Mi madre vivirá, como tantos otros, hasta que el último corazón de aquellos que la conocieron, que la conocimos, deje de latir.
Hasta que la muerte nos separe. Por Julio Moreno López

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Mi madre vivirá, como tantos otros, hasta que el último corazón de aquellos que la conocieron, que la conocimos, deje de latir.

Lamentablemente la artrosis cerebral de nuestro actual mandatario no parece tener cura, pero ni por H, ni por B. Una pena.

No quiero certezas, no quiero certidumbres; quiero desafío, quiero lucha, quiero acción. No me pillarán durmiendo, no me iré sin pelear.

Y no hay que olvidar, sobre todo en circunstancias complicadas, que el viaje no es llegar al destino, sino todo el trayecto.

Me ha costado lo mío, pero he llegado a comprender a fuerza de reveses, que la sociedad es todo menos auxiliadora.

Lo único que puede dotar de sentido a este largo caminar es ser consciente de que no estamos aquí para dejar una impronta.

Y yo, cuando muera, que nadie lo dude, formaré junto a mis compañeros, que hacen guardia sobre los luceros. Impasible el ademán.

José Antonio Marín Ayala dará vida semanalmente a una serie de relatos que no os dejarán indiferentes. Hoy comenzamos con el titulado Mario.

«Llueve sí, y no nos mojamos es porque ya estamos muertos. Porque la vida, si no es libre es una cárcel y si no te cala hasta los huesos, es una antesala a la muerte

En alguna parte del tiempo, muchos, queremos acompañaros y en el nombre de todos y de cada uno pediros perdón

Hoy os invito a deleitaros con este delicioso poema de la máxima figura de la literatura española, y reflexiono sobre la amistad

Es curioso, aquí se utilizaba el desnudo como expresión de dolor y no como de belleza o gozo, me dice Alfredo Albajara camino del Museo del Prado

En estos días en los que algunas voces insensatas han atacado cruelmente y sin fundamento a una gran parte de la sociedad española, rica en experiencias, en sabiduría, en cariño y en fortaleza ante las adversidades… me rebelo con todas mis fuerzas y reivindico un lugar preferente para los que estamos en plena madurez de nuestras vidas.

Hoy le escribo a mi padre porque me gustaría contar con su consejo y por otra parte, me siento culpable. El tenía una Novela impresionante “Artajerjes“que nunca acabó y aunque así hubiera sido no se hubiera atrevido a publicar, no era tan irresponsable como yo. Voy a ello: