En su mesa de la Moncloa Mariano Rajoy tiene los datos de sus asesores y analistas políticos y después de una atenta relectura se …
Tras el paso cobarde de Carmona, Rajoy debe saber qué significa dejar el Gobierno en manos del frente de izquierdas

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En su mesa de la Moncloa Mariano Rajoy tiene los datos de sus asesores y analistas políticos y después de una atenta relectura se …


Los socialistas liderados por el miserable sin vocales desvelaron ayer en el Parlamento su condición de traidores a España y su Constitución

Hay demasiado en juego. Y llevamos ya demasiados días atendiendo, empatizando y callando con el ese drama humanitario que descubre las vergüenzas de Europa, cada día, a golpe de telediario. Con imágenes de todo tipo que ilustran hasta el infinito la miseria de la guerra y la persecución.



Ponga un refugiado a su mesa y olvide todo lo demás. Qué fácil solución para anestesiar la conciencia. Y claro está: Los que vengan detrás que arreen.


A mí, que no nací en democracia, fui mujer y española, me estafaron emocionalmente siempre; pero los victimismos me resultan insufribles. De la dictadura conocí mis años de Bachillerato. Enteros. La sociedad que nos rodeaba era provinciana, pobre, atrasada y bastante ignorante. No había colores ni demasiada música. Mi familia no era rica, y sigue sin serlo; pero me “mandaron” a un colegio de pago. Siempre estudié en privada. Todo, visto desde aquí, fue espantosamente ridículo, apolitizado, católico y con una “sexualidad” brutalmente reprimida. Prohibida en muchos casos. Eran aquellos años del coletazo final del franquismo, el despegue económico-social y la apertura. Y por todo ello reniego de la corrección política.
Nosotros éramos jóvenes que convivimos sin agredirnos políticamente y transgredimos, con más o menos aciertos, las reglas. Yo me salté tantas como pude y me dejaron. Los disgustos familiares no fueron sin importancia y me escapé de casa. Después fui ilegal en Francia hasta que conseguí una beca y permiso de residencia del Estado francés. Me casé por lo civil y no fui de viaje de novios porque mi marido, que era Catedrático, consideraba que su vida privada no repercutiría negativamente en sus alumnos. Me pareció natural y volví a mis clases (Tercero de Filología Francesa). Teníamos bombillas en los techos, un apartamento de alquiler que miraba al mar, y dormíamos con un colchón en el suelo y el mejor equipo musical del mundo mundial. Lavaba a mano la ropa y salíamos a cenar, chuletones de Buey, y cosas así, a menudo
.
Mi marido no exigía nada ni daba un palo al agua en casa. Se consideraba “natural” y pese a ser un “moderno” aquello no le incomodó ni diciéndoselo yo. En todas las casas se cocían las mismas habas: en el mejor de los casos, que era el mío. Él era 10 años mayor. Y, con los suyos y los que yo tengo ahora, cubro toda una jubilación. Para decirles que pertenezco a la primera generación de mujeres “rompedoras” y sin apoyos. Fuimos contadas. La mayoría se adaptó y trampeó la verdad para evitarse mayores problemas. En muchos casos, son las mismas que hoy son las más modernas, las de mentalidad más avanzada, las más puestas… Todas son de izquierdas, buenas, trabajadoras y muy morales. Independientes, ningún ama de casa, que da mucha vergüenza y no se lleva, y al hombre lo tienen a raya. Son feministas y socialmente muy correctas y comprometidas. Son ateas que compraron piso, se casaron por la iglesia y bautizaron a sus hijos. Y el descuadre me repatea.

«Ante el terrorismo islámico, además de la muerte y el dolor, en España sufrimos la infamia de un ramillete de golpistas y gurús mediáticos …

En esta mañana de luto en la que todos y cada uno de los opinadores oficiales del reino alaban la política corrección y lealtad institucional ante el atentado de Barcelona, el presidente catalán declara en Onda Cero que los atentados no van a cambiar la hoja de ruta sobre el procés y califica de miserable que «se aproveche para hacer una política de este nivel» en un momento como éste, cuando, en realidad, la puesta en escena y su discurso en la comparecencia institucional que realizó junto a Ada Colau y Oriol Junqueras supuso una clara propaganda de su miserable procés…

Aportaciones a las escaletas de LaSexta con José Luis Abálos y el esquirolaje, se que es inútil pero… ¡Maldita hemeroteca! El secretario de …

Siempre he mantenido que cualquiera que leyera La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza y publicada en el año 1986, amaría, si cabe, …

En la ciudad de San Roque hay un parque, un barrio y una estatua que recuerdan su gesta (Páginas 296 y siguientes). Un acto heroico que merece …

Leí con asombro en mi último viaje a París algún comentario a la noticia del giro que dio el caso de los niños perdidos …

Recuerdo hoy un lance profesional y de paso profunda reflexión de Arcadi Espada, contra el escritor Javier Cercas en la que, al final, se confesó pecador. Resulta que, el mismo lo reconoció, cruzó la raya, a propósito, para desenmascarar la raya entre ficción y realidad y de paso dar un escarmiento al escritor Javier Cercas que en un escrito en El País afirmó «que hay que aceptar también que el periodismo es un ensayo de comprensión imaginativa del presente.


No está el patio una vez oficializado el golpe de estado en Cataluña, para chistes y bromas, aunque nunca sobran, pero intuyo que hoy es ya el día en que algunos habrán sentido al menos un ápice de auto crítica, quizás vergüenza, por y con sus lemas de cabecera de amor progresista al derecho a decidir y el clásico de «España nos roba». Y me alegro en este primer día del mes de agosto, para el que, en su honor, y el de mi familia, me retiro a los fogones para preparar un suculento rape con almejas.
Le invito al manjar de paso a otro amigo catalán pero trilingüe y surrealista, un artista admirador y cultivador de la lengua de Oc y sus poesías romances europeas, por el regalo en forma de ilustración que me hizo el mismo día que el nuevo mártir Jordi Pujol ponía por escrito sus mentiras. Mi admirado Rover Lang.

Mientras, las últimas neuronas de mi cabeza se acuerdan de mis amigos catalanes perdidos, la muerte siempre a medio metro de distancia y de la manita izquierda, la del corazón, por sus sentimientos independentistas, grandes y poderosos, por los que no dudaron en insultarme como canallas refugiados en su falsa patria y, por el que, además se armaron de una historia inventada, un buen nivel de vida subvencionado por el régimen independentista con pluses adocenados y un inmejorable nivel de vida en el ensanche barcelonés.
Qué lástima !!!

Me llama el pasado, mi viejo oficio del periodismo, a la puerta. Y lo hace dos veces. Coincide que dos amigos, grandes periodistas y «maestros de Periodismo», me recuerdan, por parecidos motivos, esa carrera profesional que yo en plena Paseata trato de reconvertir a un nuevo oficio. Así les contesto, pero sus regalos me refrescan la memoria que tenía olvidada y llevo una semana con las neuronas dando vueltas alrededor de un viejo programa televisivo en el que trabajé rodeado de amigos durante mas de diez años, girando y girando sobre una cita para enmarcar del filósofo Emilio Lledó: