«Prometo comprar El Parchís si el precio es razonable cuando se decida a dirigirlo don José Javier Esparza, que Dios guarde muchos años».
El Parchís. Por Diego Pardos

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«Prometo comprar El Parchís si el precio es razonable cuando se decida a dirigirlo don José Javier Esparza, que Dios guarde muchos años».

«Nunca cómo hasta ahora se vio tanta podredumbre política, ni tanta parafernalia chulesca, ni tanta prosopopeya falsa».

«¿Ha servido de algo este diálogo entre las dos políticos? ¿En qué ha ayudado la polémica suscitada por las bellas mujeres?»

«Si Trump desease ajustarse a la Historia, cosa que dudo, el Golfo de México debería retornar a su nombre original, el golfo de Nueva España».

«Este gobierno, que supuestamente vino a combatir la corrupción, no solo la amplió, sino que se convirtió en fuente inagotable de la misma».

«Son esos hitos de la historia de la humanidad los que marcan la existencia humana. Todo lo demás, salvo quizás los hijos, está de sobra».

«La realidad demuestra que la calidad del ocio, así como el propio concepto de ocio que manejamos actualmente dista mucho de beneficiarnos»

«Quiero dejar aquí, amigos lectores, el recuerdo de Senda, el maravilloso proyecto con el que la editorial Santillana convirtió en lectores a una generación de niños allá por los años 70».

«Más allá de los negros títulos que han sido premiados antes de ser recibidos, pueden leer también a Cansinos y a Ruano, antagonistas».

No todo va a ser follar. Si a ustedes les gusta, no sé, coleccionar sellos de Nigeria, como decía el bueno de Krahe, pues a ello.

«¡Que asco dais Aitor! Qué carácter tenéis tan agrio, que cara de estreñidos continuos, que arrogantes tan zafios».

«Cuando la evidencia de la gravedad de los hechos no es suficiente para mover a una catarsis colectiva, solo queda esperar la muerte del enfermo y creer en la otra vida».

Pocos amaron tanto como Quevedo á su patria; pocos le hubieron de consagrar las prodigiosas dotes intelectuales que debió al cielo, con igual desinterés y vehemencia.

«Y con que jubilosa fruición pudimos oírle cantar el vergonzante y horrendo monumento a los más de 100 millones de muertos».