El enésimo acto del esperpento golpista catalán se iniciará con a la repetición de unas nuevas elecciones

Saura, Maragall y Carod-Rovira tras el Pacto del Tinell.
Saura, Maragall y Carod-Rovira tras el Pacto del Tinell.

 

“Rodríguez ZParo dijo al entonces aspirante a presidente regional Pascual Maragall: Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán”

No me voy a remontar a los orígenes de la tragicomedia que está acabando en trágico esperpento, sería demasiado largo retrotraerse al momento en que empezó la desviación de la bienintencionada transición -estoy preparando algo al respecto-, tras el pendulazo de Octubre de 1982, cuando el hastío “franquista” propició la abrumadora mayoría socialista de Felipe González -esta sí lo fue, no la que algunos, con sospechas de “manipulación” de asambleas, alardean- ni siquiera a los Pactos del Majestic del ahora crítico con su “elegido digital”, José Mª Aznar -“Hablo catalán en la intimidad”, decía el susodicho-, de indudable protagonismo en su desarrollo y guión ni en la “amable” invitación de un doblemente inesperado Rodríguez ZParo al entonces aspirante a presidente regional Pascual Maragall: “Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán”, dijo en el Palacio de San Jorge en el cierre de campaña de Noviembre de 2003, tras las que gracias al Pacto del Tinell con ERC y ICV-EUiA -ya apuntaba maneras el PSC de Montilla e Iceta-, que ya sabemos cómo acabó. Tampoco a la noche de humo y café en Moncloa que el susodicho RZ compartió con Arturo Mas para forzarle a poner en marcha lo que ni los más ilusos de los catalanistas querían entonces.

Me voy a quedar en el aciago 9 de Noviembre de 2014, cuando el citado Mas -que no hubiera llegado a nada, siendo tan menos, de haber tenido respuesta adecuada entonces- desafió al Estado de Derecho con su “consulta”, que no referéndum, en la que dijeron que 1’8 millones de catalanes “votaron” independencia -“catorce días” estuvieron abiertas las urnas- incluso sin estar censados muchos de esos supuestos “votantes”- no pocos, menores de edad-. Fue entonces el momento de haber puesto en marcha -como algunos pedimos- la aplicación del tan popular, en los últimos seis meses, artículo 155, que parece que nadie conocía -o quería conocer, que diría nuestro Presidente en su tradicional “ambigüedad” gallega (más aparente que real, creo)-.

No tengo la menor duda de que de haber tenido en cuenta, entonces y en toda su extensión, el mencionado artículo, el asunto no habría llegado al lamentable y perjudicial nivel al que llegó casi tres años después -el 1 de Octubre de 2017- y a su retorcido empeoramiento de los últimos seis meses, tras el segundo desafío. El primer “hereu” político del “molt miserable” Pujol debió haber sido castigado entonces con mucho más que la inhabilitación y multa que, por cierto, no sabemos bien quiénes y cómo pagaron ni el resultado final de los embargos que se comentaron, pero que rápidamente “desaparecieron” de los papeles y tertulias. Era más “rentable”, políticamente hablando, consumir horas, días y meses, hablando de Gürtel, Púnica -en la parte que afecta al PP, claro, la del PSOE y Parla no- o el supuesto máster “amañado” de Cristina Cifuentes y lo que perjudique al Partido Popular -que no negaré que por su inacción en unas cosas, decisiones incomprensibles en otras o demasiadas contemplaciones con los golpistas catalanes, para rematar, no tenga gran culpa de la reacción mediática y popular -.

Artur Mas y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy
Artur Mas y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy

“Quiero pensar que Mariano Rajoy, en su fuero interno, le habrá dado más de una vuelta a su tan repetido diálogo, sin fecha de caducidad”

