La Legitimidad y el respeto a la soberanía nacional que no cumple el Parlamento Catalán

Lazos amarillos en algunos escaños del Parlament
Lazos amarillos en algunos escaños del Parlamento de Cataluña

 

 

“Todavía recuerdo aquel lamentable día en el Parlamento de Cataluña de la declaración de la Autonomía como sujeto soberano, declaración unilateral e ilegal”

 

 

 

 

Me quedo boquiabierto cuando escucho que el pleno independentista del parlamento de Cataluña quiere dar “legitimidad a Puigdemont”, el payés errante que aún mantiene el sueldazo a nuestra costa.

Eso es tan imposible como aquella otra resolución que declaraba a “Cataluña como sujeto soberano”. Todavía recuerdo aquel lamentable día de la declaración de Cataluña como sujeto soberano, declaración unilateral e ilegal a Cataluña como sujeto político por parte de la Generalidad, preámbulo de lo que hoy padecemos, incumpliendo la Constitución Española y su artículo 1 que deposita la soberanía nacional en el pueblo español y no en los territorios, todo ello ocurría en aquel momento ante el silencio de la jefatura del estado, que finalmente ha reaccionado, del gobierno español, que sigue echándose la siesta, y la oposición a la que España le importa un pepino. Aquello ocurrió el 23 de febrero de 2013, ha llovido mucho pero seguimos en las mismas, allí se pretendió sacralizar un inventado “derecho a decidir” y nadie tomó ninguna medida… dejar hacer, dejar pasar.

Digo todo esto cuando el actual presidente de la Generalidad, a la sazón el mismo que el del gobierno de España, señor Rajoy se va de viaje a Túnez en vez de dar la cara y recibir a S. M. el Rey en Barcelona frente a tanto desacato, golpista y delincuente que no ha tenido la decencia de encarcelar incumpliendo el mensaje del Rey de “reponer el orden constitucional” algo que de ninguna de las maneras ha hecho, pues el golpe continúa, los funcionarios con lazo amarillo siguen en sus puestos y cobrando y el adoctrinamiento y el control de los medios sigue en poder de los golpistas.

“Debemos partir, como siempre, de la premisa fundamental: el único propietario de la Soberanía Nacional es el Pueblo Español”

Debemos partir, como siempre, de la premisa fundamental: el único propietario de la Soberanía Nacional es el Pueblo Español. Dicho esto cualquier premisa que se aparte de este principio es pervertir la propia Constitución. Entonces lo que hay que remarcar es que cualquier funcionario español de cualquier departamento sirve y se debe al pueblo español, no a ninguna de sus partes. Cualquier gobierno autónomo sirve al pueblo español en la fracción territorial correspondiente pues decir lo contrario se empezar a socavar y enfrentar con el sujeto de soberanía único que es el pueblo español. Es en esta treta que sube de tono cada día cuando afirman que sirven al pueblo andaluz, al pueblo canario, al pueblos vasco, al pueblo catalán, al pueblo gallego… ¡mentira! Sirven al pueblo español en ese territorio y con el conjunto de autonomías deben servir a la totalidad para lo cual el gobierno de España debe de trabajar bajo dos principio violados, arrinconados y menospreciados en este momento: la Libertad y la Igualdad y no hace falta entrar en detalles, lo haremos otro día.

Todo esto ocurre en el perverso sistema de organización territorial de las autonomías, la herencia más nefasta de la Transición. Y ocurre a dos días de que un pretendido parlamento democrático catalán, sembrado de perversos lazos amarillos, pretende dar legitimidad a un sedicioso y rebelde Puigdemont, cuando con ello no hace más que deslegitimarse y seguir socavando la soberanía nacional pues la legitimidad se gana, se ejerce no se concede. 

“La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado….”

Desde la publicación de la última Constitución, todos los gobiernos habidos han sido legítimos de origen, nadie lo puede negar (los separatistas lo hacen acusando de franquistas a los sucesivos gobiernos) pero no hay que olvidar que el incumplimiento reiterado de la ley y la dejación de sus funciones hace que se pierda la legitimidad por ejercicio o desempeño creando en la sociedad, en el pueblo español titular de la Soberanía Nacional no lo olvidemos, un desligamiento, una ruptura con la autoridad elegida a la que votó.

Leamos: 

Art. 1: España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado….

¿Está claro… o no?

!Pues a cumplir y hacer cumplir!

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José Crespo

José Crespo

José Crespo. Si Vis Pacem Para Bellum, enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Soldado en la reserva, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por".

Un comentario sobre “La Legitimidad y el respeto a la soberanía nacional que no cumple el Parlamento Catalán

  • el 2 marzo 2018 a las 2:41
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    Como siempre, compañero paseante don José Crespo, felicitaciones por tu excelente análisis rápido del presente político inmediato y subscribo todas y cada una de tus palabras,
    Pero en esta ocasión respecto a tu nota final,
    «Art. 1: España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político», he de decir que, tras 40 años, esto no se ha cumplido una vez tras otra.

    Y respecto a que,
    « La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado….
    ¿Está claro… o no?»

    No, no está claro, don José. Las soberanía, de facto, reside en los partidos, ya que estos han retorcido el enunciado « pluralismo político » convirtiéndolo en “partito-cracia” (poder de los partidos), despojando de contenido la palabra “demos-cracia” (del griego “soberania del pueblo”).
    Y de aquellos lodos, estos barros: la “partito-cracia” se ha convertido en una tiránica dictadura donde La Ley suprema, es pisoteada una y otra vez, a nivel autonómico, nacional y de cualquier secta ideológica. Y como esto es sistemático y endémico, ya no hay vuelta atrás.
    Y nada, excepto un milagro, hará que la soberanía retorne al pueblo y necesario se hace decir (como usted dice), lo de « ¡Pues a cumplir y hacer cumplir! », tanto como aullarle a la luna un día de la fase nº 9 de nuestro satélite: la “Luna negra”, tan negra como la posibilidad que algún siglo de estos, España sea alguna vez un « Estado social y democrático de Derecho ».

    Dicho esto, don José, me inclino ante su magnífica reflexión.

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