«Acudir a la pobreza para justificar la perversión no es de recibo. El resentimiento social, tan conveniente a ciertas ideologías, es una falacia».
El señor de las moscas. Por Teresita Ávila

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«Acudir a la pobreza para justificar la perversión no es de recibo. El resentimiento social, tan conveniente a ciertas ideologías, es una falacia».

«En el barrio de las Tres Mil Viviendas, en Sevilla, el cultivo de marihuana parece algo normal, cotidiano, hasta familiar».

«No sé por qué no nos dejamos de estupideces y tonterías, reconociendo que lo que falta todavía en esta puerta de África es vergüenza torera, educación y sensibilidad».

«La actitud moral hacia los espectadores es, en la actualidad, como un pañuelo lleno de mocos que se le pasa al espectador cuando menos se lo espera».

«Quiero dejar aquí, amigos lectores, el recuerdo de Senda, el maravilloso proyecto con el que la editorial Santillana convirtió en lectores a una generación de niños allá por los años 70».

«Este año estoy cursando el segundo curso de Historia en la UMA y estoy viviendo la experiencia de adentrarme en un mundo desconocido para mí».

«El sistema político español se ha convertido en un refugio de intereses particulares, donde los cargos públicos se distribuyen como recompensas a la obediencia partidista».

«En el infortunio que se cierne sobre España va a ser cierto que arrimarse a los buenos siempre supuso el camino más corto hacia el infierno».

«Lo malo, lo malísimo, que ocurre en España no es la falta de cultura, de la que yo tampoco soy un referente. Lo catastrófico es no reconocerlo».

«Añoro aquellos tiempos en los que el curso comenzaba en octubre y los más espabilados racaneábamos hasta después del Pilar».

«Paseando por esos mundos de Dios o de quién sean, al presidente Sánchez encontramos y se dice que está haciendo política institucional».

«Tanto los obtusos de ultra izquierda, como los también obtusos de ultra derecha no debieran de ser tenidos en cuenta, ni como pinta paredes».

Alguien me dijo una vez que hay quién nace con estrella y hay quien nace estrellado. Y curiosamente no depende del nivel monetario de la familia, ni del nivel intelectual del sujeto

El nuevo orden mundial no quiere gente gorda: Conclusión desesperada de testigo obligado, que voy a desarrollar, como Dios me dé a entender