La ironía puede hacerse para burlar la censura o las convenciones sociales y expresar el contenido del mensaje de una manera oblicua.
Un respeto para la ironía. Por Amando de Miguel

www.lapaseata.net

La ironía puede hacerse para burlar la censura o las convenciones sociales y expresar el contenido del mensaje de una manera oblicua.

Qué hartura. A la Justicia se le ha caído la venda hasta la boca y calla. La libertad hace puénting con una cuerda desgastada.

El gobierno nos sube las comisiones bancarias. Suma y sigue. La mitad de España pretende vivir de la otra mitad. ¡Viva la parasitocracia!

Ay, ‘vanguardianos’, hipócritas contumaces, ‘salva-republiquetas’, de libro: qué asco y qué pena me dais vosotros y vuestros disfraces.

Para amantes de la poesía y para quienes aprecien el cultivo de la palabra, «Sepia» de Antonio Carmona es una bella y sugerente parada

«Puede que la resistencia a comparar, tan característica de los españoles, sea una manifestación del desprecio por la actitud científica»

La Portada del Feliz Jueves: España se está paletizando. El despaletizador que la despaletizare buen despaletizador será.

Hoy, siendo jueves, cuento con la colaboración especial de un lector para presentar el cuadro Tras la estela del Edén de Claudio Sacchi.

The next day es un disco denso, intrigante e incluso incómodo, pero si eres fan de David Bowie te irá atrapando poco a poco en su legado.

Mucho me temo que el miedo que podamos tener a la crisis que se nos viene encima, se va a convertir en pura mierda en otoño.

Sus socios, los del PSOE, descorbatados todos ellos, sonríen y no dicen ni mu. Menos mal que prometieron lealtad a la Corona.

Ponga usted un termostato en su vida. ¡Al trilero Sánchez quisiera en mi lugar yo ver! ¡Jodidos políticos; la madre que los matriculara!

A propósito de la actitud de S.M. el Rey en la toma de posesión de Petro cuando al paso de la espada del genocida permaneció sentado.

Podemos ver la condición de traidor a su Patria y genocida con sus hermanos en la carta donde el ‘libertador’ Simón Bolívar se vendía incluyendo en el lote unas tierras que no le pertenecían