Descanse en paz Domingo Villar, muda su pluma, permanece su obra que quedará para siempre en lo alto de la novela negra española.
Una pluma calla y una obra es para siempre. Por Antonio Ramírez

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Descanse en paz Domingo Villar, muda su pluma, permanece su obra que quedará para siempre en lo alto de la novela negra española.

Política, ciencia y religión juntas en un halo de misterio en la novela Materia Oscura de Phillip Kerr uno de los iconos actuales del thriller.

Mikel Santiago en La isla de las últimas voces muestra que la culpabilidad es esencia del ser humano y se pone en la piel de sus lectores.

Shari Lapena nos traslada a un hogar al que en el bienestar del mismo arranca una terrible serie de secretos, mentiras y chantajes.

El personaje es memorable, un policía políticamente incorrecto, por momentos huraño, pero muy inteligente, certero y mordaz.

Compaginar su trayectoria de periodista con la de escritor aumenta en John Katzenbach su capacidad de profundizar en las relaciones sociales.

Si la trilogía del Baztán creó adicción a su lectura, esta obra, «La cara norte del corazón» sigue sus pasos con la vuelta a los orígenes.

Una revelación brutal nos lleva al paisaje rural y de belleza natural de los bosque de Quebec. El entorno ideal donde el mal puede habitar

Con La cámara de obsidiana estamos ante una novela emocionante y que no deja lugar al hastío. El agente Pendergast es la astucia singular

No defrauda, nunca defrauda Sandrone Dazieri, por el contrario siempre da una vuelta más para hacer muy atractiva su lectura. El Rey completa la trilogía

Gran obra de este maestro de la novela negra que es John Katzenbach en la que la intención forma parte de la intriga constante durante toda la novela

El mar de John Banville es un relato sobre la pérdida y su constante presencia, de la infancia y el amor encontrado y ahora ausente

Soy un escritor que escribió una novela que envié a una editorial cuya propuesta literaria gustó al editor que decidió correr el riesgo

En la actualidad cualquier cosa que escribas, pretendiendo ser aún más mágico y absurdo que la propia realidad, resulta ser un trabajo harto difícil, por no decir imposible