«Vivimos tiempos convulsos en los que vale cualquier argumento para ir contra el que disiente, contra sus argumentos, contra la prensa».
El amado líder y sus poderosos argumentos: Por José Crespo

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«Vivimos tiempos convulsos en los que vale cualquier argumento para ir contra el que disiente, contra sus argumentos, contra la prensa».

Ojalá que la dimisión de Sánchez se produzca hoy, pero contra la lucha del globalismo, e ideología woke, todavía queda mucha batalla que dar.

«Culo roto en uno de sus ataques de hedonismo desmedido cogió el camino de Europa para tocarle los huevos al pueblo de Israel».

«El aspirante a caudillo bolivariano que pretende llevar a España a una nueva confrontación civil y a acabar con ella»

«Sánchez no ha llegado para gobernar España si no para intentar quedársela y lo continuará haciendo cueste lo que cueste».

El horizonte de sucesos, como en un agujero negro, lo engulle, camufla y oculta todo. ¡Por Tutatis! ¡Vaya pandilla de políticos en el gobierno!

Como un español más solo deseo que reflexione para que en su decisión pese más el bien común de “todos” los españoles que el suyo propio y el de su amada esposa.

A excepción de sus votantes, quiero pensar que los españoles no somos gilipollas, aunque nos tomen por ello. Menos samba e mais traballar, menos slogan y más hemeroteca.

Nuestro Marat patrio quiere que los españoles nos peleemos, para que el ruido esconda sus vergüenzas y sus iniquidades.

La carta y postura de Sánchez tiene al menos dos significados claros y sin palabras, dos peligros. El truco o trato y el plebiscito sin urnas.

No me creo ya nada de nada y eso aunque salga Sánchez de su retiro para jurar que sigue creyendo en la justicia Española.

La única filosofía de su vida es un decidido propósito de cumplir la ley que más les preocupa acatar, la ley de olivo… ¡permanecer!

El sanchismo perdona al sanchismo y tiro porque me toca, mientras no hay uno de ellos que no coseche abucheos cuando sale a la calle.

La Mateo, Rosa María Mateo, apostó por la secta a la que nada le importa España, su propia empresa y ni tan siquiera las mieles de la credibilidad que ella disfrutó ante los españoles.