
Desde hace tiempo una gran parte de la gente que vive en España vive sin vivir en ella. No saben, no hablan, no estudian, no les da la gana, no quieren o sabe el diablo que les pasa. Para mi la respuesta es fácil. Hay algo que si saben hacer casi todos, manejar un mundo de imágenes y frases mal escritas y abreviadas. ¡Ah! y exigir sin dar nada.
Sólo algunos tienen el coraje suficiente para ir a otros lugares donde con preparación suficiente sí aceptan lo que les pagan. Les bombardean con ideas tales como: Tú tienes derecho, tú te lo mereces, tú lo vales, etc…Y todos tenemos derecho a cobrar lo mismo. Y cual borreguillos cegados por la luz del sol y el calor en páramo yermo quedan parados, expectantes, esperando a un pastor que les guíe y que no llega nunca. Entonces aparece el orgulloso lobo, macho alfa, con sus aviesas intenciones y los hace correr en desbandada. Lo siguen sus huestes sumisas al olor de la carne fresca que desnortada cae en sus fauces voraces y despiadadas.
«Los pastores que podrían rescatarles sólo piensan en como aumentar los beneficios de las praderas sin gastos y se llevan lejos a otros lares sus granos y sus pastos»
Por otra parte los pastores que podrían rescatarles sólo piensan en como aumentar los beneficios de las praderas sin gastos y se llevan lejos a otros lares sus granos y sus pastos. Es curioso pero en otros lugares en que se carece de casi todo, nadie pone reparo a la siembra de pastos que por un mísero sueldo les alimentan. Pingües beneficios a despecho de esa gente que no exige nada porque no puede. De los de aquí que sólo esperaban prebendas a cambio de nada se acuerda. Deben pensar, “ellos lo han buscado”, pero no, ellos no lo han buscado sólo son culpables de haber oído los cantos de sirena: “Hay que ser joven listillo y alcanzar la cumbre al instante lo demás son majaderías”.
Y ellos que lo creen a pies juntilla a rendir lo mínimo posible se dedican con la esperanza de tener sueldos de lujo en profesiones que no manchas las manos. El escaqueo y las exigencias acaban con lo que queda sumiendo al resto del rebaño en una tierra agostada y seca. Donde están la ganas de recuperar el esfuerzo, las ganas de trabajar desde abajo, para poder subir a lo más alto. A veces se acusa al pastor de llevarse la producción de pastos a otros lugares, pero es que por aquí sale demasiado caro. Y no, no es caro en lugares en los que para vivir hay que cobrar cantidades que desincentivan la posibilidad de vender fuera. Un poco mesura por todos los lados a lo mejor conseguiría lo que los lobos quieren que es quedarse con la libertad del ganado, las ganancias y todo el cotarro. Por eso pregunto ¿dónde quieren llevarnos?

Al matadero, Rodolfo, al matadero.