Y este porque sí, porque me apetece recordarlo, porque soy admiradora incondicional de «El bardo de Avon», porque sus palabras me llegan a lo mas profundo, porque me emociono cada vez que lo leo, porque fue uno de los más grandes, porque su capacidad para hacer nuevo lo viejo no tenia límites, porque supo darle transcendencia y eternidad al amor, porque en sus obras no puso límite alguno ni religioso ni ético ni filosófico, plantea la angustia de la condición humana y eso es imposible que no llegue al fondo de tu alma:
«Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, que todas las que pueda soñar»
(Hamlet, 1.° acto, escena V).
Por todas estas cosas y muchas más hoy recordamos a WILLIAM SHAKESPEARE.

WILLIAM SHAKESPEARE
SONETO 116
Permitid que no admita impedimento
ante el enlace de las almas fieles
no es amor el amor que cambia siempre por momentos
o que a distanciarse en la distancia tiende.
El amor es igual que un faro imperturbable,
que ve las tempestades y nunca se estremece.
Es la estrella que guía la nave a la deriva,
de un valor ignorado, aún sabiendo su altura.
No es juguete del Tiempo, aun si rosados labios
o mejillas alcanza, la guadaña implacable.
Ni se altera con horas o semanas fugaces,
si no que aguanta y dura hasta el último abismo.
Si es error lo que digo y en mí puede probarse,
decid, que nunca he escrito, ni amó jamás el hombre.
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