«Yo me pregunto: ¿Qué es mejorar? ¿El humano necesita, acaso, un acelerante para aumentar sus capacidades o su valía?».
El desasosiego. Por Teresita Ávila

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«Yo me pregunto: ¿Qué es mejorar? ¿El humano necesita, acaso, un acelerante para aumentar sus capacidades o su valía?».

Dedicado a los heroicos periodistas de investigación y jueces que no han sucumbido a los encantos del poderoso caballero que es don Dinero.

«Les recomiendo vivamente que reserven algún día para acudir a Zaragoza en los próximos años porque estas ferias son bien entretenidas».

«Lejos de ser una postura desfasada o pasiva, la neutralidad, cuando es bien entendida, constituye una estrategia sofisticada, exigente y profundamente moderna».

Esa sensación de que estás siendo un lastre para las generaciones jóvenes, que somos hijos de un Dios menor, olvidando que si ellos están donde están, es gracias a sus mayores.

Del bulo y la falacia al interesado consenso climático que vende la izquierda y tristemente, lo compra la derecha ignorante.

Entiendo el orden y el caos como las condiciones materiales y sociales que nos influyen y en las cuales nos desarrollamos y tomamos nuestras decisiones.

La teoría del cambio climático arruina nuestra economía, nuestra industria agroalimentaria, nuestra ganadería y nuestra minería.

«No quiero ni pensar en lo que serían la prensa y las Cortes actuales de contar no sólo con el buen humor de Vizcaíno y de Summers, de Campmany o de Chumy Chúmez, sino también con un público receptivo e inteligente».

«El verdadero reto para el bueno en España no es dejar de ser bueno, sino aprender a serlo sin caer en la trampa de los pícaros».

«Si de esta, todos los españoles de izquierdas y de derechas, y todos los europeos, no salimos a defender nuestro último reducto de libertad…».

«Descabalgados de las nobles ideas, los únicos afanes se han encaminado hacia lo tangible, el tintineo del metal en el bolsillo».

«Como en La historia interminable de Michael Ende, me amenaza, nos amenaza la Nada, ese fenómeno misterioso que devora y desintegra todo a su paso, dejando solo vacío absoluto».

«Y a estas txarangas sumemos ahora las batukadas, que en Zaragoza podrían llamarse baturradas. Porque allí están muy de moda».