Por mucho que diga que negociar con partidos separatistas sirve para mantener la paz social y puede que sea cierto, que diga también ¿A qué precio?
¿A qué precio? Por Rodolfo Arévalo

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Por mucho que diga que negociar con partidos separatistas sirve para mantener la paz social y puede que sea cierto, que diga también ¿A qué precio?

Vuelta la burra al trigo pero no hay 35 millones para los enfermos de ELA ni presupuesto para la división antinarcos de la Guardia Civil.

Les da igual que todo huela que apesta, no porque votan con la nariz tapada, sino simplemente porque ya les gusta el olor.

El tirano nos cocina en la olla a presión de la corrupción y el engaño, sabedor de nuestra falta de memoria, acuciados como estamos en la supervivencia cotidiana.

Se acabó el tiempo de callar y tragar, de sentir impotencia ante vuestros insultos, de soportar vuestra falsa autoridad moral.

Sacrificar el ojete de millones de contribuyentes en pos del bienestar del infiel autócrata, no hace mucho tiempo sería alta traición.

¿Seguro que la cruz aparece en esta bandera española que decora la rueda de prensa de Pedro Sánchez en su visita oficial a Marruecos?

Oigámosle en su pesar más íntimo: -Y cada dos semanas, ¡una encuesta favorable, Tezanos! -¡Naturalmente, presidente; será usted servido!

Normalizar el caos es la única forma que les queda, a la que siempre recurren cuando la razón desasiste sus falsos argumentos.

Purificación Casas nos dejó una letra, creada en 1979, que cantó Rocío Jurado y que al escucharla vemos que viene como anillo al dedo del gran mentiroso

Está visto que el ojo del amo engorda al caballo, por eso es por lo que parece que el jumento de Pedro Sánchez está adelgazando, ¡que no veas!

Nada mejor que la paráfrasis de la película Dos hombres y un destino para resumir el porvenir de dos de los fracasados, no los únicos, del pasado domingo.

Mañana domingo vamos a tener una noche entretenida e interesante, aunque espero que no llegue la sangre al río a pesar de esta gentuza de la izquierda.

No olvidemos de que el populismo del PSOE no viene de Pedro Sánchez: viene del estupefaciente Contador de Nubes, La causa de la causa.