En momentos de zozobra e inestabilidad la desinformación cobra más importancia de lo normal pues manipular a la opinión publica cotiza al alza.
Tiempos de censura a la propaganda. Por Francisco Gómez Valencia

www.lapaseata.net

En momentos de zozobra e inestabilidad la desinformación cobra más importancia de lo normal pues manipular a la opinión publica cotiza al alza.

No me dirán que lo de Adriana Lastra no estuvo gracioso. Según ella: ha vuelto “el FACISMO”, lo cual suponemos querrá decir que las mujeres serán lapidadas.

No vamos a olvidar el 8-M del covid-19 por mucho que se manifiesten a ritmo de batucada, acusando de fascistas a cualquiera que no se les una.

La sacudida en la política nacional con la patada que Sánchez propinó en el trasero a Rajoy, trajo consigo que el PP se abriera en canal.

Como cada mes analizamos los datos del paro del mes vencido y siguen pintando bastos: La política económica es un desastre.

La propaganda oculta la dureza con que la UE, como potencia mundial amenazada por la proximidad del conflicto, debiera comportarse ante el gigante ruso.

El clamor popular llena Génova de esperanza e ilusión: El pueblo ha dictado sentencia por nada más y nada menos que los siguientes diez motivos.

Pablo Casado y su escudero Teodoro García Egea están amortizados. Se precisa una refundación del partido aceptando a VOX como alternativa necesaria.

Llegar a conclusiones acertadas sobre los genoveses es complicado aunque confío en ayudar algo con este artículo en dos partes.

A los porteadores de machetes los excluyen y marcan como ganado y también a cambio compran sus voluntades suavizando las medidas de Seguridad.

Dejarse manosear y besuquear por las viejas rockeras del partido, también está muy bien visto para el político al igual que salir en la tertulia de por la noche.

Las mentiras y propaganda demuestran que en España, la libertad de prensa y opinión, si se es crítico, repercute seriamente a la salud.

Y como la anchoa es un animal, pues hablemos del ilustre y a mi entender, pueblerino presidente de Cantabria Miguel Ángel Revilla.

El producto final o la marca, debe representar esta nueva ideología y da lo mismo el sector en cuestión, simplemente debe ser sostenible.