En los últimos meses no hago más que oír estupideces perpetradas por mentes enanas y desvalidas de neuronas. No son una, ni dos, ni tres.
No hago más que oír estupideces perpetradas por mentes enanas y desvalidas de neuronas. Por Rodolfo Arévalo

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En los últimos meses no hago más que oír estupideces perpetradas por mentes enanas y desvalidas de neuronas. No son una, ni dos, ni tres.

Quiero decirte en esta carta abierta a Carlos Iturgaiz que siempre me tendrás a tu lado, y además pedirte querido amigo que no cambies nunca

Se demuestra, una vez más, que Europa es un continente inviable. Al menos, ha perdido el ascendiente internacional que un día ostentó.

La ultima actitud de vergüenza absoluta, así como de fascismo intolerable, más en el lugar en que se produjo, la Universidad.

A partir de hoy, lunes de Pascua los españoles debemos defendernos del gobierno de Sánchez que invade nuestras libertades.

Me parece increíble que un personaje como Miguel Ángel Revilla siga dando lecciones a todos los españoles desde las televisiones.

No puede ser que quien ha estado asesinando en España esté en las instituciones y las víctimas del terrorismo de ETA en la tumba.

Los tertulianos, corresponsales de guerra y estrategas de salón nos calientan la cabeza con una guerra fraticida y se olvidan del sufrimiento de los refugiados.

El relato para la percepción tiene como objetivo la alcaldía de Madrid y hoy les presento el último ladrillo con el que construyen la propaganda.

Me temo que al socialismo patrio delos sanchistas va a entrarle la diarrea pensando que Le Pen aposente su trasero en El Elíseo.

El coste de la energía repercute, en seguida, en el transporte y, al final, en todas las actividades productivas. La inflación está servida.

Condena de siete años y medio de cárcel al ultraderechista que propuso asesinar a Pedro Sánchez. La mitad del trabajo ya está hecho, le veo venir.

Vox y la Agenda España han llegado para recuperar la ilusión de millones de españoles que nos hemos sentido abandonados.

Aquí el personal oye la palabra derecha y empieza a giñarse por las patas “pabajo”. Muy al contrario en Francia, y otros lugares de Europa.