Quiero pensar que Mariano Rajoy, en su fuero interno, le habrá dado más de una vuelta a su tan repetido “diálogo, sin fecha de caducidad”, aunque se me hace incomprensible que pensara que ese supuesto diálogo- más bien concesiones- iba a dar otro resultado que el visto tres años después. No puedo concebir que un político que ha pasado por casi todos los puestos posibles hasta Presidente de Gobierno, no viera lo que clamaba al cielo desde la calle y desde el humilde nivel de un servidor, pero los hechos son tozudos y esa es la percepción que transmite y que, de no jugar bien las pocas oportunidades que le quedan, le puede pasar una factura que -una vez más- podemos volver a tener que pagar entre todos los españoles, como sucedió tras las dos etapas socialistas, pero esta vez mucho peor si la pinza la formaran el PSOE de Pedro Sánchez y el Podemos de Pablo Iglesias, con la ayuda -o no- del artificialmente creado “centroderecha” -que no es- del anaranjado -entre rojo y amarillo- Alberto Rivera y sus oportunistas colaboradores de aluvión y desecho, que valen “para un roto y para un descosido”, según sople el viento… o la opinión pública, en este caso “sinónimos”, y apoyado por esos medios que se llaman “liberales” y no lo parecen tanto.

“En lo que sí estoy de acuerdo con González es en otra de sus afirmaciones en una posible traición de su subconsciente: Hemos judicializado la política porque, como políticos, somos unos inútiles” 

Tras la nueva llamada a declarar de buena parte de los “investigados”, después del impecable y claro Auto de Procesamiento del pasado día 21 dictado por el Magistrado Pablo Llarena, hubo de todo. Desde el increíble “ruego” del que fuera presidente del Gobierno, el millonario Felipe González: “Que a Llarena no se le ocurra meter a Turull en la cárcel, por favor”, reconociendo después “nadar a contracorriente”, pero rematando con el mantra que nacionalismo e izquierda repiten siempre: “al independentismo no hay que destruirlo, hay que ganarle”, pidiendo ser “exquisitamente garantistas” -¿más de lo que ha demostrado Rajoy? En lo que sí estoy de acuerdo con González es en otra de sus afirmaciones en una posible traición de su subconsciente: “Hemos judicializado la política porque, como políticos, somos unos inútiles” -sin duda, don Felipe, para los españoles fueron ustedes bastante inútiles, si no algo peor- aludiendo de forma más que medida y sibilina a un supuesto “gobierno de los jueces” para poner su granito de arena en lo de dejar en entredicho la forma en que el actual Gobierno está llevando el asunto de Cataluña en esa obsesión de agotar todos los pasos hasta que se consume el delito, tan desencantadora como peligrosa.

El elegido presidente del Parlament, Roger Torrent.
El elegido presidente del Parlament, Roger Torrent.

“El siguiente acto del esperpento fue que, pese a la nueva llamada del Tribunal Supremo, “Torrent-e el separatista” mantuviera para el día 22″

El siguiente acto del esperpento fue que, pese a la nueva llamada del Tribunal Supremo, “Torrent-e el separatista” mantuviera para el día 22 -en un nuevo desafío al Estado- la convocatoria al pleno de investidura del sucedáneo de candidato, el citado Turull, que no gozaba del apoyo suficiente para consumar el despropósito, como se constató, y con la espada de Damocles sobre su cabeza de su más que previsible vuelta a prisión como así fue, ante las reiteradas muestras de que su fingido “arrepentimiento” para eludirla en la ocasión anterior y salir bajo fianza no era más que eso, un teatro y la fuga, el día antes de comparecer, de la número dos de ERC, la que lucharía “hasta el sacrificio”, la tal Marta Rovira, que salió por la puerta de atrás hacia Suiza mientras su marido conducía hacia Madrid esa noche con una acompañante “parecida” para dar el pego -se ve que, a distancia, los que la debían vigilar no se enteraron del cambio- y favorecer la huída.

