Si digo de viajar a Tierra Mítica muchos creerán que me refiero a un conocido parque y centro de ocio familiar, pero no, me quiero referir a otra tierra mítica, un país de nunca jamás, un país inventado coto de unas pocas familias, légamo de corrupción, donde la lengua española está proscrita, donde el control de la prensa y medios sirve únicamente al poder separatista y al que el gobierno español, sea del color que sea, sigue alimentando desde hace décadas con el dinero de todos los españoles.
Se trataría en definitiva de cerrar el paréntesis 1980/2018 que ya hemos visto lo que dio de sí y a la situación de casi ruptura a la que nos ha llevado y promover, cincuenta años después de aquel Mayo del 68, una nueva iniciativa que ahora sería la Revolución de las arrugas
La nueva ley de memoria histórica propuesta por el PSOE, no es más que consecuencia y empeoramiento de la anterior norma legal a la que el PP cobardemente no se supo oponer con la mayoría absoluta
«Hoy, más que nunca, me quiero abrazar a España. Y lo quiero hacer mirándola a los ojos, como se mira a alguien a quien se ama desde lo más profundo del corazón»
Hoy, más que nunca, me quiero abrazar a España. Y lo quiero hacer mirándola a los ojos, como se mira a alguien a quien se ama desde lo más profundo del corazón y queriendo cerciorarme de saber transmitirle todo mi respeto, mi admiración por su grandeza injustamente olvidada, y mi dolor por sus muchas heridas. Y, como cantaba Cecilia: “… Quererte a ti no me cuesta nada”.
Toledo
Hoy, te veo, mi dolida España, como al famoso toro de la Vega: llena de lanzazos y puyas que te desangran por todos los costados, mientras otros muchos, que dicen amarte, te miran de soslayo sin atreverse a defenderte de tanta ignominia, por cobardía y temor a que los verdaderos fascistas los llamen a ellos fascistas, (muchos aún no saben que para ser fascista tienes que ser izquierdista).
Mi impertinente demonillo, Max, no se resigna a callar y dice que, “unos, por odio vivo, y otros, por vivo amor, entre todos la mataron y ella sola se murió”. Ya ves, mi querida España, que de amor también se muere. “Parajodas de la vida”, dice también mi Max.
Pero tú sigues navegando en este barco cada más más desvencijado en que te hemos convertido. Mientras, una banda de voraces advenedizos se disputan, a fuerza de golpes bajos, el timón que aún nadie pilota. ¡Qué mala suerte la tuya que hasta los salvavidas llevas pinchados!
El Palacio de Cristal. Parque El Retiro. Mdrid
No sólo te debates entre los de las lanzas y los acomplejados que no sacan pecho para presumir de ti, como si no hubiera muchas y gloriosas razones para ello, sino también, ¿por qué no decirlo?, entre los que, por falta de generosidad, anteponiendo su coherencia ideológica a la imperiosa necesidad de restañar ahora tus heridas, se enrocan impasibles, dejando que una banda de desharrapados, que no tienen razones para odiarte, porque ni siquiera conocen tu historia, te desnuden de tu hermoso vestido rojo y gualda para vestirte de pu.. (¡Otra vez Max!, que ha querido decir una ordinariez, el pobre).
Cuídate, España mía, de tantos buscavidas bufones de la mentira; de esta siniestra bandada de cuervos carroñeros que vienen abanderando un falso estandarte de regeneración; de los quieren hacerte nueva con harapos ya tan viejos y raídos; de los que sólo son una charanga desacompasada y chirriante, sin más proyecto que el de ser una recua de demolición con el conocido lema de “quítate tú que me pongo yo”.
Abrazar a España. Madrid
Qué burdo empeño en hacer de ti, mi bonita España, una franquicia de las casposas Cuba, Venezuela, Corea del Norte, etc., todos esos regímenes políticos en donde las libertades brillan por su ausencia; en donde reina todo lo que hace esclavos y rehenes de su miseria a los que allí habitan sin posibilidad de escapar, que son la mayoría.
Pero no voy a terminar mi sentido abrazo a España sin entonar un obligado mea culpa, porque se hace patente que los españoles no hemos sabido cultivar la suficiente exigencia política como para poder mantenerte al margen de tanta y tan variopinta trapacería partidaria. Y que unos, por una razón, y otros, por otra, te hemos traído a una situación en la que la defensa de tu integridad territorial, tu prestigio de gran nación y tu bien ganado lugar en la Historia, van a tener que quedar en manos, si no de los mejores, sí de los únicos que aún pueden intentar poner apósitos en tus heridas, mantenerte en pie, y fuera de las garras de estas hienas disfrazadas de regeneradores.
Max, me dice burlón, como es él, que, “estos son los bueyes que tenemos y con éstos hemos de arar”.
Por todo esto y mucho más, izo, hoy, tu bandera que es la mía, con todo el orgullo y honor de ser una española que, allá por donde va, te lleva siempre en el corazón.
Jesús Laínz resumió con meridiana claridad el atraco durante los “300 años de negocio de la burguesía catalana”, subtítulo de su obra, cuya lectura recomiendo
Ese torniquete es el símil que emplea para que comprendamos lo que ha supuesto el artículo 155 de la Constitución contra el proceso de sedición de menos del 50% de los catalanes
Recuerdo hoy una fotografía realizada hace tres años en una de mis plazas favoritas de toda España, la de Trujillo, que preside la estatua homenaje a Francisco de Pizarro
Podemos, como partido político, es muy peligroso para la democracia porque sus líderes se creen en posesión de la verdad absoluta y sus seguidores reaccionan con el insulto a cualquier crítica que se realice contra ellos. En España, por ahora, les apoyan con su voto cinco millones de ciudadanos que no ven, o no les importa ver, su comportamiento y entrañas de partido totalitario, a la imagen y semejanza de los que,en el siglo pasado, y de uno y otro signo extremo en el balance de las izquierdas y las derechas, estuvieron muy cerca de acabar con la vieja Europa y causaron millones de muertes.
Hoy celebramos el Día de los Tercios y que ademas de la encamisada y el reclutamiento de soldados en plazas de España bajo el abrigo de la bandera con el aspa de Borgoña, se ha iniciado una petición de firmas para instalar un monumento a los Tercios en la Capital de España
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