La fiesta de las embajadillas que pagamos todos, como si el servicio diplomático no mirase por el interés general de España.
La fiesta que pagamos todos. Por José Crespo

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La fiesta de las embajadillas que pagamos todos, como si el servicio diplomático no mirase por el interés general de España.

La gran aporía que se añade a las decisiones del Gobierno es que se toman con el apoyo de ciertos dirigentes políticos que no se consideran españoles.

Los precios no aumentan por la escasez de productos, sino por el exceso de sinvergüenzas. A los agricultores les pagan verdaderas miserias.

«Puede que la resistencia a comparar, tan característica de los españoles, sea una manifestación del desprecio por la actitud científica»

Mucho me temo que el miedo que podamos tener a la crisis que se nos viene encima, se va a convertir en pura mierda en otoño.

Ponga usted un termostato en su vida. ¡Al trilero Sánchez quisiera en mi lugar yo ver! ¡Jodidos políticos; la madre que los matriculara!

La catarsis salvadora se presenta una vez más para el PSOE, la intención de voto da un vuelco y el PSOE vuelve a ganar

Los hábitos que cultivan las tribus españolas son retóricos, cómicos, declamadores, gesticuladores, simuladores, mendaces.

La sociedad actual, debe ser de los acojonados, gentes sin gónadas suficientes para mandar a tomar vientos frescos a los mandones mentirosos.

Del confinamiento anticonstitucional hemos pasado al dudoso racionamiento energético con el que Pedro Sánchez se descuelga con la calor.

Las dictaduras por si alguien no lo recuerda están regidas por un gobernante único chuleta y a él dedico estas canciones.

El actual gobierno al cumplir sus funciones de la mano de los que quieren romper España se convierte en cómplice de aquellos asesinos.

El gran Yoyó no está dispuesto a sacrificarse por nada, ni por nadie, faltaría un Plus, nunca mejor dicho por oficial, ministerial y pesetero

Cuando Antonio ha dicho eso de que en España la ley se cumple imagino que sus socios separatistas se estarían desternillando.