Pese al nuevo Auto del Magistrado, que confirmó lo que muchos esperábamos y queríamos -no así el antes citado González Márquez- del inmediato ingreso en prisión del candidato y sus compinches, “el brazo tonto del golpe” mantuvo para el día 23 la innecesaria -e inútil- segunda parte del pleno de investidura a que obligada el fracaso de la primera, calificándola de “simbólica”, en un intento de “reivindicar” a los encarcelados y su para él “injusta privación de libertad”.
En mi opinión, en ese como digo inútil e innecesario segundo pleno de NO investidura, el único político que dio la talla fue Javier Albiol, que no le hizo el juego a los independentistas tras denunciar la improcedencia del paripé montado y abandonar el pleno con su exiguo grupo. El resto quisieron aprovechar su momento de gloria con su característico oportunismo y sin dejar de reconocer que la representante de Ciudadanos, Inés Arrimadas, hizo un discurso bastante aseado, yo hubiera visto mejor que hubiese dejado también el hemicirco. Miguel Iceta, por su parte, demostró de nuevo su nada equidistante ambigüedad -se “cae” más hacia el mal, el amigo- aludiendo a lo que había dicho un par de días antes -como citaba más arriba- el que fuera entronizado en Suresnes como Secretario General del PSOE: “Alguien tan poco sospechoso como Felipe González…” decía el reputado bailarín en relación a resolver el asunto por cauces estrictamente políticos. Pero digo yo, Sr. Iceta, que Felipe González puede ser cualquier cosa, menos sospechoso de no pocas cosas, por ejemplo del origen de su fortuna que, como la de su compañero José Bono, permanece en el más absoluto misterio.

Remataron ese segundo día los independentistas con una nueva sesión complementaria de su particular aquelarre, apelando un rato después a los “corazoncitos” de familiares y niños entre los sentidos aplausos de los presentes en el auditorio, con frases como “situación terrible” -no se refería a la que ellos han provocado sino a la que viven sus “héroes”, por delinquir-, “No es justicia, es represión”, “Han suspendido la democracia” y otras lindezas por el estilo, a las que ya nos tienen acostumbrados esos personajes, rematado con el himno de Cataluña, algunos puños en alto y un ¡viva la república catalana! ¿Para cuándo estos también a la cárcel, Sr. Llarena, Sr. Rajoy…?

Terminó la Semana de Pasión -dando paso a la Santa- con una buenísima noticia, la detención del principal fugado, después de haber estado “perdido” cuarenta y ocho horas y del que se tenían noticias sobre su estancia en Finlandia invitado por el diputado Kärnä, de donde misteriosamente desapareció a la vuelta a su mansión belga, en un intento de evitar su detención ante la Orden Europea de Detención y Entrega activada por el Magistrado de Supremo. No entraré en detalle sobre esto ni el fracaso de intento de despiste, porque ríos de tinta han corrido ya, pero sí destacaré el acierto de haberlo hecho en Alemania, un país serio, como ha demostrado la decisión de su Fiscalía General y del Juez que lo interrogó al día siguiente, decretando prisión incondicional. Y no menos destacable fueron las concisas palabras del Portavoz del Gobierno alemán: “España es un país demócrata, y entendemos que el problema de Cataluña debe resolverse en España”. Nada que ver con lo vuelto a ver en la penosa Bélgica, cuya fiscalía -ésta con minúscula, porque no merece más- repite su opinión de hace meses sobre que “no ve causa para que los tres prófugos -que siguen allí- entren en prisión” y vuelve a pedir “libertad, con la obligación de estar localizados”. Ya veremos qué ocurre en Escocia adonde se fue la otra prófuga, Clara Ponsatí, ex consejera de educación por más señas -¿qué podría esperarse de esa señora en ese área?- que se fue allí, desde Bélgica, huyendo de la Justicia española, recuperando al parecer su plaza como profesora en la Universidad de Saint Andrews -pobres alumnos- . No tengo mucha esperanza de que Escocia proceda como en Alemania.

“Mientras tanto, creo que se acerca la repetición de unas elecciones que nunca debieron haberse celebrado tan precipitadamente, tras la aplicación light del repetido artículo 155”

Mientras tanto, creo que se acerca la repetición de unas elecciones que nunca debieron haberse celebrado tan precipitadamente, tras la aplicación light del repetido artículo 155, de no ser por la errónea y eterna manía de don Mariano Rajoy de querer hacer todo con el “consenso” de unos socios con los que no necesita enemigos. Sé que me repito, pero con el “No es No” y el veleidoso oportunista naranja, creo que no va a llegar a nada bueno el Presidente. El tiempo dirá.

Al respecto de unas nuevas elecciones, Rajoy dijo el viernes en Bruselas que “Eso no es bueno. La gente vota y los políticos tienen la obligación de, a la vista de las decisiones de la gente, resolver el problema y no crear otro”. Aplíquese el cuento, don Mariano, que creo que puede hacerlo.

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Antonio de la Torre

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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