es que España está así».

«Antes de rendirnos del todo, de desaparecer en las aguas cenagosas, podría caber una posibilidad si así lo deseamos, manteniendo a salvo la esperanza».

«Muchos están todavía en lo de patata patata y así el mundo que vivimos es tan pedestre, falto de educación y de cultura».

«Las verdaderas motivaciones de tanta gente vestidita de verde con sus pancartas y panderetas, son las de la política de bajas miras. Qué pena para tanto esfuerzo».

«Cuando vivimos en una sociedad prácticamente sin valores por encima de los de poseer un teléfono móvil es que algo falla».

A pesar de que el diagnóstico sobre el abuso de los móviles esté claro para todos, hay discrepancias en cómo y quién le pone el cascabel al gato.

Dicen que las comparaciones son odiosas. Pero los miembros del segmento de plata no cesamos de comparar y nos convertimos en gruñones,

En tiempos pasados, la ignorancia de modales y buena educación fue un motivo de rechazo social. En la actualidad es justo lo contrario.

Los mayores olvidamos la perspectiva y en muchas ocasiones somos excesivamente críticos al valorar a los jóvenes.

El no enseñar-aprender a leer y a escribir es el talón de Aquiles de la enseñanza en España y, sobre todo, en Cataluña.

La adolescencia y juventud que brujulea por estos lares es un claro síntoma de hasta dónde se pueden estirar las cuerdas del Estado de Derecho.

Además de la responsabilidad de los padres y de los profesores, el problema de la educación en España son los panfletos escolares, por no llamarles libros

Los verdaderos dirigentes y sus lacayos políticos han asumido la tutela ‘legal’ de esta sociedad infantilizada que se echa a sus pies.