«Poco a poco se dejó llevar por las nubes que hasta entonces le habían cobijado, a la vez que desaparecía en la lejanía junto con sus fieles compañeras».
El horizonte. Por Manuel Sanz Real

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«Poco a poco se dejó llevar por las nubes que hasta entonces le habían cobijado, a la vez que desaparecía en la lejanía junto con sus fieles compañeras».

«A fin de cuentas este era el perpetuo cautiverio de Elías, aunque buscaba la forma de evadirse, fracasaba siempre en su intento».

«Ese día comprendió que aquella llamada a su puerta rogando amistad, fue el aviso que tanto esperaba para poder recuperar su anhelada felicidad».

«El camarero presenciaba la escena estupefacto, ya que en aquel rincón todos parecían esconder algún misterio».

En estos días en los que la tragedia ha azotado nuestra querida España, quiero compartir esta breve narración escrita por Enrique del Pino.

Hace unas semanas, tras otro año sin vernos, Javier, Félix y yo, nos hicimos la foto. Esa foto que ya llevamos más de cuarenta años haciéndonos.

«La oscuridad de la noche parecía no tener fin, hasta que por una pequeña fisura de la persiana penetró débilmente un pequeño rayo de luz».

Entremés situando de camino al pan de cada día de tipo campesina y blanquita a poder ser y los «Encuentros en la siguiente fase» que suscita.

El tañido del timbre interrumpió mi placidez vespertina. Su resonancia penetrante hacia el cerebro laceró mis oídos.

«Ellos me habían pedido que llevara sus cenizas mezcladas, tras ser incinerados sus cuerpos, y las depositara en algún lugar de la sierra en Navacerrada»

«A pesar de todo, y como si de una película sin final se tratase, seguiré mirando desde mi ventana el imparable paso del tiempo».

«Bajé corriendo por las escaleras y entré en aquella socorrida tasca sin apenas dar los buenos días al camarero».

En ese primer vistazo me fue imposible ver su cara, ya que la negra capucha de su sudadera se la cubría por completo…

«La casa estaba llena de recuerdos y rencores, haciendo de ella un lugar donde el pánico seguía presente en cada rincón».